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Opel Insignia 1.6 Turbo 16v

10 Febrero, 2010, modificada el 31 Octubre, 2014 por

Si no optamos por un diésel, el motor más compensado del Insignia es el 1.6 turbo de 180 CV: prestaciones y dinamismo a cambio de un gasto asumible.

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El que fuese Coche del Año en Europa 2009 supone una oferta puntera en el segmento D (berlinas medias). No es un coche premium, pero no anda lejos y resulta un gran salto por prestancia y tecnología frente a su antecesor Vectra.

En todo caso, se mide en buena forma con los Alfa Romeo 159, Citroën C5, Ford Mondeo, Mazda6, Renault Laguna, Toyota Avensis o Volkswagen Passat, entre otros, sobre todo en versiones como la analizada, con un motor estrenado por el anterior Astra -también figura en el nuevo-. Buena alternativa a los demandados turbodiésel CDTi que, pese a su escasa cilindrada, mueve con soltura al conjunto.

Interior

Es la segunda vez que en actualidad.autocasion.com probamos un Insignia. La primera fue sobre la carrocería sedán de 3 volúmenes. En esta ocasión analizamos la alternativa de 5 puertas, a todas luces más práctica y versátil, aunque con inconvenientes como la visibilidad posterior, limitada por los anchos montantes C y el remate de la zaga, muy cóncavo.

Como refleja la ficha técnica, el Insignia acaricia 4,9 metros de largo, mucho para lo habitual en el segmento. Esa cota y una distancia entre ejes también generosa -2,74 metros- permite una habitabilidad correcta, pero hay que precisar.

Y es que no es tan grande por dentro como invita a imaginar su estampa exterior. Así y todo, 4 adultos se acomodan sin problemas, siempre que los asientos delanteros no vayan muy retrasados. Además, la acentuada curvatura del techo estilo coupé deriva en una cota de altura trasera un tanto limitada, por lo que los más altos pueden dar con la cabeza si circulamos con “alegría” sobre firmes bacheados. Otra cosa: el maletero es accesible y enorme, pues con todas las plazas colocadas ofrece 540 litros, pero es que con las traseras vencidas llega a 1.530. ¡Ah!, y oculta una rueda de repuesto normal bajo el piso.

La unidad probada se correspondía con el nivel Cosmo, que suma climatizador doble, ESP -desconectable-, 6 airbag, audio-CD con mandos en el volante… También ofrece un buen número de opciones, entre las que destacamos por interesantes la alarma, un equipo de sonido premium Infinity -por 604 euros-, navegador -otros 899-, llantas de 18 o 19 pulgadas -de serie lleva de 17-, airbag traseros, tapizado de piel -en nuestra unidad perforada, por 2.145 euros-, Pack Cosmo -incluye luces bixenón direccionales y diurna con led, por 1.562 euros-, techo solar -885 más-, cortinillas laterales traseras -por 156 euros-, monitor de presión de neumáticos o asistente posterior de parking, interesante por la citada y escasa visiblidad posterior.

Más curioso aún es el llamado Opel Eye -521 euros-, una microcámara sobre el parabrisas, dentrás del retrovisor, que incluye aviso por cambio involuntario de carril LDW y que lee señales de tráfico como las de prohibición de adelantamiento y limitación de velocidad -no todas-; luego las reproduce en un display del cuadro.

En fin, dispositivos que completan un modelo bien presentado -de noche el salpicadero es una “berbena” de luces- y ajustado, de calidad matizable, pues abundan plásticos rígidos en el tramo inferior del salpicadero, las puertas y los pilares interiores de tacto y aspecto discutibles. A cambio, la posición de conducción, desde el punto de vista ergonómico, no admite reproche, con asientos -en esta versión- firmes y envolventes.

Comportamiento y Prestaciones

Con sólo 1.6 litros, 4 cilindros y 16 válvulas, nuestro protagonista -luce doble escape separado- es un ejemplo excelente de la corriente downsizing: poca cilindrada, mucha energía y gasto y emisiones ajustados. Así, despacha 180 CV y 230 Nm, que al permanecer fijo de 2.200 a 5.500 rpm permite un empuje intenso desde prácticamente el ralentí. No es un disparo, pero declara unas prestaciones muy buenas -ver ficha-, se desenvuelve con alegría en todo momento y permite salidas rápidas de cruces y semáfaros. También adelantamientos veloces, porque la acción de su turbo de bajo soplado le permite ganar velocidad cuando la pierde (reprís) con facilidad.

Opel lo liga a una caja de cambios manual de 6 marchas como única opción, de modo que a día de hoy no hay alternativa automática. Una pena, pero al menos la transmisión disponible funciona bien por guiado y precisión. Un matiz: la retención del motor es acusada en marchas cortas, lo que obliga a coger el aire al embrague -bastante progresivo- para no ir a tirones en tráfico denso.

Un acierto más es la dinámica. Es firme pero confortable a partir de un tren de rodaje con suspensiones independientes en los 2 ejes. Por 781 euros nos lo llevamos con FlexRide, que pulsando un botón del cuadro llamado Sport acentúa la resistencia de la dirección, hace más vivaz la respuesta del acelerador y endurece los amortiguadores. Otro botón –posición Tour– consigue todo lo contrario para mejorar el confort de rodadura. Por cierto, los frenos, estupendos.

¿Y el consumo? Depende, porque los 7,7 litros a los 100 que anuncia son posibles con sosiego, pero en la práctica es mucho más fácil moverse en torno a 10 o 10,5. Es más, si nos animamos con el pie derecho, y es fácil hacerlo porque el coche anima a ello, la cifra se dispara por encima de 12.

Destacable

– Prestaciones y respuesta mecánica. Dinámica.
– Maletero. Carrocería versátil.
– Opciones interesantes.

Mejorable

– Plazas traseras justas para el tamaño del coche.
– Cambio automático no disponible.
– Calidad de algunos plásticos mejorable.

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