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Nissan Juke 1.6 Tekna Sport 4×2

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30 de marzo, 2011

Pocos coches llaman tanto la atención como este SUV -todocamino- compacto de Nissan. Aunque hay opiniones para todos los gustos, no hay duda de que su diseño, visto desde cualquier ángulo, es espectacular y, sobre todo, muy diferente a lo que estamos acostumbrados

Basado en el prototipo Qazana de 2009 e ideado entre los centros de diseño de Nissan Europa y Nissan Japón, el Juke es un coche de cinco puertas con aire de coupé cuya musculosa carrocería de 4,13 metros de longitud, 1,76 de ancho y una considerable altura de 1,57 metros, ofrece un habitáculo válido para cuatro personas -siempre que las que viajen detrás no sean muy grandes- y un escueto maletero de sólo 251 litros de capacidad. El Juke se ofrece con tracción delantera aunque también se puede optar en versión de cuatro ruedas motrices, aunque sólo en conjunción con el motor más potente, un gasolina de 190 CV.

Encontrar un competidor al Juke es complicado ya que, por estética y tamaño de carrocería -sobre todo- y capacidad del habitáculo, no hay nada parecido en el mercado. O te decantas por un SUV compacto, tipo Kia Sportage, Skoda Yeti o Suzuki SX4, o directamente tienes que elegir entre la nutrida oferta de los urbanos tipo Citroën C3, Fiat Grande Punto, Ford Fiesta, Renault Clio, Seat Ibiza o Volkswagen Polo; o subir a la categoría de los turismos compactos como los Citroën C4, Fiat Bravo, Renault Mégane, Seat León o Volkswagen Golf. Claro que puestos a buscar coches singulares, el Juke podría medirse con los exquisitos Audi A1, Mini, Alfa Romeo Mito y Citroën DS3.

Interior

Visto desde fuera todo en el Juke parece sobredimensionado. Desde los faros hasta los pasos de rueda pasando por las llantas y los neumáticos hasta la altura de la carrocería o los pilotos. En cambio de puertas a dentro el espacio es muy escueto. Se nota que el equipo de diseño, liderado por el japonés Shiro Nakamura, tuvo vía libre para anteponer la estética de la carrocería sobre la habitabilidad.

El puesto de conducción está muy bien resuelto. La elevada posición de los asientos delanteros -cómodos gracias a un correcto mullido- permite una visibilidad perfecta, básicamente hacia delante y no tanto hacia atrás por el grueso de los montantes y el reducido tamaño de la luneta. Problema que se resuelve gracias a la efectiva cámara de televisión posterior que informa de lo que ocurre detrás proyectando imágenes en la pantalla de la consola central, de serie con el acabado Tekna Sport.

No me ha sido fácil encontrar una postura cómoda; por un lado porque el volante carece de movimiento en profundidad -sólo en altura- y porque la regulación del respaldo se hace por medio de una palanca a la que se accede con dificultad. Detrás, como dije al principio, sólo pueden viajar cómodamente dos personas
si su altura no supera los 1,75 metros ya que el espacio para las rodillas y hombros está limitado. El acceso a la parte trasera tampoco me convence por el reducido tamaño de las puertas. En cuanto al maletero, sus escuetos 251 litros de capacidad no sirven para llevar muchas cosas; ahora bien, en caso de necesidad es posible disponer de 830 litros una vez abatidos los respaldos traseros -divisibles al 60/40- hasta dejar una superficie de suelo totalmente plana.

En cuanto a la instrumentación, poco que objetar. Lo mismo que la calidad y ajustes de los materiales, correctos sin más. El cuadro ofrece una información completa y fácil de leer, y desde el volante se controlan perfectamente audio, teléfono móvil y programador de velocidad. No ocurre lo mismo con el ordenador de viaje ya que su manejo se hace desde un incómodo botón ubicado entre las esferas del velocímetro y el cuentarrevoluciones. La consola central dispone de dos pantallas: una de 5 pulgadas desde la que se gestiona un sencillo navegador, la conexión del teléfono móvil, el sistema de sonido y la cámara trasera, y otra más pequeña -situada encima del pomo de la palanca de cambio- poco visible y que sirve para manejar la climatización y el “Nissan Dynamic Control System”, “NDCS” o sistema de control dinámico.

Comportamiento y prestaciones

Con el “NDCS” se pueden seleccionar tres modos de conducción con tan sólo apretar un botón: Normal, Sport o Eco. Cada uno de ellos varía la asistencia de la dirección, la respuesta del motor al acelerador y el funcionamiento de la climatización. La suspensión no se ve afectada por ninguno de los tres modos. En la práctica, y con este limitado motor 1.6 de 117 CV, las diferencias percibidas entre cada uno de los tres modos son mínimas. Posiblemente la cosa cambie con las mecánicas más potentes.

El bloque 1.6 de gasolina es un atmosférico cuyo par motor es de 152 Nm a 4.000 vueltas, fuerza insuficiente para mover con alegría los cerca de 1.200 kilos que lastra el Juke. Tampoco es de ayuda el diseño de la carrocería ya que ofrece un elevado coeficiente aerodinámico Cx de 0,35. Si a esto le unimos una caja de cambios de desarrollos largos y unas llantas de 17 pulgadas, el resultado es que por debajo de las 4.000 revoluciones el coche es incapaz de ganar velocidad. En puertos de montaña hay que jugar constantemente con una caja de cambios de accionamiento algo impreciso y tosco para impedir que el coche se muera. En cuanto a los consumos he conseguido hacer unos 7 litros/100 km manteniendo el cuenta vueltas en las 4.000 revoluciones y a una velocidad media de 120 km/h, cifra razonable. Peor es la autonomía ya que los 47 litros de capacidad del depósito se quedan rápidamente justos a poco que conduzcamos con cierta alegría, consumiendo más de la cuenta.

Nada que objetar en cuanto a la dirección. Es sensible al movimiento del volante y consistente, no muy blanda. La unidad de prueba montaba unos neumáticos con unas generosas medidas 215/55 R17 de agarre algo justo en pleno apoyo. El coche tiende a irse rápidamente de morro, en parte por el peso de la parte delantera y también por una suspensión blanda que llega a balancear más de la cuenta si atacamos la curva con decisión, en cuyo caso actúa de manera eficaz el ESP para sacarnos del atolladero. Una suspensión que, por cierto, se muestra seca e incómoda a la hora de superar baches, como badenes o guardias tumbados, y cuyo funcionamiento desaconseja adentrarse por caminos de tierra complicados. La altura libre de la carrocería es una limitación.

Obviamente el Juke sólo lo aconsejaría a quien busque un coche con el que llamar mucho  la atención ya que su diseño no deja a nadie indiferente. Decidirse por esta mecánica 1.6 de 117 CV es un desatino sabiendo que por 1.700 euros más podemos disfrutar de la mecánica 1.5 dCi de 110 CV, de mejor rendimiento y a todas luces la versión más equilibrada de la gama.

No valorado

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