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Nissan Juke 1.5 dCi Tekna Sport 4×2

31 Mayo, 2011 por

La única versión de gasoil de la gama Juke es la más interesante por ser la más equilibrada de todas. El motor 1.5 dCi de 110 CV ofrece fuerza y consumos ajustados.

No valorado

Destacable

  • Diseño.
  • Motor 1.5 dCi.
  • Comportamiento.

Mejorable

  • Maletero.
  • Plazas traseras.
  • Nula capacidad off road.

En la prueba que escribí hace unas semanas del Juke 1.6 de gasolina y 117 CV dejé claro que esa versión no es la más recomendable. El motor atmosférico 1.6 se mostraba perezoso para mover con brío los 1.200 kilos que pesa el Nissan, debido a un par motor escaso -152 Nm a 4.000 vueltas-, una caja de cambios de desarrollos algo largos y unas llantas de 17 pulgadas. En la práctica, conducir con cierta alegría ese Juke 1.6 por debajo de las 4.000 revoluciones era algo prácticamente imposible, lo mismo que bajar el consumo de combustible de los 7 litros/100 km.

Esta versión diésel, en cambio, soluciona prácticamente por completo los problemas que adolece el motor pequeño de gasolina. El conocido propulsor 1.5 dCi de Nissan-Renault -el mismo que equipa, entre otros, al Nissan Qashqai o al Renault Laguna- ofrece una potencia de 110 CV y, lo mejor, una cifra de par de 240 Nm a 1.740 revoluciones. Esto, unido a una caja de cambios muy bien escalonada -con desarrollos tirando a cortos-, hace que la conducción de este Juke sea una experiencia positiva, tanto en lo referente a prestaciones -175 km/h y 0-100 km/h en 11,2 segundos, datos oficiales-, como a consumos –6,5 litros de media real en circuito combinado-. Todo ello con un ruido mecánico bastante contenido.

Experiencia positiva

Otro de los puntos en los que la versión diésel gana claramente al motor pequeño de gasolina -el tope de gama es otro gasolina 1.6 turbo de 190 CV– es en el agrado de conducción. Ya no sólo por lo cómodo que supone conducir el 1.5 dCi con una marcha superior con suficiente fuerza como para despreocuparse de la transmisión, sino también por el mismo manejo del cambio. Si en el de gasolina su accionamiento es lento e impreciso -quizá un problema de la unidad de pruebas-, en el diésel, sin ser una maravilla tecnológica, realmente hay poco que objetar. Quizá el largo recorrido de los movimientos de palanca, aunque el engranaje de las seis velocidades y la marcha atrás se hace sin ningún tipo de imprecisión ni molestia.

En ciudad el Juke se desenvuelve muy bien gracias a su tamaño contenido, a la elevada posición de conducción y a la fuerza que ofrece el motor desde bajas revoluciones; y en carretera y autopista se defiende perfectamente tanto para hacer viajes largos como para moverse en trayectos cortos. La conducción deportiva, obviamente, no es el fuerte de un coche voluminoso, alto y con suspensiones tirando a blandas.

La conducción del Juke se apoya en una dirección -de asistencia eléctrica- sensible y consistente, que transmite bien nuestras órdenes a las ruedas delanteras, y en una suspensión, algo blanda, que hace que el coche balancee algo en curvas cerradas. Ante una apurada de frenada es fácil que el coche tienda ligeramente a irse de delante, circunstancia que se resuelve bien cerrando la dirección o bien con la ayuda de los controles de estabilidad y tracción que actúan bastante rápido. En cuanto al funcionamiento de los frenos, poco que objetar: cumplen a la perfección siempre que no los agotemos con continuos sobre esfuerzos.

Comparado con el Juke 1.6 de gasolina, en esta versión de gasoil no he notado tan seca e incómoda la suspensión a la hora de superar baches o badenes, quizá porque el tarado sea ligeramente diferente. Las excursiones en superficies de tierra no son aconsejables ya que la altura de la carrocería al suelo es algo justa y porque el tipo de neumáticos que monta no sirve para ciertas aventuras. La tracción a las cuatro ruedas sólo está disponible con el motor más potente, el gasolina 1.6 turbo de 190 CV, que cuesta 24.250 euros.

Pintón por fuera y por dentro

En un coche capricho como este cualquier disquisición técnica suele estar en un segundo lugar. Como es lógico, el comprador de este tipo de coche en lo primero que se fija es en el aspecto, apartado en el que hay que aplaudir al Juke por su derroche de personalidad. Gustará más o menos pero a nadie deja indiferente, algo parecido a lo que ocurre con modelos similares como los Mini Countryman y, en menor medida, el Volkswagen Cross Polo.

La carrocería tipo coupé de cinco puertas del Juke -con las dos traseras camufladas- es musculosa y está sobredimensionada, sobre todo en lo referente a la altura y los pasos de rueda. El frontal resulta impactante por llevar los grupos ópticos divididos: arriba, a modo de garra de león -según Nissan– los principales; debajo, unos redondos de grandes dimensiones para la luz de largo alcance.

Dentro se prolonga la originalidad del exterior con un diseño que igualmente llama la atención. Por ejemplo porque puede ir pintado en dos colores diferentes -gris o rojo-, que acentúan algunas partes como la consola central, original de por sí gracias a estar inspirada en el depósito de una moto. Peor resuelto está la calidad empleada en algunos elementos que conforman el interior así como en sus ajustes, bastante discretos en general.

El volante multifunción cuenta con un buen diseño, con todos los botones bien ubicados. No ocurre lo mismo con otros como los ajustes de los espejos retrovisores -escondidos a la altura de la rodilla izquierda del conductor-, o el ordenador de a bordo, de difícil manejo al ir oculto tras el volante, entre los relojes de la instrumentación.

Cómodo pero pequeño

Una vez sentado en los asientos del Juke, uno se da cuenta de lo cómodo que resultan los asientos y de la acertada postura de conducción que se obtiene regulando la altura del volante -que no la profundidad, inexistente- y los asientos. La elevada postura de conducción permite una óptima visión entre el tráfico urbano, limitada hacia atrás por el reducido tamaño de la luneta y de los cristales laterales.

El hueco disponible en las plazas traseras es algo justo debido al poco espacio que hay para las piernas y hacia un techo cuya forma caída supone una limitación. El maletero, con sus 207 litros de capacidad total, es a todas luces de pequeñas dimensiones, aunque con los respaldos de los asientos traseros abatidos el volumen total que se consigue es de 786 litros. Debajo de la tapa del maletero hay espacio para ubicar una rueda de emergencia o un kit de reparación de pinchazos, en cuyo caso está disponible una bandeja para llevar objetos pequeños perfectamente ubicados.

Conclusión

El Juke es un SUV urbano, prácticamente único en su categoría, cuya estética llama muchísimo la atención y que como coche de capricho puede ser una interesante opción si lo que se pretende es no pasar desapercibido,. Eso sí, de decidirse por un Juke mi consejo es optar por esta versión 1.5 dCi de 110 CV de potencia. Con el acabado Tekna Sport , el equipamiento es bastante completo -incluye, de serie, controles de estabilidad y tracción, climatizador, ordenador de abordo, control de velocidad, Bluetooth y seis airbags, entre otros- y su precio final es de 19.550 euros. Claro que en función de su utilidad, me parece un coche caro comparado con un urbano convencional.

4 Comentarios

cristina 15 Agosto, 2011

hola,me interesaria el juke diesel de 110caballos de segunda mano,cristina de vic(barcelona)606511740

Esmeralda G. Valladolid 16 Agosto, 2011

¡Hola, Cristina! Te mando la página de Autocasión en la que puedes encontrar Nissan Juke de segunda mano: https://www.autocasion.com/coches-segunda-mano/NISSAN-JUKE-ocasion.

Hilario 26 Junio, 2012

¡¿para cuando el Juke diesel 4×4? seria mi coche ideal.

Renault Captur | Autocasion.com 23 Abril, 2013

[…] los compradores en la que entra el Captur el próximo 26 de abril, están ya, además del citado Nissan Juke, el Opel Mokka, el Chevrolet Trax y, muy próximamente, el Ford Ecosport, el Peugeot 2008 y el Fiat […]

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