Nissan Qashqai 2.0 dCi 4×2

13 Octubre, 2009, modificada el 9 Febrero, 2011 por

Un rato al volante del remozado SUV nipón aclara por qué es uno de los más vendidos: buena dinámica, motor 2.0 dCi de primera… Hasta sobresale por precio y equipo.

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El segmento de los todocamino o SUV cotiza al alza, sobre todo en ese tramo compacto donde militan los Audi A4 Allroad y Q5, BMW X1 y X3, Ford Kuga, Hyundai ix35, Jeep Patriot, Skoda Yeti, Toyota Rav4, Volkswagen Tiguan… Unos y otros se han hecho con parte de la tajada monovolumen a partir de una estética más deportiva, comportamiento parecido al de un turismo, consumo equiparable… Entre los más vendidos, el Qashqai de Nissan, un automóvil lanzado en 2007 y del que a esta alturas se han vendido más de 37.000 unidades, el 98% a clientes particulares, con un índice de conquista que sube nada menos que al 95%.


Hace poco la marca lo ponía al día con ligerísimos cambios estéticos y de equipamiento que refrescan su imagen -de manera muy muy sútil, todo sea dicho- y planteamiento para mantenerlo en la cima. La gama mecánica, sin embargo, quedó sin cambios. Aquí probamos una de las alternativas más redondas: el turbodiésel dCi de 150 CV con tracción delantera 4×2, verás por qué.

Interior

El Qashqai no es muy amplio: sus 4.315 mm de longitud y 2.631 entre ejes derivan en unas plazas traseras justitas por anchura y cota longitudinal -hueco para las piernas-. Tampoco se libra el maletero, que con 352 litros -1.513 abatiendo el asiento trasero- no deja de ser como el de un Seat León. Por cierto, al ser un SUV el plano de carga queda alto, aunque el portón -sin luneta independiente, presente en algún rival- es muy amplio, y el hueco diáfano y aprovechable.


Con todo, 4 adultos de talla media se acomodan sin apuros, y además entran y salen con facilidad por la altura del vehículo -1.606 mm-. Los ocupantes delanteros disfrutarán de asientos estupendos por mullido y sujeción. Por presentación y calidad está cuidado -excepción hecha de algún que otro “vivo” en el remate de las puertas- , con materiales suficientemente refinados, sólidos y bien ajustados.


El puesto de conducción, sobreelevado, disfruta de buena visibilidad frontal -no tanto hacia detrás- o de regulación de volante y asiento en altura y extensión de amplios recorridos, aunque hay mandos ocultos -regulación del haz de luz, ESP y retrovisores-, otros muy retrasados -elevalunas- y algunos muy bajos -climatización-. Apunta: la gama ha añadido la atractiva versión probada Tekna Sport -aquí por 24.550 euros-, equipada hasta los dientes con techo panorámico fijo -lleva persiana interior eléctrica-, navegador con cámara de retrovisión, display táctil, Bluetooth, lector MP3, USB y toma Aux-in, llantas de 18 pulgadas de diseño exclusivo -y cubiertas 215/55-, 4 elevalunas, cierre con mando, climatizador doble, control de velocidad, mandos de volante, ordenador, antinieblas, ESP, 6 airbag… Eso sí, no suma ni puede faros de xenón, control de presión de neumáticos, keyless u otra opción que no sea la pintura metalizada -400 euros-.

Comportamiento y Prestaciones

En lo mecánico tiene donde elegir: hay alterantivas de gasolina de 1,6 y 2 litros -114 y 141 CV en cada caso-, turbodiésel dCi common rail 1.5 de 105 CV -el más demadado de todos-, y el ruidosillo 2.0 dCi probado, que da 150 a 4.000 rpm y 340 Nm de par máximo a un tope de 2.000 vueltas, tracción delantera 4×2 o total automática 4×4 -según motores-…


Nuestro Qashqai era 4×2, ideal para los que van sobre lo negro y rara vez salen a pistas o circulan sobre suelos poco adherentes, objetivo del 4×4 que, por otra parte, ni por robustez, ni por altura al suelo, ausencia de reductora o ángulos off road está pensado para berenjenales de enjundia, pese a que lleva un bloqueo -a través de una rueda del cuadro- que permite llevar la tracción total en posición 4×2 o delantera, automática o con reparto fijo del 50% del par por eje.


Pero centrémonos en el 4×2. Sus maneras son similares a las de un coche compacto de tracción delantera, y aunque la suavidad de la suspensión consiente cierto balanceo en curvas atacadas con alegría -también por su mayor centro de gravedad-, con decisión y el volante bien agarrado va por su sitio aunque lo forcemos, se guía con facilidad -su pisada es muy buena a partir de un cuadro de suspensiones independientes– y frena con convicción -apurando hunde el frontal-.


Sobre el motor, una delicia. Insistimos, la mayoría se decide por el 1.5 dCi 4×2 -1.900 euros más barato igualando equipo-, que cumple y gasta poco, pero este 2.0 -como aquel “made in Renault”– es fantástico porque aunque lo lleves en sexta -el cambio manual exhibe resistencia, pero se maneja con precisión– al hundir el pie derecho sale de maravilla. Es más, fija sobre la báscula casi 1.600 kg pero consigue 191 km/h con un 0 a 100 km/h de 10,5 segundos. Eso sí, de los 6,6 litros a los 100 que anuncia de promedio -174 gr/km- piensa en 7,5 u 8 reales cuando lo uses a diario.

Destacable

-Comportamiento y confort.
-Rendimiento mecánico.
-Equipación en nivel Tekna Sport.

Mejorable

-Hay opciones no disponibles -faros de xenón…-.
-Plazas traseras pequeñas.
-Ubicación de algunos mandos.

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