Opel Insignia 2.0 CDTI 130 CV

La nueva berlina de Opel aglutina virtudes para funcionar en lo comercial: diseño atractivo tipo coupé, amplitud razonable, confort, equipación… Con motor de gasóleo de 130 CV equilibra prestaciones y consumo.

El nuevo “Coche del Año en Europa 2009”, relevo del Vectra, no lo tiene fácil con una competencia armada hasta los dientes: Alfa Romeo 159, Citroën C5, Ford Mondeo, Mazda6, Renault Laguna, Toyota Avensis o Volkswagen Passat, entre otros, acaparan buena parte de la clientela.

Sin embargo, juega bazas como un diseño que entra por los ojos con una aerodinámica muy buena –Cx de 0,27-, responsable de una notable velocidad máxima y de consumos ajustados en todos sus motores; un acabado aparente y atractivo; buena dotación de serie; un chasis bastante efectivo; un estándar de seguridad a la última; tecnologías innovadoras en la categoría -como el sistema de reconocimiento de señales Opel Eye del que luego hablaremos- y una gama mecánica en línea con el rendimiento de los mejores exponentes.

Interior

Mide 4,83 metros de largo, 22 cm más que su antecesor, el Vectra. La distancia entre ejes asciende a 2,74 metros, mientras que el maletero de la versión de 4 puertas probada –hay otra de cinco y un familiar llamado Sports Tourer– cubica 500 litros con rueda de repuesto de emergencia o tipo “galleta“, lo que está muy bien. De serie y bajo el piso oculta una rueda de medida normal, lo que resta profundidad al hueco, aunque es largo y puede serlo más porque los respaldos traseros son abatibles por secciones asimétricas.

La habitabilidad no es mala, pero tampco demasiado buena para el tamaño del coche. Además, la acentuada silueta coupé de la carrocería, que busca similitud con la de berlinas coupé tipo VW Passat CC, penaliza las plazas traseras, estrechas y sobre todo justas en altura y hueco para las piernas de pasajeros de más de 1,80 metros. En ésto su predecesor era claramente superior, puesto que además el acceso a ese espacio no es deslumbrante.

La posición al volante es buena, con ajustes de aro y asiento –por cierto, con poca sujeción lateral- en altura y extensión. Sin embargo, la ubicación de mandos como el destinado al ordenador, en el brazo de los intermitentes, no es buena. Tampoco es acertado el diseño de los retrovisores, triangulares y afilados pero pequeños, mientras que la visibilidad hacia detrás no pasa de correcta.

En cuanto a la calidad, correcta sin más: se aprecia voluntad por presentar un diseño llamativo y armónico, con materiales bien ajustados, pero hay plásticos poco robustos faltos de refinamiento –parte inferior de las puertas y la consola-, un tanto “americanos”, y más de una innecesaria rebaba y holgura que desmerece en un automóvil de este porte.

Por cierto, la equipación de serie en el nivel analizado Edition 25.700 euros, un precio competitivo- comprende los habituales climatizador, 4 elevalunas, reposacabezas activos, freno de parking electromecánico, control de velocidad –en opción con reconocimiento de límites de velocidad Opel Eye mediante una cámara frontal-, sensores de lluvia o luz, o llantas de aleación, en este caso de 17 pulgadas.

También mandos en el volante o Bluetooth, si bien los faros bixenón direccionales AFL+ cuestan 1.000 euros –puede ser con cambio automático cruce/carretera-, los sensores de aparcamiento delantero y trasero 485, la alerta por cambio involuntario de carril 500, el aparcamiento pilotado 650 euros  o el tapizado de cuero 1.800. No lleva, ni puede, llave inteligente de acceso/arranque.

Comportamiento y Prestaciones

Hemos analizado la versión turbodiesel CDTI intermedia, un 2.0 de 130 CV. Hay otro 2.0 de 110 y un tercero, también de 2 litros, con 160 CV, 1.200 euros más caro y a nuestro juicio más atractivo por rendimiento global; a medio plazo agregará un CDTI biturbo de 190 CV presente en el Lancia Delta.

Este propulsor de 4 cilindros, idéntico a los otros disponibles salvo por la gestión electrónica, homologa 5,8 litros cada 100 km –entre 6 y 8 conforme a nuestras mediciones en uso mixto ciudad/carretera y con 2 o 3 pasajeros a bordo- y permite 205 km/h además de un 0 a 100 km/h de 11,1 segundos, ambas cotas correctas.

Algo ruidoso hasta cuando trabaja con la temperatura adecuada, cuenta con alimentación common rail y cambio manual de 6 marchas, de manejo preciso aunque pesado y no particularmente rápido. En conjunto permite un andar solvente, pero no deportivo. Además, a baja velocidad no despliega fuerza –par máximo de 300 Nm entre 1.750 y 2.500 vueltas-. Con todo, adelanta bien y en marchas y regímenes intermedios muestra brío, sobre todo en la banda de las 2.500 rpm.

El Insignia, que se sustenta sobre la plataforma General Motors Epsilon II, incluye suspensiones independientes, 4 discos de freno y ESP de última hornada, entre lo más significativo. Es cómodo, fácil y agradable de llevar, con una dirección un poco más suave de lo esperado yendo rápido, pero con frenos potentes y dosificables y una calibración de amortiguadores que absorbe bien los baches.

Curiosamente, el Vectra exhibía un movimiento más ágil y monolítico en una conducción animada, sobre todo en tramos de curvas y apoyos largos y acusados, en los que entraba con más facilidad y se tenía en mejor forma; éste obliga a más correcciones. La pisada es buena, pero el aplomo general se ha dejado puntos por el camino e invita a tomarse las cosas con más calma.

Destacable

– Precio competitivo.
– Faros bixenón opcionales muy buenos.
– Dinámica confortable.

Mejorable

– Plazas traseras justas.
– Empuje mecánico a bajas vueltas y sonoridad.
– Sujeción lateral de los asientos delanteros escasa.

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