Nuevo Mini Cooper

23 Enero, 2007, modificada el 11 Enero, 2011 por

Así se renueva un Mini que mantiene su inconfundible silueta por fuera, viste mejores materiales por dentro y presume de numerosos avances técnicos

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Así se renueva un Mini que mantiene su inconfundible silueta por fuera, viste mejores materiales por dentro y presume de numerosos avances técnicos. Como el nuevo motor 1.6 de 120 CV que propulsa a este Cooper con alegría, suavidad y poca sed de combustible. Prestaciones y consumo se valoran con fríos números, pero conducir orgulloso un Cooper como éste vale mucho más que su precio: 19.350 euros. Mini Cooper


Ahora discutiremos sobre los contados cambios estéticos, sobre el rendimiento de su nuevo propulsor, sobre la firmeza de las suspensiones o sobre alguna laguna en el equipamiento de serie. Antes, sólo una cosa. Al volante, el nuevo Mini aviva como siempre el orgullo del conductor, emana exclusividad por todos sus poros y cautiva miradas cómplices o envidiosas como siempre. Los puristas por tanto, pueden respirar tranquilos. Mantendrán la calma, sin duda, al comprobar en las fotos como BMW no ha practicado ninguna revolución estética en su segundo Mini. Entre otras cosas porque no hacía ninguna falta. Incluso se antoja imperceptible el crecimiento de las dimensiones exteriores.


El Mini se alarga cinco centímetros, casi todos en el frontal, para mejorar la protección a los peatones en caso de atropello, eleva dos centímetros la línea de la cintura y ensancha los pasos de rueda traseros hasta crear una imagen más musculosa. Los 2,46 metros de batalla permanecen invariables, como las estrecheces para las piernas en las plazas traseras. Como un maletero de 160 litros. Y como su homologación para cuatro personas. Cosas del Mini, que, eso sí, ofrece ahora más centímetros de altura en el habitáculo para los pasajeros y el conductor. Este se sentirá satisfecho nada más colocarse frente a un volante completamente vertical presidido por el alado emblema Mini.


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Un clásico envuelto ahora en un traje de modernidad. Porque esa impresión refleja el habitáculo del inglés, que mantiene la distribución conocida por los abuelos pero actualizada con soluciones tecnológicas creadas por sus nietos. Por ejemplo, permanece invariable el gran velocímetro central, pero ahora forma parte de un conjunto llamado «Center Speedo» que agrupa los mandos del sistema de audio y –si se incluyen– los equipos opcionales de navegación y entretenimiento. La mejor muestra del esa dualidad clásico-moderno en un Mini con espacio de sobra para conductor, copiloto y… un par de niños detrás si el viaje es largo. Y con poco equipaje. Y con miedo a un reventón, pues los neumáticos Runflat que monta de serie olvidan la rueda de repuesto.


Cuestiones menores en un coche creado para disfrutar, para pasear orgulloso por la ciudad y divertirse como un enano en tramos repletos de curvas. Bastarán unos giros para que la agilidad y la eficacia del británico dibuje en nuestra mente la sensación de conducir un kart. Lógico si recordamos su bajo centro de gravedad, su firmeza de suspensión, sus anchos pasos de rueda. Lógico si dominamos este juguete desde la precisa dirección eléctrica variable EPAS, que dosifica la asistencia con sabiduría y permite sentir con fidelidad el agarre de cuatro ruedas situadas en las esquinas del coche. Todo esto ya lo experimentamos en el primer Mini creado por BMW. Tanto como apuntamos cierto nerviosismo del tren trasero a ritmos elevados, que aconsejaba buenas manos para exprimir el chasis al máximo.


Ahora, ese «defecto» se atempera y el inglés se declara apto para todos los públicos. De momento, el pequeño de la familia se muestra muy noble y neutro de reacciones y se deja conducir sin sobresaltos. Su bastidor se muestra tan sobrado que ni nos atrevemos a criticar la ausencia del control de estabilidad DSCIII en el equipo de serie. Al menos, en esta versión Cooper, otra cosa será el Cooper S. Ambos estrenan sendas mecánicas de cuatro cilindros y 1,6 litros, fruto del acuerdo entre BMW y el grupo PSA. Más modesto que el Cooper S con doble turbo e inyección directa, nuestro Cooper se mueve gracias a la versión básica de la nueva familia de motores. Básico pero brillante, como veremos al analizar su rendimiento.


Construido con materiales ligeros para rebajar el peso y apoyado en el sistema Valvetronic, los 120 CV reunidos por este 1.6 mueven con suficiente alegría los 1.065 kilos del Mini Cooper. Sobre todo, a partir de 3.000 vueltas. La baja cilindrada y una modesta cifra de par (16,3 mkg) causan cierta tranquilidad hasta 3.000 vueltas, cuando comienza una estirada progresiva y convincente hasta las 6.000 revoluciones. Convence la sensación de empuje, refrendada por las mediciones de nuestro Correvit. Por ejemplo, detiene el crono en sólo 9,7 segundos al acelerar de 0 a100 km/h y se impone con claridad a sus rivales, como muestra la tabla comparativa incluida en la última página.


La velocidad punta supera los 200 km/h, frontera inalcanzable para sus directos competidores. Y todo con un consumo de sólo 7,8 l/100 km. Esa pequeña cilindrada y el nuevo cambio de seis velocidades son los principales responsables del éxito, sin olvidar la inestimable contribución del sistema de apertura variable de válvulas Valvetronic. Buenas prestaciones y contenido consumo para un Mini que afronta largos trayectos apoyado en una sexta de claro desahogo y que se mueve como pez en el agua por la ciudad gracias a sus contenidas dimensiones y a la alegría derramada por su propulsor. Alegría pregonada con demasiado ruido: 64,1 decibelios declarados por nuestro sonómetro a 60 km/h son muchos.


Y las cifras aumentan al pisar el acelerador, no tanto por el motor sino por el excesivo ruido de rodadura transmitido al interior. La rumorosidad es la principal merma de confort en un Mini más bondadoso de suspensión que sus predecesores. Tiende a firme, pero absorbe las irregularidades del asfalto mejor que antes y los pasajeros de las plazas traseras no sufrirán por la integridad de sus riñones. Tampoco parece excesivo el sufrimiento de pagar 19.350 euros por este Mini Cooper. Vaya por delante que echamos en falta algún elemento más en el equipamiento de serie, como el climatizador automático y el ordenador de viaje.


Sin embargo, por una vez la exclusividad no se paga aparte y el Mini se posiciona en precio por debajo de sus rivales directos. La esencia Mini, el espíritu del emblemático modelo británico, se mantiene intacta en su nueva actualización, que llega cien años después del nacimiento de su creador: Sir Alec Issigonis. Y qué mejor manera de celebrar tan distinguido aniversario que lanzar un Mini tan clásico y exclusivo como siempre pero más moderno y eficaz que nunca.

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