Morgan Lifecar

5 Mayo, 2008, modificada el 24 Enero, 2011 por

Morgan cumple en 2009 un siglo de vida y para festejarlo se ha atrevido a construir un concept bautizado Lifecar en el que ha volcado toda su sabiduría y la de sus socios en esta aventura, como la Universidad de Oxford.

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Más información en Hoymotor16, número 1280


Pocos pensaban que a una marca de la tradición deportiva de Morgan y con su limitada producción artesanal, podía pasársele por la cabeza construir un coche ecológico y más concretamente un modelo de pila de combustible, una tecnología habitualmente reservada a gigantes automovilísticos con muchos más medios. Sin embargo, la marca británica dio la sorpresa en el reciente Salón de Ginebra con el Lifecar, un «concept» que, sin alejarse demasiado de la estética clásica de todo Morgan, aportaba tecnología para parar un tren y unas líneas propias de un diseñador italiano de renombre.


No en vano, el Lifecar está realizado sobre la base del Morgan Aero 8, pero en su desarrollo y construcción han participado hasta cinco empresas y entidades como la Universidad de Cranfield en la la simulación y el control de los motores, la de Oxford aportando la ingeniería de los motores eléctricos y los sistemas electrónicos, Linde en todo lo referente al sistema de aprovisionamiento de hidrógeno, Qinetiq aportando todo lo reservado al sistema de pila de combustible y la empresa británica RiverSimple encargándose del diseño y la integración de todos los componentes al concept. Ha sido un trabajo duro de dos años de duración con una inversión estimada de tres millones de euros.


El objetivo del Lifecar es demostrar que un coche con cero emisiones puede aportar sensaciones al volante y ser tan divertido como cualquier otro deportivo de motor convencional. Y todo apunta a que el objetivo se ha cumplido con creces. El concept británico va provisto de cuatro motores eléctricos de alto rendimiento, uno por rueda. Además estos motorcitos son capaces de recuperar energía cinética durante las frenadas. Esta energía, de la que que por cierto se aprovecha un 40% más que con otros sistemas, se acumula gracias a unos ultracondensadores que pueden almacenar o generar una intensidad eléctrica de hasta 1.000 amperios en un momento determinado de frenada o aceleración.


La encargada de aportar la energía eléctrica para los cuatro motores es una pila de combustible que gracias al hidrógeno genera tan sólo calor y vapor de agua, por lo que las emisiones son nulas. Realizado en aluminio y con un peso muy reducido, el Lifecar es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 7 segundos y alcanzar una velocidad máxima de 136 kilómetros por hora, con una autonomía máxima de 400 kilómetros. Es cierto que la velocidad máxima no es de récord sino todo lo contrario, sin embargo Morgan asegura que el coche aportará emociones en cuanto a comportamiento y aceleración y mucha alegría cuando el propietario comprueba su consumo: la energía equivalente a menos de dos litros cada 100 kilómetros con emisiones cero.


El Lifecar es un coupé biplaza muy ligero que demuestra lo implicada que puede llegar a estar una marca como Morgan, poco dada a estos «excesos», en todo lo referente al sentimiento ecológico adoptado por casi todo el sector. Pero también es una apuesta de futuro en cuanto a diseño, siguiendo los pasos que ya dio con el Aero 8. Un magnífico regalo de cumpleaños.

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