Nuevo Ford Mondeo

10 Abril, 2007, modificada el 11 Enero, 2011 por

El coche, más seguro y avanzado en todos los sentidos, llega en un mes con tres carrocerías, cuatro opciones de gasolina y tres turbodiésel TDCi

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El coche, más seguro y avanzado en todos los sentidos, llega en un mes con tres carrocerías, cuatro opciones de gasolina y tres turbodiésel TDCi

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En Ford han repasado punto a punto las virtudes de la anterior generación Mondeo y las han optimizado en la nueva. El coche, más seguro y avanzado en todos los sentidos, llega en un mes con tres carrocerías, cuatro opciones de gasolina y tres turbodiésel TDCi. Anoten: tiene madera de líder.


La marca del óvalo es consciente de las puntos fuertes que han caracterizado a su modelo bandera, pero también de lo que la competencia ofrece y, sobre todo, de lo que el público demanda en el segmento de berlinas medias. El referente en este sentido es el superventas Peugeot 407, un coche de una fuerte carga estética que ha cautivado a públicos como el español. Por ello y frente a su antecesor, el nuevo Mondeo aporta dosis adicionales en este capítulo, conforme al lenguaje estético de la marca «Kinetic » estrenado por el S-Max.


Como se aprecia, luce una marcada silueta coupé, musculada a partir de ensanchados pasos de rueda, llantas que van de 16 a 18 pulgadas –en las versiones más exclusivas–, voladizos cortos, aletas estrechas y una enorme parrilla frontal inferior. Pero esta consigna no acarrea, como en otros, un vehículo poco habitable. Al contrario: el nuevo Mondeo es realmente grande, como avalan los 4,84 metros de largo del sedán de cuatro puertas –antes 4,73 metros–, el más largo de la nueva familia, o una distancia entre ejes –común a la berlina de cinco puertas y al familiar o Wagon– de 2,85 metros –frente a los 2,76 precedentes–.


El habitáculo, cuidado con esmero, se advierte más holgado, mientras que el maletero oscila entre los 540 litros básicos de la berlina y los 1.745 que alcanza con dos asientos hábiles el Wagon, magníficas cotas correspondientes a las versiones de serie equipadas con kit reparapinchazos –en opción sumarán rueda de emergencia o de medida normal–. Y es que el Mondeo se asienta sobre la base del S-Max, común al monovolumen Galaxy –los tres se fabrican en la planta belga de Genk–. Lógicamente, comparten buena parte de motores y casi todo el chasis. Sobre éste, Ford dice haber trabajado a conciencia para amplificar las excelencias de la anterior entrega, una de las referencias en la materia.


Así, y junto a una robusta carrocería de acero de alta resistencia soldada por láser, monta la consabida amortiguación independiente –McPherson y detrás multibrazo, con un sencillo diseño de eje corto/eje largo paralelo–, y hasta podrá contar con las suspensiones de dureza variable CCD –aparejan asistente para arrancar en rampa sin que el coche recule– del S-Max. Pero hablábamos de mecánicas, todas con cambio de seis marchas. Pues bien, son siete opciones: las de gasolina 1.6, 2.0, 2.3 –la última sólo con cambio automático y secuencial– y 2.5 turbo, con 125, 145, 161 y 220 CV, y los turbodiésel TDCi 1.8 de 125 CV, 2.0 de 130 –de nuevo exclusivamente automático– y 2.0 de 140 CV –a medio plazo los habrá más enérgicos–.


El Mondeo no innova en grandes aspectos, pero cuenta con guiños de interés: se apunta al arranque por botón y acceso sin llave, al airbag de rodilla para conductor –los airbag laterales traseros no se ofrecen–, a esa élite que poco a poco incorpora control de velocidad con rádar de proximidad o bien rádar activo y a otros, más abundantes, con luces bi-xenón direccionales. Como hasta ahora, la navegación opcional comprenderá pantalla táctil y mando de órdenes verbales, aunque su uso es algo más intuitivo. Ya como seña distintiva, el Mondeo estrena un llamativo y generoso display a color, situado en el centro de la instrumentación, que duplica la información del radio-CD y del navegador.


Se llama «Convers+», vendrá de serie en el acabado más alto –Titanium X– y se ofrecerá con sobrecoste en el resto, sin necesidad de pedir el navegador. Sepan que su elevado estándar de seguridad le garantizará, con casi toda seguridad, la máxima calificación en el duro «test» EuroNCAP, con prometedores resultados en el crítico ensayo de atropello a peatones –se beneficia de un frontal de diseño y estructura especialmente vigilados–. Al mismo tiempo, control de estabilidad ESP, ABS con corrector y servo de emergencia, reposacabezas «antilatigazo» y ópticas antiniebla serán de serie en toda la gama. En suma, un completo compendio que, al parecer, lucirá tarifas de lo más competitivo. Eso es, al menos, lo que nos avanzan fuentes bien informadas…

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