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Opel Corsa OPC Nürburgring, la prueba definitiva32

Opel Corsa OPC Nürburgring, la prueba definitiva

13 Abril, 2012, modificada el 28 Marzo, 2014 por

Esta versión Nürburgring del Opel Corsa OPC es casi un carreras-cliente. Para quien busque sensaciones y un deportivo con todas las letras, éste es su coche. Eso sí, deberá tener a mano un fisioterapeuta y un dentista que le recoloque los huesos y empastes…

No valorado

Destacable

  • Motricidad.
  • Eficacia.
  • Motor.

Mejorable

  • Frenos.
  • Tacto del cambio.
  • Iluminación.

Hace poco celebrábamos el 40 aniversario de un mito del automovilismo deportivo: el Porsche 911 2.7 RS “cola de pato”. Supuso una revolución y se convirtió en una máquina odiada por sus adversarios en competición; hoy en día, es uno de los 911 más deseados por los entendidos.

El modelo que probamos hoy, el Opel Corsa OPC Nürburgring, tiene exactamente la misma potencia (210 CV) y un peso muy similar, un poco por encima de la tonelada. ¿Demasiado para poder considerarse un deportivo? Comparado con los clásicos, creo que sí… Pero sigue leyendo y su actuación te convencerá.

Prueba Opel Corsa OPC Nurburgring, San Adrián de Cobres, Rubén Fidalgo32
El spoiler delantero casi barre el asfalto.

Frente al Opel Corsa OPC, el paquete Nurbürgring ofrece una suspensión Bilstein puesta a punto por el departamento OPC (Opel Performance Center) en el mítico circuito alemán, unos frenos firmados por Brembo, la potencia incrementada hasta 210 CV (lo que exige usar gasolina de 100 octanos) y lo mejor de todo: un diferencial autoblocante que va de cine, pero que obliga a aferrarse al volante.

Por fuera, la mayor diferencia está en las dos salidas de escape en acero inoxidable -en lugar de la central del Corsa OPC-, las llantas en color grafito de 18” y la mítica silueta del trazado de Nordschleife en los marcos de las puertas.

Dentro, las variaciones respecto a cualquier otro Corsa son casi únicamente los eficaces asientos Recaro y el extraño volante… Todo lo demás, incluida la espartana instrumentación (en un automóvil de estas prestaciones y con motor sobrealimentado se echa de menos un termómetro de refrigerante o de aceite), es similar al resto de las versiones. Los ajustes son buenos, pero los materiales, un poco pobres comparados con la competencia: hay plásticos rígidos donde el nuevo Seat Ibiza, por ejemplo, utiliza gomas de mejor tacto y aspecto.

Opel Corsa OPC Nürburgring: al volante

Metemos la llave en el contacto y mantenemos la respiración mientras la giramos… ¿A ver cómo “rugen” esos dos “lanzacohetes” que tiene por escapes el Opel Corsa OPC Nürburgring? Pues no se oye nada: el impresionante motor 1.6 turbo enciende al instante con muy poca rumorosidad y sin la menor vibración.

La palanca de cambios no me agrada demasiado, debido a su pomo cuadrado. La palma de mi mano es cóncava y, sencillamente, no encaja. Además, el recorrido entre neutro y primera, tercera y quinta es más largo que hacia las marchas pares, de forma que al meter segunda, no tengo muy claro si ha entrado. Una palanca más adelantada y con algo menos de recorrido sería ideal para este auténtico “misil”.

Prueba Opel Corsa OPC Nurburgring, Santa Cristina de Cobres, Rubén Fidalgo32
La estabilizadora trasera es tan rígida que es fácil que levante la rueda interior.

El pedal del embrague tiene un tacto que nos hará ahorrar dinero en ir al gimnasio para hacer spining, pero se dosifica muy bien.

Por ciudad, las durísimas suspensiones son incómodas. Cada vez que pasemos por una banda reductora de velocidad o un registro de alcantarilla, querremos buscar el teléfono de nuestro fisioterapeuta en la agenda. Eso y el faldón delantero (que va a ras de suelo) son los únicos “peros” en la urbe, porque el maravilloso par motor y la precisa dirección -tan directa que es casi como ir con un scooter entre el tráfico- hacen que sea una gozada “tirar” de marchas largas, muy parecido a la conducción de un diésel. Los consumos tampoco son muy altos, nos movemos alrededor de los 8,4 l/100 km; en un coche de más de 200 CV con mecánica sobrealimentada, me parece un dato muy bueno.

Pronto se hace evidente que este aparato no está cómodo en la ciudad; es como tener un galgo en un apartamento. Se porta bien, te deja que lo acaricies y te trae el periódico, pero, si le miras a los ojos, ves claramente que necesita que lo lleves de paseo al aire libre, le dejes disfrutar del espacio y así entrenar sus músculos.

“De rallyes” con el Opel Corsa OPC Nürburgring

Este Opel Corsa no debería traer un navegador: lo que pide a gritos es un rutómetro, notas y un copiloto. En cuanto te pierdes por una carretera comarcal, te das cuenta de dónde han ido a parar los 25.000 euros (precio de tarifa, ahora hay una oferta sin impuestos que convierte este “carreras-cliente” en un regalo) que has pagado por un “sencillo” Corsa. Es prestación pura.

Si cuando me senté en él pensé que sus acabados eran un poco “escasos”, ahora creo que son demasiado lujosos. El Opel Corsa OPC Nürburgring debería venir sin moqueta, sin navegador, con ventanillas de lexán, sin ordenador de a bordo, ni lucecita que indica el momento óptimo para el cambio de marcha… A cambio, pediría termómetros de aceite y agua, y manómetros de aceite y presión de turbo.

Prueba Opel Corsa OPC Nurburgring, CUVI, Rubén Fidalgo32
La escasa altura al suelo y las salidas de escape traseras destacan en el Nurburgring.

El paso por curva de este “diablillo” es impresionante. Pese a ir tan cargado delante, no es demasiado subvirador. Hay que estar atento, ya que el diferencial autoblocante que monta “tira” bastante hacia el interior de la dirección. Si eres de los que tienen la mala costumbre de dejar suelto el volante para que vuelva solo al centro y das gas, en lugar de enderezar, cerrará aún más el giro.

La motricidad que han conseguido en este coche (con unas suspensiones tan duras) los ingenieros de OPC es digna de admiración. Sale de las curvas mejor aún de lo que ha entrado. Siempre me ha encantado el tacto de los amortiguadores firmados por Bilstein. Tienen un recorrido inicial más bien suave para tragarse las pequeñas irregularidades del asfalto algo rizado y luego se endurecen. Algunas suspensiones deportivas carecen de ese recorrido inicial y el resultado es que si el piso no es una alfombra, las ruedas van botando entre las crestas y se pierde mucha adherencia. No estamos ante este caso. El Corsa OPC Nürburgring es una “tabla”, pero no “vuela” entre las irregularidades: la rueda siempre está presionada contra el firme.

La noche se me ha echado encima y, una vez más, me sorprende este “Corsita”. Tiene luces adaptativas que giran con la dirección iluminándome las cunetas, pero no son de xenón y la luz es algo pobre. Se trata de un defecto típico de las ópticas elipsoidales: la gruesa lente absorbe muchas de las candelas de luz de la lámpara halógena. Un automóvil de este nivel prestacional se merece una luz de proyector de cine.

Prueba Opel Corsa OPC Nurburgring, recaro, Rubén Fidalgo32
Los asientos firmados por recaro tienen la silueta de Nurburgring repujada en el cuero.

La carretera se me acaba y he de entrar en la autovía. Conecto el control de crucero y me percato de un detalle de ergonomía que me incordia bastante: los mandos de este sistema están en el extremo de la palanca de intermitentes. En la punta tiene un botón que es el que cancela el dispositivo. Cada vez que cambio de largas a cruce o acciono los intermitentes, pulso la tecla y desconecto el control de crucero.

La rumorosidad de este Opel Corsa en autovía es aceptable, pero las suspensiones tan perfectas para ir “de tramo” por una zona virada machacan la espalda en cada junta de dilatación y también al circular por el carril derecho, “repisado” y con “roderas” de los camiones. A alta velocidad, el eje trasero es muy seco, golpea y salta en las juntas y cambios de asfalto. La dirección es tan directa (apenas 2 vueltas entre topes) y sensible que ir en línea recta es complicado.

[auto_quote quote=”Fuera de lugar” quote_title=”El OPel Corsa OPC Nürburgring, en autopista” quote_description=”De nuevo, no es su ambiente. Es como meter a Belén Esteban en el concierto de Año Nuevo en Viena; no pega ni aunque lleve unos Ferrero Rocher en el bolso.”]

El gasto de combustible a velocidad constante están en los 8 litros a los 100 km. No es poco, pero tampoco mucho para un motor de 210 CV; además, la mayor parte de la culpa de esos consumos la tiene (en este caso) una caja de cambios muy cerrada -poco salto de revoluciones entre cada marcha-, con una sexta bastante corta que hace que a 120 km/h vayamos con el motor a 3.000 rpm. Si tuviese un desarrollo como los que están de moda, que dejase el propulsor a 2.000 rpm, se podrían conseguir cifras de auténtico diésel.

El “corazón” de este Corsa me ha parecido la mejor mecánica de menos de 2 litros de cilindrada que he probado. Es elástica y tiene nervio. Puedes ir de paseo en marchas largas a poco más de mil vueltas con una suavidad pasmosa (pero con “arrestos” como para responder al gas sin toser) o convertirlo en un “molinillo” por encima de 4.000 rpm, y todo esto sin disparar los consumos.

Prueba Opel Corsa OPC Nurburgring, octanos, Rubén Fidalgo32
Lo dice bien claro: Gasolina de 100 "Octanos".

Eso sí, aunque no bebe mucho, no es barato darle lo que pide. Este motor necesita alcohol del bueno, mínimo 18 años y en barrica de roble. En el manual de instrucciones lo pone bien claro, “combustible recomendado: 100 RON” como lo lees. En España no conozco ninguna gasolinera que lo tenga. Por fortuna resido cerca de la frontera portuguesa y sí pude “catarlo” (más caro que el Chivas, eso sí) y algo de diferencia hay respecto a llevarlo con nuestra gasolina de 98. Con ésta, al abrir gas pica un poco de biela al inicio, hasta que la inyección corrige el soplado y la mezcla (aumenta un poco el tiempo de inyección para que, al entrar más gasolina, baje la temperatura del cilindro y no se produzca la autodetonación), algo que con la de 100 octanos no sucede. Cuando más se nota es durante la respuesta inicial al dar gas.

El Opel Corsa OPC Nürburgring en el Circuito de PTC Escuela, en A Pastoriza

De nuevo hemos podido probar al límite en el circuito de A Pastoriza, sin riesgos para nadie, este extraordinario deportivo, confirmando las sensaciones que daba en carretera.

Lo primero que llama la atención es que el diferencial delantero autoblocante te obliga a cambiar completamente el “chip”. Si quieres ir rápido con este Corsa OPC en las curvas, no te hará falta forzar la trasera para que tome la iniciativa y te ayude a redondear la curva.

Prueba Opel Corsa OPC Nurburgring, Matamá, Rubén Fidalgo32
El eje trasero va sobre raíles, para descolocarlo hay que forzar mucho las cosas. La potencia y la motricidad facilitan ponerla de nuevo en su sitio.

En lugar de redondear el giro echando el eje trasero hacia fuera, el diferencial autoblocante manda tanta motricidad a la rueda exterior que “mete el morro” al interior de la curva. Por ello, hay que sujetar bien el volante (no es brusco, pero si eres de esos que lleva una mano en el pomo del cambio o sueltas el volante para que retorne solo, tendrás problemas). El truco es entrar en la curva con un poco de margen para estar seguro de que no subvirará al inicio. Una vez obedece, abrimos gas para que el diferencial lleve el eje delantero al vértice y seguimos dando gas a fondo mientras abrimos la dirección para salir del giro. La motricidad es tan elevada que saldremos a una velocidad lo sufucientemente alta para recuperar con creces el tiempo perdido al entrar un poco más lentos. Es impresionante. Una vez acostumbrado a esta nueva forma de “pilotar”, los segundos caen con una facilidad que da miedo. Si estamos juguetones y queremos descolgar la trasera, de nuevo la tremenda motricidad que tenemos nos ayudará a colocar las cosas en su sitio con el acelerador y casi sin tener que hacer contravolante.

Con el ESP conectado se pierde algo de tiempo, y eso que su tarado es muy bueno. La distinción viene marcada por el diferencial delantero. Con el ESP activo, se frena la rueda interior cuando patina, mientras que el diferencial autoblocante manda más par a la que tiene adherencia.

[auto_quote quote=”Una joya de motor” quote_title=”Elige entre dos marchas para trazar la curva” quote_description=”El motor es una joya, tiene tanto par que es posible elegir entre dos marchas para trazar una misma curva; no necesitas ir cerca del corte. El turbo es casi instantáneo y el par no llega tan de golpe como para poner en apuros al extraordinario eje delantero.”]

En el circuito, los frenos empiezan a perder rendimiento. No son malos, pero es que el Corsa puede ir tan rápido que acaba con ellos. Este matagigantes ha sido el más veloz en la pista… y además, por goleada. El truco está en su capacidad de acelerar a la salida de la curva. Podemos dar gas tan pronto que llegamos a la recta a un ritmo endiablado.

Conclusión

El Opel Corsa OPC Nürburgring es un deportirvo en el más estricto sentido de la palabra. Que nadie se llame a engaño, no es un Corsa vestido de carreras y con motor potenciado. Es todo un “purasangre”. Sólo se le pueden criticar unos frenos un poco justos para sus prestaciones y un cambio con un tacto impreciso.

Prueba Opel Corsa OPC Nurburgring, puesto de conducción, Rubén Fidalgo32
El puesto de conducción es sencillo y con buena visibilidad.

Sus acabados con intención quedan un poco “justos” frente a la competencia: yo estaría orgulloso de haber hecho un coche “rudo”; quitaría algunos elementos que se quedan a medio camino del lujo y, por el contrario, lo dotaría de otros más necesarios en un automóvil de este nivel prestacional, como más información para el piloto, luces de xenón y similares.

Pasamos al precio: 25.000 euros por un Opel Corsa es mucho dinero, pero, si buscas prestaciones, te diré que este juguete está por encima de un Mini John Cooper Works (a éste sí le sientan bien los detalles enfocados al lujo) por efectividad y sensaciones. Con lo que te ahorras, puedes comprarle gasolina 100 RON durante 100.000 km, en los que no podrás borrar la sonrisa de la cara.

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Rubén Fidalgo

1 Comentario

Miguel 28 Abril, 2012

Excelente cómo lo cuentas. No se si realmente ahora uno se compraría un coche como el que describes, pelado de equipamiento, pero seguro que un volante y un pomo redondos de toda la vida serian bien recibidos.

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