*

Mitsubishi Lancer 2.0 DI-D 140 CV

19 Diciembre, 2008, modificada el 9 Febrero, 2011 por

A la espera del nuevo motor 1.8 turbodiésel DI-D con tecnología common rail revelamos los secretos mejor guardados de la única versión de gasóleo de un modelo que, ahora sí, declara una abierta vocación global.

35

A caballo entre los segmentos C y D aparece un coche singular, objeto de esta prueba. Hablamos del Lancer, la berlina de la firma japonesa Mitsubishi que tras cubrir el hueco dejado por el desaparecido Carisma se ha abierto hueco en un mercado, el europeo, donde compite con rivales como el Volkswagen Jetta, el Mazda3 o el Ford Focus, ambos en versiones Sedán.


A la espera del nuevo motor 1.8 turbodiésel DI-D con tecnología common rail -se estima que ofrecerá 150 CV y estará a la venta en menos de un año-, revelamos los secretos mejor guardados de la única versión de gasóleo de un modelo diseñado en origen para mercados emergentes, pero que en esta nueva generación declara una abierta vocación global. Nosotros nos hemos convertido en fieles seguidores de sus propósitos.

Interior

La solvencia del coche es apreciable en el habitáculo. Sus 2.635 mm de batalla, 4.570 mm de longitud y 1.760 mm de anchura dan para acomodar sin problemas a cuatro adultos. La sensación interior es de amplitud, especialmente en las butacas delanteras, con un confort general correcto, sin más. Eso sí, no cabe esperar alardes o sofisticaciones decorativas. Si lo hace es porque desconoce la tradición deportiva de la marca. El acabado Intense que nos ocupa se aprecia sobrio, inspirado en el minimalismo de competición -al estilo de su hermano mayor Evo X– con ciertos guiños deportivos como la instrumentación roja.


Al volante sobresale por una buena distribución ergonómica: cada cosa en su sitio localizable con facilidad. El hueco de los espacios portaobjetos en los laterales de las puertas y la guantera es muy recurrente. La contundencia vuelve a dejarse notar en los ajustes. Se trata de un coche bien ensamblado al que, sin embargo, se le puede achacar una insonorización mejorable.


La versión Intense se sirve con asientos de tela y volante deportivo de tres radios -no ajustable en extensión, sólo en altura- y pomo del cambio revestidos en cuero. Viene de serie con climatizador de un ambiente, equipo de audio con lector de CD y MP3, ordenador de viaje y otros elementos que realzan el confort, como el control de velocidad automático. No hay mucho más, ni siquiera en la carta de opciones -pintura metalizada aparte-, pero lo que aporta satisface. Eso sí, el maletero, de 377 litros y boca de carga angosta, se revela escaso para una berlina, por muy compacta que sea. Y más si se valora que alguno de sus rivales supera ampliamente los 500 litros…


Más allá del confort, la seguridad de los ocupantes está garantizada por un correcto equipamiento que incorpora 7 airbag, los ya habituales controles de tracción y estabilidad ESP y TCS, frenos ABS con distribución electrónica de la frenada y anclajes Isofix para sillitas infantiles.

Comportamiento y Prestaciones

En lo mecánico, el Mitsubishi Lancer 2.0 DI-D es un coche coherente con lo anteriormente analizado. Es decir, se trata, por encima de todo, de un modelo resolutivo con sensaciones de conducción positivas y un adecuado nivel de prestaciones. La suya es una mecánica diésel cebada por mecanismo bomba inyector que también utilizan en la marca los Outlander y Grandis, y de la que ya han dado buena cuenta contrastados TDI del grupo Volkswagen -su fabricante- como el Golf o los Seat León e Ibiza. Credenciales no le faltan.


En el Lancer el propulsor resulta rumoroso, e incluso en frío llega a recordar al sonido de las mecánicas diésel de antaño. Ofrece 140 CV que se dejan notar desde el rango más bajo del cuentarrevoluciones, asistidos por un par máximo considerable: 310 Nm a 1.750 rpm. Estas cifras permiten al japones empujar con brio hasta el punto de que si se pisa a fondo el pedal derecho con marchas cortas engranadas, reacciona algo desbocado y obliga a sujetar el volante con fuerza para que el morro no se descoloque, reacción lógica en un tracción delantera.


Se acopla a un cambio manual de 6 velocidades -única alternativa que ofrece la marca para el 2.0 DI-D-, de funcionamiento eficaz y con desarrollos relativamente rápidos. No se le puede pedir un tacto muy deportivo -es cumplidor-, pues pese a las EVO-caciones del modelo obviamente se trata de un coche con otro planteamiento.


Para amantes de las estadísticas, ahí van algunos datos. Invierte 9,6 segundos en acelerar de 0 a 100 km/h y alcanza una velocidad máxima de 207 km/h. Todo ello sin sacrificar el gasto, que contiene en 5,9 litros a los 100 km en ciclo mixto. En la práctica no nos resultó tan ajustado, pero un entorno combinado de 7 litros a los 100 km es correcto.


Al volante percibimos que se trata de un vehículo ágil que entra bien en curva. No engaña y es predecible en su respuesta, por lo que no da pie a mayores complicaciones. Este aspecto -muy a destacar- termina por fidelizar al cliente, ya que resulta fácil familiarizarse con el coche.


Sin grandes alardes, esa solvencia permite hablar de comodidad de conducción. El coche invita -o al menos no inquieta- a hacer kilómetros. Chasis y suspensión se mueven en los mismos parámetros. El Lancer sabe poco de balanceos, apoya con firmeza y sus muelles son lo suficentemente duros para remarcar la pisada sin castigar el confort. Lo mismo con la asistencia de la dirección, perfectamente calibrada: no cuesta manipular en parado o a baja velocidad, y se endurece a medida que incrementamos la velocidad, lo que transmite sensación de seguridad.


En suma, un automóvil resolutivo para el día a día -salvo por la citada rumorosidad del motor-, que aguanta el tipo con solvencia en largos trayectos, combina prestaciones, consumo ajustado y hasta un precio bastante razonable: 24.000 euros. Muy recomendable.

Destacable

– Resolutivo.
– Prestaciones y consumo.
– Comodidad de conducción.

Mejorable

– Insonorización mejorable.
– Motor rumoroso.
– Maletero poco capaz.

Suscríbete a nuestro boletín

Al suscribirse aceptas las condiciones del Aviso legal y la Política de privacidad de Autocasion.com

Ir arriba