Estrenamos el nuevo Volkswagen Polo 2017: primera prueba

Estrenamos el nuevo Volkswagen Polo 2017: primera prueba

15 noviembre, 2017

El Volkswagen Polo se renueva y lo hace con un diseño más serio en el exterior y más juvenil en el interior, con detalles de color y personalización exclusivos. Del tamaño del primer Golf, el nuevo Polo está a caballo entre un utilitario y un compacto polivalente.

Nuestra valoración: 6,7 Bastante bueno

Diseño 7

Bastante bueno

Motor 6

Bueno

Comportamiento 7

Bastante bueno

Interior 7

Bastante bueno

Equipamiento 6

Bueno

Consumos 7

Bastante bueno

Destacable

  • Imagen de marca
  • Gama amplia
  • Seguridad

Mejorable

  • Sin asas interiores
  • Sonoridad del 3 cilindros
  • Detalles de equipamiento

La fábrica de Volkswagen ubicada en Landaben (Navarra) está de suerte:  ha recibido una inversión milmillonaria para que se adapte a las necesidades productivas del nuevo VW Polo, un modelo que emplea la plataforma modular MQB estrenada en el nuevo Seat Ibiza.

El uso de esta nueva plataforma permite dos cosas muy importantes: que la factoría española pueda fabricar más de un modelo en la misma línea de montaje y que el nuevo Polo se beneficie de elementos propios de categorías superiores, especialmente en el apartado de sistemas de asistencia a la conducción y la adopción de variantes con combustibles alternativos, como la versión del Polo TGi de Gas Natural Comprimido.

Con motivo de este lanzamiento, hemos podido probar el nuevo modelo y, de paso, ver cómo se produce el nuevo Polo en las instalaciones de Landaben, por cuyas puertas sale uno cada 58 segundos y el 91% con destino fuera de nuestras fronteras. La sexta generación del nuevo VW Polo ya está disponible en los concesionarios españoles con un precio de partida de 11.600 euros y con una gama compuesta por 3 niveles de acabado (a los que se sumará el GTi en pocos meses) y mecánicas gasolina, diésel y GNC (Gas Natural Comprimido).

La primera impresión que nos ha dejado es muy buena. Estéticamente los cambios son más evidentes en el interior, donde encontraremos contrastes como un salpicadero de excelente aspecto y una instrumentación y mandos propios de un coche superior, con racanerías como el portón del maletero con un panel que no cubre el marco de la luneta -y deja las soldaduras a la vista- o la ausencia de asideros en el techo a los que sujetarnos. ç

Las sensaciones en el Polo son muy similares a las que tuvimos en la prueba del nuevo Seat Ibiza, no en vano comparten plataforma y mecánicas. El otro rival que se ha renovado recientemente es el que puedes ver en la prueba del nuevo Ford Fiesta o el Kia Rio, tal vez su rival mejor dotado.

Vídeo: Nuevo VW Polo, desde España para el mundo

 

Diseño Cariño, he encogido el Golf

El nuevo Polo no supone un cambio radical estético, pero la mejora es evidente.
El nuevo Polo no supone un cambio radical estético, pero la mejora es evidente.
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A los alemanes no les suele gustar asumir riesgos en los diseños de los sucesores de sus modelos. Tal vez sea ésa la clave por la que han logrado tener una imagen de marca muy definida, aunque también corren el riesgo de resultar excesivamente continuistas frente a rivales más audaces. En el caso del Polo de sexta generación, se ha logrado un buen equilibrio. Uno lo identifica de inmediato como un Polo, pero se ve claramente que se trata de un coche de última generación.

El nuevo modelo ha crecido casi medio metro desde los 3,65 m del primer Volkswagen Polo (que puedes ver en la galería de fotos) hasta tener una longitud de más de cuatro metros (es más largo que el primer Golf). Eso le ha permitido ofrecer un mayor espacio para las plazas traseras y el maletero, posicionándose entre los mejores de su categoría.

Su aspecto es algo más cuidado que el del Seat Ibiza y más moderno que el del Ford Fiesta- que en realidad es un lavado de cara profundo, no una nueva generación como sí lo son los de grupo VAG- pero tal vez el Kia Rio tenga un diseño más desenfadado y juvenil.

La calidad de acabados no admite crítica y el Polo destaca en este apartado. Tanto por su aspecto como por el ruido de las puertas o los ajustes de los diferentes paneles de la carrocería, la sensación que transmite es la de ser un coche compacto y bien armado.

La batalla ha aumentado más que la longitud total, lo que ha permitido que las puertas traseras sean algo más grandes y facilitar así el acceso a sus pasajeros.

El nuevo Polo está disponible con 14 colores de carrocería, llantas desde 15 hasta 18 pulgadas y 4 niveles de acabado: Edition, Advance, Sport y GTi, lo que, unido a 3 tipos de combustible  y transmisiones manuales y automáticas DSG, conforma una gama muy variada y completa.

Interior Con algo de color

Para vestir un poco el interior hay que invertir dinero en acabados superiores y personalización.
Para vestir un poco el interior hay que invertir dinero en acabados superiores y personalización.
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Donde más ha mejorado el Polo es en el interior, aunque en él nos encontraremos los mayores contrastes. Si fuera se puede asegurar que ha mejorado en todo, en el interior hay cosas que han mejorado una barbaridad, mientras que en otras se ha querido ahorrar demasiado.

El diseño general del interior del Polo es muy austero, con formas rectas y sencillas y el color negro dominándolo todo. Si queremos añadir una nota de color al habitáculo, tendremos que irnos a los niveles superiores de acabado (Advance y Sport), donde encontraremos la pantalla de 8 pulgadas del sistema multimedia, la posibilidad de equipar el Digital Cockpit con una instrumentación virtual en una pantalla TFT de alta resolución de 12 pulgadas y molduras del color de la carrocería.

Los mandos del sistema de audio son muy fáciles de manejar y han sido sensatos manteniendo otros independientes para la climatización en lugar de incluirlos dentro de las funciones de la pantalla táctil.

Las plazas delanteras son cómodas y la postura de conducción ideal se logra fácilmente gracias a los generosos reglajes del asiento y la columna de dirección. Atrás también se puede viajar con cierta holgura, con un buen espacio para las piernas y una anchura que nos permitirá llevar a 3 adultos, aunque algo apretados. Los materiales del salpicadero y de los paneles de puerta son blandos y transmiten calidad al tacto.

Realmente se tiene la sensación de estar en un coche de un peldaño superior, lo que hace más inverosímil que hayan querido ahorrar no poniendo unos asideros en el techo, prácticos para sujetarnos en los viajes y también para facilitarnos el entrar y salir del coche cuando vamos con mayores o por algún motivo (una lesión, lumbago, etc) necesitamos ayudarnos para entrar y salir del coche.

El maletero del nuevo Polo tiene una buena capacidad, aunque es poco profundo, y sus formas son muy rectas y utilizables. En él nos encontraremos con el otro detalle de racanería teutona, con un portón que deja en chapa desnuda gran parte de su estructura, en la que podremos ver los puntos de soldadura. Lo mismo pasa en el Seat Ibiza, mientras que el Ford Fiesta cubre con paneles todo el marco de la luneta trasera.

Motor Más gasolina y menos diésel

El motor de 3 cilindros y 95 CV tiene un rendimiento suficiente.
El motor de 3 cilindros y 95 CV tiene un rendimiento suficiente.
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En esta toma de contacto he tenido la oportunidad de probar el nuevo VW Polo con la mecánica 1.0 de tres cilindros y 95 CV asociada a la caja de cambios manual de 5 velocidades y la versión de idéntica cilindrada pero con 115 CV y el cambio DSG de 7 velocidades.

Ambos motores son ya conocidos de otros modelos del grupo y se suman a la moda de las mecánicas ultracompactas de 3 cilindros y escaso cubicaje en las que la potencia y el par se obtienen gracias al exigente trabajo de un turbo de baja inercia.

En ambos casos me ha parecido que su respuesta es menos agradable que la del Kia Rio 1.0 de 100 CV probado hace unas semanas. El coreano, además de empujar con más ímpetu y notarse menos la falta de fuerza en la zona baja del cuentarrevoluciones, es más fino de funcionamiento, con un sonido menos acusado y con menos vibraciones.

En apenas un mes se lanzarán las mecánicas diésel y el esperado GTi, que aumenta su potencia hasta los 200 CV, sacados del excelente motor 1.6 de 4 cilindros sobrealimentado y que en un principio llegará sólo con cambio DSG, pasando a estar disponible también con cambio manual más adelante.

Una novedad en esta categoría es la posibilidad de elegir un VW Polo TGi capaz de circular con GNC o con gasolina, lo que permite un notable ahorro en el uso diario, así como una reducción en las emisiones contaminantes.

Entre las sofisticaciones técnicas que se ofrecen en el Polo gracias al uso de la plataforma MQB A0 está el Drive Select que permite elegir entre varios perfiles que adaptan las reacciones y el tacto del coche a los gustos del conductor, algo poco usual en esta categoría y que ha heredado de su hermano mayor, el VW Golf.

Me ha sorprendido que el Polo monte tambores en las ruedas traseras en lugar de frenos de disco en esta generación, que se supone mucho más sofisticada que la anterior, mientras que, por ejemplo, todo el suelo del coche va carenado para mejorar su aerodinámica y reducir los consumos y emisiones.

Comportamiento Un rodar fino

El Polo hace gala de un comportamiento noble y fácil de conducir.
El Polo hace gala de un comportamiento noble y fácil de conducir.
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El nuevo Polo es un coche muy fácil de conducir para cualquiera que se siente a sus mandos. La versión Advance con el motor de 95 CV y el cambio manual de 5 velocidades montaba unas llantas de 16 pulgadas y una amortiguación que me ha gustado mucho más que la del 115 CV con cambio DSG y acabado Sport, cuyas llantas eran una pulgada mayores.

Mientras que el primero se sujeta perfectamente a la carretera y ofrece un buen nivel de confort, el segundo tiene unas reacciones demasiado secas, especialmente en el eje trasero, con molestos rebotes al pasar por baches o badenes.

En ciudad la visibilidad es correcta y la dirección tiene un buen radio de giro, lo que nos facilitará el día a día y buscar aparcamiento.

El cambio manual de 5 velocidades tiene unos desarrollos excesivamente largos -la quinta es infinita- y, además, un escalonamiento muy abierto, con mucho salto de vueltas entre una marcha y la siguiente. Esto, unido a la absoluta falta de par por debajo de las 1.800 rpm, hace que en algunas situaciones (por carreteras de montaña con curvas) la segunda llegue a ser demasiado larga para trazar algunas curvas, de las que saldremos con el pedal a fondo y el coche casi ahogado.

Estos desarrollos están muy bien pensados para bajar el consumo en un país sin apenas desniveles, como Alemania u Holanda, pero, con una orografía accidentada como la española, tendremos que recurrir demasiadas veces al cambio, motivo por el que es muy recomendable decantarse por el DSG de 7 marchas.

Los frenos, pese a los tambores en las ruedas traseras, tienen un buen tacto y se dosifican muy bien.

Pese a la sequedad de reacciones de la suspensión del Polo en acabado Sport, me ha gustado mucho más su comportamiento que el del Seat Ibiza FR, mucho más duro todavía que el Polo.

El tacto de la conducción del Polo es muy bueno y, junto con su equipamiento y la buena presentación de su interior,  hace que a sus mandos tengamos la impresión de viajar en un coche de más nivel.

En definitiva, el nuevo Polo llega al mercado con muy buenas armas para seguir siendo uno de los favoritos entre sus rivales, y eso que la competencia es feroz y hay productos excelentes entre ellos. Tal vez el más directo sea el Kia Rio, un modelo que también deja una grata sensación a quienes lo conducen.

Equipamiento Todo se paga

El equipamiento en sistemas de seguridad y asistencia a la conducción es excelente.
El equipamiento en sistemas de seguridad y asistencia a la conducción es excelente.
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En este apartado, el Polo ha dado un enorme salto adelante, sobre todo en cuanto a los asistentes avanzados a la conducción (denominados por sus siglas inglesas ADAS) y en seguridad. Control de crucero adaptativo, alerta de tráfico transversal, alerta de ángulo muerto, sistema de detección de peatones, frenado de emergencia, sistema de mitigación de impactos múltiples… Realmente podemos contar con todo un arsenal tecnológico en el nuevo Polo.

Lo mejor es que ya en el acabado básico contamos con los más importantes para nuestra seguridad. Los cuatro niveles de equipamiento parten de los 11.600 euros del Polo Edition y se puede pasar al nivel superior con un desembolso de 750 euros para llegar al Advance y otros 750 euros para pasar de éste al Sport, un precio razonable si tenemos en cuenta la mejora en su aspecto y su equipamiento.

Un detalle llamativo del nuevo Polo es que pueda solicitarse con el Digital Cockpit, una característica estrenada en el Volkswagen Passat y que ya se incluye en el Golf, pero que es absolutamente pionera en la categoría en la que milita el Polo. Con este sistema, el cuadro de instrumentos con relojes tradicionales deja paso a una pantalla TFT de alta definición de 12 pulgadas en la que se puede mostrar infinidad de información, como, por ejemplo, las indicaciones del navegador.

La pantalla del sistema multimedia de 8 pulgadas tiene una excelente resolución y es rápida de respuesta a nuestras órdenes táctiles. Los menús son intuitivos de manejar y las teclas y comandos de cada pantalla son cómodos de accionar por su generoso tamaño.

En cuanto a personalización, el Polo es un coche destinado a un público joven (su media de edad está por debajo de los 24 años) y para ellos ofrece una gran variedad de colores, llantas y acabados que permiten configurar un coche bien adaptado a nuestros gustos.

El apartado de conectividad también está a la última, contando con los sistemas Android Auto y Mirrorlink para sacar el mayor partido a nuestro smartphone.

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