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Opel Ampera 2012: una prueba con intensidad40

Opel Ampera 2012: una prueba con intensidad

7 Agosto, 2013, modificada el 9 Agosto, 2017 por

La marca alemana define al Opel Ampera como un “eléctrico con autonomía extendida”; si quieres saber qué lo diferencia de un híbrido y en qué consiste su tecnología, no debes perderte esta prueba de largo recorrido que hemos hecho en Autocasion.com.

No valorado

Destacable

  • Silencio de marcha.
  • Diseño atractivo.
  • Equipamiento completo.

Mejorable

  • Maletero escaso.
  • Precio.
  • Consumo en largas distancias.

En medio de un panorama actual en el que los autoóviles se parecen cada vez más unos a otros -debido a que se tiende a unificar plataformas-, tenía una enorme intriga antes de probar el Opel Ampera. A priori, se sale por completo de la norma al tratarse, según la propia Opel, de un coche eléctrico con autonomía extendida.

Esta definición se puede resumir diciendo que estamos ante un vehículo eléctrico con un grupo electrógeno que quema gasolina para generar energía eléctrica: así podremos seguir nuestro recorrido aunque las baterías se hayan agotado completamente. Si lo analizamos un poco, viajar en un Opel Ampera es como hacerlo en una central hidroeléctrica y en una térmica… simultáneamente.

Prueba Opel Ampera, Velle, Rubén Fidalgo40
El Opel Ampera almacena la energía eléctrica como una central hidráulica.

La central hidroeléctrica almacena la energía potencial de la columna de agua tras su muro; de igual modo, las baterías de ión de litio acumulan la energía eléctrica. En una central térmica empleamos un combustible (gas, carbón, uranio, biomasa…) para producir electricidad, al igual que el motor 1.4 de gasolina del Ampera. Personalmente, máxime cuando se busca la mayor eficiencia energética, habría escogido una mecánica más eficaz entre todas las que tiene el grupo…

El Opel Ampera, en el día a día

Por fin me dan las llaves del Opel Ampera y me acerco a él. Confieso que su estética me atrae, sobre todo el frontal y la trasera, con unos faros y grupos ópticos que marcan claramente su identidad. Nada más verlo ya me doy cuenta de que vamos a tener que ser extremadamente cuidadosos con el faldón delantero: buscando la máxima reducción del aire que recorre la zona baja del coche, va casi ras de suelo.

Prueba Opel Ampera, interior, Rubén Fidalgo40
El interior del Ampera es atractivo.

Al abrir la puerta, sé que el coche me va a gustar, ya que muestra un buen tacto y ajuste de los materiales. El interior es llamativo, aunque no me agrada la visera de la instrumentación -demasiado cuadrada- ni el plástico de la consola central (con todas las teclas táctiles): desmerecen un poco y su presentación es peor que la calidad real del vehículo.

Basta con pulsar la tecla “Power” para estar listos para la acción. Palanca del cambio en D, soltamos el freno… y nos movemos con un silencio que sobrecoge. Me encanta ver que Opel ha dispuesto un claxon para peatones que apenas molesta, además del normal que usaremos en carretera.

Prueba Opel Ampera, instrumentación, Rubén Fidalgo40
La instrumentación del Ampera es original.

La instrumentación tiene una presentación completamente distinta al resto de los vehículos que conoces, pero en 5 minutos con el Ampera te sientes como en tu coche de toda la vida (sólo que éste es infinitamente más “callado”). El motor de 150 CV eléctrico ofrece muchísimo par de arranque y en ciudad nos movemos con una agilidad tremenda.

Los asientos son muy confortables. Limitado a sólo 4 plazas por la ubicación de las baterías en el túnel central, es un coche amplio, incluido el maletero, en el que lo único que desentona es la tela sujeta con 4 gomas que sirve para esconder nuestro equipaje de miradas indiscretas. Además de ser un elemento incómodo, no aísla del ruido que hacen las cosas que llevamos en el maletero.

Como me imaginaba, el faldón delantero es un problema en cada paso de cebra elevado. Por fortuna, es de goma, así que cede y vuelve a su posición inicial. Pese a este detalle, andar por la ciudad con el Ampera es una auténtica gozada.

En carretera sigue siendo muy agradable conducir este Opel; en medio de un silencio ensordecedor, uno se da cuenta de la cantidad de ruido que nos rodea constantemente en los coches de combustión. Mientras no superemos los 90 km/h, la autonomía no se resentirá demasiado, pero en autovía, a 120 km/h, empiezan a bajar los kilómetros “disponibles” de forma pasmosa y rápidamente nos tiene que asistir el motor de combustión.

Prueba Opel Ampera, Ciñera, Rubén Fidalgo40
Las líneas del Ampera son atractivas.

El Ampera tiene 4 modos de funcionamiento y merece la pena leer el manual de instrucciones para saber utilizarlos. Los tres primeros son NormalSport -en el que el acelerador es más sensible- y el modo Montaña, que debemos utilizar si vamos a subir un puerto. Lo que hará el vehículo es encender el motor de gasolina con el fin de recargar las baterías y, de este modo, garantizar que tendremos energía suficiente para coronar el puerto con garantías. De lo contrario, con las baterías completamente descargadas, el propulsor térmico -que es menos potente que los eléctricos- no será capaz de generar toda la electricidad necesaria y el Ampera no podrá pasar de 80 km/h durante el ascenso.

El último modo se llama “Retener“, una denominación que da lugar a confusión. No se trata del modo que debemos utilizar para bajar puertos y tener más freno motor: el Ampera enciende la mecánica de gasolina y se mueve sin consumir lo que nos quede almacenado en las baterías. Es útil si somos previsores, ya que podremos utilizarlo mientras llaneamos, dejando la electricidad para las zonas en pendiente, la ciudad (donde mejor rendimiento vamos a sacar del uso 100% eléctrico) o áreas de acceso restringido a los vehículos de combustión.

Prueba Opel Ampera, Ciñera, Rubén Fidalgo40
El faldón inferior de goma del Ampera va casi a ras de suelo.

En cuanto al consumo del Opel Ampera, varía mucho en función de nuestro viaje. Si la distancia recorrida es menor que la autonomía máxima del eléctrico, no gastaremos nada de gasolina (electricidad sí, pero depende del precio del kW… Podemos poner una media de 4 euros cada 100 km). Si tenemos que afrontar un viaje largo -como en este caso, con más de 600 km-, el pobre rendimiento del motor de gasolina hará que veamos consumos medios de 7,5 l/100 km con facilidad.

Lo que más me ha gustado de este modelo es su confort de marcha y que todo resulta familiar en él. Tiene sus peculiaridades, pero en 10 minutos lo dominas como si fuese tu coche de toda la vida. El problema es que el precio de adquisición es muy elevado: supera los 42.000 euros. Amortizar esa inversión en su menor coste por kilómetro con recorridos de menos de 100 km diarios se me antoja algo complicado.

Así se recarga el Opel Ampera

No se me ocurriría hablar sobre cómo se rellena el depósito de combustible en un coche, pero esto de los vehículos eléctricos es algo todavía demasiado “exótico” como para pasarlo por alto. La verdad es que cuando te lees el manual de instrucciones puede parecer un poco complejo (“si la luz del cuadro parpadea en naranja, es porque tal; si permanece fija en verde, significa esto otro…”), pero una vez “en faena” es muy sencillo, la verdad.

La autonomía máxima que he logrado con el Ampera ha sido de 63 km reales, llevando a cabo una conducción cuidadosa, pero sin convertirme en una chicane móvil para el resto del tráfico. Con las baterías completamente descargadas necesitaremos unas 6 horas para recuperarlas al 100%; de todos modos, lo conveniente con los acumuladores de ión de litio es cargarlos en cuanto tengamos la oportunidad.

Prueba Opel Ampera, Vigo, Rubén Fidalgo40
La recarga en puntos públicos sigue siendo un proceso complejo.

Cada vez que enchufemos el Ampera a la red, el display del tablero de mandos nos indicará la hora a la que finalizará la recarga, sea cual sea el estado de la misma. El sistema tiene en cuenta también la calidad de la red a la que nos hemos conectado; es una auténtica maravilla electrónica.

En el maletero del Opel Ampera contamos con un adaptador que podemos enchufar a CASI cualquier red domestica, y resalto lo de “casi” porque en realidad no es tan sencillo. Lo primero que debemos hacer es acoplar dicho adaptador a la red. El aparato hará una medición de la calidad de la toma de tierra y de la intensidad máxima soportable por ese enchufe. Si todo está “ok”, se encienden las luces verdes y ya podemos conectar la toma en el Ampera. Si el adaptador detecta cualquier anomalía, se iluminará en rojo y no transferirá ni un sólo electrón.

En cuanto a los postes y centros de recarga, el proceso es algo más complicado. La mayoría de los que he encontrado exigen estar dado de alta en alguna compañía y disponer de tu propia tarjeta de recarga. No lo entiendo: en lugar de facilitar las cosas, las complican; otro obstáculo más para el que se atreve a comprar un coche eléctrico. En ese sentido, he de agradecer a la gente de la estación de servicio de Navia, en Vigo, que me permitieran utilizar su centro de recarga con una tarjeta de la propia gasolinera.

El Opel Ampera, en la pista de pruebas

A lo largo del viaje, ya me iba quedando claro que el Opel Ampera está muy condicionado por su distribución de pesos. El centro de gravedad es bastante bajo, así que el problema no es el balanceo, pero las baterías, que van colocadas a lo ancho del coche, en la parte trasera, hacen que el eje posterior tenga una vida un tanto ajetreada… al fin y al cabo, es básicamente un Chevrolet Cruze con el maletero cargado hasta los topes.

Prueba Opel Ampera, A Pastoriza, Rubén Fidalgo40
El paso por curva es bueno, pero no le gustan los cambios de masa bruscos.

La primera precaución a la hora de realizar la prueba en el circuito fue asegurarme de que lo había desenchufado antes de salir a la pista. Afortunadamente, el Ampera está repleto de indicadores y avisos al respecto, así que no hay problema: nos ponemos en marcha.

El paso por curva no es nada malo; mientras el coche tenga un apoyo uniforme, dándole su tiempo de espera, va muy bien sujeto. El problema aparece cuando no le damos tiempo a asentarse y somos bruscos, ya sea por falta de pericia o porque nos sobreviene un imprevisto: ahí salen a relucir los kilos que hay en el eje trasero y el ESP tiene que empezar a trabajar. No llega a resultar peligroso en ningún momento, pero es mejorable.

El tiempo por vuelta es bastante bueno gracias a la excelente aceleración de su motor eléctrico y a que, como decía, si somos precisos y suaves trazando, su paso por curva no está nada mal. Los frenos también cumplen más que decentemente su cometido; el único problema nos lo encontraremos en las maniobras de esquiva.

En definitiva, me ha parecido un coche suficientemente noble, con una seguridad dinámica similar a la de un SUV: hay que tener en cuenta las reacciones de su eje trasero y agradecer el trabajo del ESP.

Vídeo prueba Opel Ampera

Conclusión

Hablar de rentabilidad en un coche que tontea con los 50.000 euros es una futilidad absoluta, pero teniendo en cuenta el “trauma psicológico” que para muchos supone abrir la billetera en la gasolinera, si tus recorridos diarios no superan los 150 km, el Opel Ampera es un modelo “rentable”: aunque no podamos cubrir esa distancia en modo exclusivamente eléctrico, el motor de combustión apenas consumirá carburante, lo que baja considerablemente el coste por kilómetro de este vehículo.

Prueba Opel Ampera, La Robla, Rubén Fidalgo40
La parte trasera es maciza y aerodinámica.

En líneas generales, me ha encantado el Ampera, aunque no entiendo por qué en un coche que busca la máxima eficacia energética han incorporado una mecánica de gasolina “del montón”, máxime teniendo en el banco de órganos de Opel excelentes motores de gasolina con rendimientos claramente mejores.

Desde luego, me parece una opción mucho más apropiada que otros híbridos de similares características y precio. Al menos, este vehículo sí podemos utilizarlo realmente como un coche eléctrico… teniendo en cuenta que no lo es: en el momento en el que han instalado una central térmica en el Opel Ampera, ha dejado de ser exclusivamente eléctrico.

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Rubén Fidalgo

2 Comentarios

Paul 26 Mayo, 2015

Es una castaña. Me deje las llaves en el maletero y se bloquea con las llaves a dentro.

Rubén Fidalgo 27 Mayo, 2015

Hola Paul, me temo que lo de las llaves en el maletero y que se bloquee es un mal de muchos coches, no sólo del Ampera, especialmente en modelos con reconocimiento automático de llave.

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