Nissan GT-R

16 Junio, 2008, modificada el 24 Enero, 2011 por

Es el vehículo de serie más potente jamás fabricado por Nissan, pero a pesar de sus 480 CV este pura sangre se muestra más dócil y predecible que sus rivales directos. La tracción total y el aporte tecnológico se salen de lo común.

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No es nada nuevo que Nissan siempre ha gozado de deportivos con carácter a un precio muy atractivo. Con el nuevo GT-R la firma japonesa casi logra la cuadratura del círculo, ya que presenta un vehículo excitante, capaz de colmar las aspiraciones de un piloto en un circuito y, a la vez, transportar plácidamente a su propietario en el día a día por la ciudad.


Hemos tenido la ocasión de rodar con él en el circuito de Estoril y en tan sólo unas vueltas nos ha transmitido sus atractivos argumentos. Para ello hay que comprender antes las soluciones técnicas que protagoniza.


Tracción total y disposición transaxle


El reparto de pesos es algo vital en un deportivo de raza. En el GT-R se ha logrado al montar el propulsor en la parte delantera y la caja de cambios de doble embrague por delante del eje trasero (disposición transaxle). Hasta aquí nada nuevo. Sin embargo, este modelo presume a su vez de tracción total, lo que le convierte en el único vehículo del mundo con dos árboles de transmisión longitudinales.


En condiciones normales actúa como un propulsión trasera, pero el envío de la tracción puede variar hasta mandar un 50% al eje delantero en función de las necesidades, por ejemplo, al acelerar bruscamente desde parado.


El nuevo propulsor 3.8 V6 con doble turbo arroja 480 CV de potencia y 59,4 mkg de par máximo y entre sus bondades técnicas incluye cilindros con un baño de plasma para mejorar la refrigeración y el consumo.


Asociado a esta maravilla se encuentra otra. Una caja de cambios de doble embrague que preselecciona automáticamente las marchas inferiores y superiores para que el salto se produzca casi al instante una vez accionadas las levas. Por cierto, éstas no son solidarias con el volante (fijas en la columna de la dirección) y por tanto hay que soltar las manos en giros cerrados. En modo automático el cambio se produce de manera muy suave, primando el confort y el consumo.


Otra maravilla del GTR-R es su sofisticado sistema de suspensión. Mediante un mando se puede apostar por un modo R (altas prestaciones), otro Sport (el normal) y otro Confort. Según se elija uno u otro la configuración de los amortiguadores se modifica de manera electrónica.


Estamos hablando de un superdeportivo que supera los 300 km/h y los 1.740 kilos de peso. Por eso cuenta con un sistema de frenado superlativo, con discos ventilados y pinzas monobloque Brembo y unos generosos neumáticos 255/40ZRF20 en el eje delantero y 285/35ZRF 20 detrás, todos ellos tipo run-flat.


El GT-R ya tiene en su palmarés el récord en el circuito de Nürburgring como el vehículo de serie más rápido en una vuelta. Nosotros en el trazado de Estoril no aspiramos a tanto, pero comprobamos que se puede rodar muy muy rápido sin tanta tensión y con más facilidad que sus rivales, tipo Porsche 911 Turbo.


En el interior se respira un ambiente racing, con una butacas delanteras que te abrazan literalmente y dos asientos traseros casi testimoniales. Destacar en el salpicadero una pantalla multifunción que arroja una avalancha de información al más puro estilo de un box de competición.


Lo malo del GT-R es que sólo se fabricarán 12.000 unidades, 100 de ellas destinadas a España que llegarán en marzo de 2009. El precio arranca en los 79.900 euros, en función del acabado.

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