Nissan Qashqai 1.5 dCi Pure Drive 4×2

La versión más eficiente del crossover nipón se alza como la compra práctica y racional para los que buscan una postura al volante elevada, y no necesitan aptitudes camperas. Todo a un precio realmente atractivo. 

Conducimos la interesante mecánica diésel de acceso del Qashqai, modelo pionero y superventas de Nissan. Este crossover rivaliza con los todocaminos más pequeños del mercado, nicho que se anima cada vez más con la llegada de los Dacia Duster, Hyundai ix35, Jeep Patriot, KiaSportage, Mitsubishi ASX y Skoda Yeti, entre otros.


Modelos como los Chevrolet Captiva, Ford Kuga, Honda CR-V, Jeep Compass, Opel Antara, Renault Koleos, Toyota RAV4 y Volkswagen Tiguan son algo mayores, de tamaño y mecánicas -con motores de acceso, en su mayoría, de potencia similar a los tope de gama de nuestro protagonista-.

Interior

El habitáculo no es mayor que el de cualquier compacto del mercado, lo que significa que atrás dos personas van bien, pero tres… La altura libre al techo y el espacio para las piernas dan para ocupantes que pasan, un poco, de 1,75 metros.


El maletero -de remates poco cuidados- equivale al de una berlina media y es ampliable cuando no te acompaña nadie detrás. Eso sí, la boca de carga viene alta cuando metes objetos voluminosos. Cuenta con galleta de repuesto.


La calidad global del interior es buena, a pesar de algunos filos en la parte baja de las puertas y el salpicadero. Los materiales empleados en las zonas más visibles, aparentes y blandos al tacto, presumen de ajuste. Los asientos delanteros sujetan los riñones, y menos las piernas, aunque para las prestaciones del conjunto son más que suficientes; su aspecto los hace peores de lo que son. Por lo demás, al volante vas alto y encuentras todos los mandos allí donde vas a buscarlos -excepto los del ESP, regulación de luces y retrovisores, más escondidos-. Así, la visibilidad delantera no tiene pega, pero la trasera se complica.


Por un precio más que atractivo, de serie en el acabado Tekna Sport -de la unidad que ves en las fotos-, se incluye todo lo necesario y habitual en modelos recientes. Destacan el climatizador bizona, los anclajes isofix, el volante multifunción de cuero -junto con el pomo del cambio-, el control y el limitador de velocidad, el navegador, el bluetooth, la cámara trasera, el radioCD lector de MP3, el sensor de lluvia, las llantas de 17 pulgadas -opcionales de 18 con cubiertas 215/55-, el pedalier en aluminio, los reposabrazos delantero y trasero, los retrovisores eléctricos -calefactados y plegables eléctricamente-, el techo panorámico -con persiana eléctrica- y las barras portaequipajes.

Comportamiento y Prestaciones

Esta versión del modelo nipón de 110 CV -a 4.000 rpm– es tranquila y se alza como la primera opción para los que busquen un coche práctico, con el que cubrir sus trayectos diarios de la forma más económica posible, sin renunciar a las bondades de un SUV. La mecánica probada es bastante ruidosa y justa -alcanza los 100 km/h en más de 12 segundos y se acaba en torno a los 180 km/h-, si tienes ciertas aspiraciones prestacionales ya que antes de 2.000 rpm no transmite sus 240 Nm de par al eje motriz. Se asocia a un cambio manual de 6 velocidades cómodo y de desarrollos alargados que, junto con los neumáticos de baja resistencia a la rodadura, sitúa los consumos en torno a los 7 litros de media -si lo llevas al límite- y permite cumplir la norma Euro5 de emisiones contaminantes.


Al volante, notas que se conduce como cualquier otro tracción delantera. Va aplomado y sólo la insonorización nos parece suficiente. Por lo demás, hay que reconocer ciertas inercias propias de una suspensión cómoda, más notorias en un conjunto alto. Pero estos balanceos no son escandalosos, ni muy distantes de los que puedes experimentar en un compacto confortable. Lo que significa que es noble y cuesta sacarlo de la trazada correcta; sólo se va de morro si entras pasado en curva. En este caso, ya sabes, freno -para con efectividad- y volante -bastante directo de reacciones-.


El Nissan Qashqai 1.5 dCi Pure Drive 4×2 es el SUV perfecto para conductores que se estrenan con este tipo de vehículos, y no quieren ni necesitan un mastodonte para subir paredes. La alternativa contenida para moverse cómodo en la ciudad y llanear en carretera, con las ventajas de una postura al volante elevada y unos consumos como los de cualquier turismo.

Destacable

– Relación calidad-precio.
– Comportamiento equilibrado.
– Consumo ajustado.

Mejorable

– Prestaciones justas.
– Plásticos menos visibles.
– El techo panorámico no se abre.

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