Mini Cooper S Clubman

20 Septiembre, 2007, modificada el 24 Enero, 2011 por

Llega el Clubman. Un Mini transformado en coche práctico. Increíble.

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El jefe de diseño del Mini Clubman nos comentaba que los ingleses tenían el humor necesario para entender un coche como el Clubman. Y los españoles, ¿no?, le pregunté. «Los españoles están enamorados del Mini y aceptarán casi cualquier variante…». Llega el Clubman. Un Mini transformado en coche práctico. Increíble.


Si en un Mini normal no te cabe la suegra, llenas el maletero con dos mochilas del colegio o protestan los amigos cuando salís a cenar porque no saben dónde meter las piernas, tienes ya una alternativa a todos estos problemas. Se llama Clubman y reedita de nuevo otro éxito que el modelo original obtuvo en los 60. De partida ya pinta raro, pero cuando comienzas a abrir puertas este auténtico transformer de la carretera se convierte en una caja de sorpresas. Estaba cantado que los responsables de BMW seguirían ampliando la familia Mini, esta mina de oro tiene que dar todavía mucho dinero y las posibilidades son infinitas. Pero también estaba cantado que si tenían que hacer un Mini «familiar» copiarían las características del modelo nacido en los 60.

Y así ha sido, sobre todo, en lo referente a las dos portezuelas traseras que dan acceso al maletero. Se ha sacrificado visibilidad por el espejo interior, pero no cabe duda que la solución es la mejor de las posibles. Pero al margen del guiño al pasado, el Clubman hace también un guiño al futuro en forma de puerta adicional sólo en el lado derecho del coche. Esta originalidad ya la vimos en los Mazda RX8 y Rolls Phantom (una a cada lado en ambos), además de en un montón de concepts, se abre en sentido contrario al resto y no tiene tirador, ya que se acciona desde el interior y solo cuando está abierta la puerta grande del copiloto. Y es este elemento que facilita el acceso a las plazas traseras, el que marca definitivamente la estética del Mini «alargado ».

  • Comportamiento



  • Prestaciones



  • Espacio y practicidad



  • Valor de compra



Comportamiento

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Aunque el Clubman mantiene al volante el tacto de kart carrozado de la versión corta, lo cierto es que el aumento de la distancia entre ejes, el mayor voladizo trasero y su incremento de peso le confieren un andar más asentado en línea recta, reacciones menos nerviosas en curva y una respuesta algo menos seca de la amortiguación, que incorpora nuevos reglajes adaptados a las nuevas características. El coche no ha perdido eficacia, resulta igual de divertido y se agradece la ganancia de aplomo.


Pero sí hay que decir que el coche sigue perdiendo rueda al acelerar sin piedad desde parado, que se muestra bastante subvirador al límite, por culpa entre otras cosas de unas ruedas «runflat » demasiado duras, y que la dirección eléctrica sigue ofreciendo un tacto demasiado artificial. Hemos visto que el Clubman aporta soluciones a todos tus problemas compensando unas formas menos equilibradas y armónicas con soluciones originales y exclusivas.

prestaciones

El aumento de peso afecta poco a las prestaciones. Y es que según los datos adquiridos por nuestro incansable Correvit por GPS, el protagonista de la prueba emplea en acelerar entre 6 y 8 milésimas de segundo más y es también algo más lento en las recuperaciones. En cualquier caso, el motor de esta versión es una auténtica delicia por rendimiento, consumo y agrado de uso y tiene el carácter suficiente como para divertirse de lo lindo al volante .


Desarrollado conjuntamente con Peugeot, este propulsor de inyección directa de gasolina con turbo de tipo twin scroll (se separan los gases de escape hasta la entrada en el turbo y se reduce al mínimo el tiempo de respuesta) y ya un importante premio en su haber como Motor del Año 2007, combina un rendimiento espectacular con una respuesta inmediata al acelerador desde bajas revoluciones y con un consumo muy contenido para tratarse de un modelo con 175 caballos. Porque lo normal en una utilización ciudad/autovía cumpliendo a rajatabla los límites de velocidad es gastar entre 7 y 9 litros cada 100 kilómetros. Una cifra que puede aumentar hasta poco más de los 11 si viajamos cargados y disfrutando de la caballería que se esconde bajo el capó. Además, el funcionamiento va acompañado de un sonido bonito que no cansa.

Espacio y practicidad

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Analicemos por un momento las diferencias entre un Mini normal y el Clubman. El recién llegado es 24 centímetros más largo, por lo que llega hasta los 3,94 metros, un tamaño todavía muy compacto por debajo de lo que mide un Clio o un Ibiza. Su distancia entre ejes ha crecido 8 centímetros, los mismos que ha ganado la parte del interior reservada a las piernas de los pasajeros de las plazas traseras (por fin se puede ir atrás de invitado y no de sufridor). La altura ha crecido 2 centímetros, pero atribuibles a una especie de resalte longitudinal a ambos lados del techo y, aunque la cota de anchura no ha cambiado, las plazas traseras son más anchas.


El maletero es otro de los beneficiados por el aumento de longitud. En concreto crece 100 litros, hasta los 260, y abatiendo los respaldos traseros esta cifra puede llegar hasta los 930 litros, un mundo tratándose de un Mini. Como referencia reconocible, un Clio ofrece 290 litros y un Mégane, 520. La superficie de carga sigue ofreciendo un ancho de 95 centímetros y una altura hasta la bandeja de 54 centímetros, incluyendo en este caso un doble suelo bastante práctico (opcional). Sin embargo, ahora el fondo hasta los asientos aumenta hasta los 52 centímetros, 12 más que el Mini normal. No son datos para tirar cohetes, pero se agradecen en un coche que ha sacrificado mucho espacio en favor del diseño.


La zona de carga está bien cuidada, con cuatro ganchos metálicos de sujeción, una percha plegable para colgar bolsas y una toma de corriente. Los ingenieros se han ahorrado el peso y el espacio de una rueda de repuesto normal, ya que el coche viene de serie con neumáticos runflat cuyos flancos reforzados soportan rodar pinchados un buen número de kilómetros. Y de las dos puertas de hoja montadas en la parte trasera, la que manda, porque es la que hay que abrir primero, es la del lado derecho, casi siempre más cerca de la acera. Según el diseñador del coche, en el 90 por ciento de los casos sirve con abrir sólo este lado para cargar o descargar objetos pequeños. En cualquier caso, el ángulo de apertura de ambas hojas es muy generoso y en su parte interior se han habilitado amplísimos portaobjetos que nunca están de más.


La bandeja de lona que tapa la zona de carga es extensible y su sistema de anclaje, sólo aceptable. Los respaldos traseros se regulan en inclinación, pero también se abaten, dejando (si se opta por el piso plegable) una zona totalmente plana de carga. La puerta lateral adicional (bautizada «Clubdoor» por la marca, está en el lado derecho (incluso en el modelo vendido en Gran Bretaña) por seguridad y casi camuflada, al no llevar ni tirador. Y aunque sólo mide 43 centímetros de ancho hay que reconocer que permite el acceso cómodo a la parte trasera, aunque no se abata el respaldo delantero que, por cierto, sigue sin ofrecer memoria que recupere su posición inicial.


Respecto a una puerta tradicional encontramos no obstante algunos inconvenientes. Por ejemplo, por seguridad, no se puede abrir si no se abre primero la del copiloto, lo que genera cierta angustia al pasajero de ese lado y ese ocupante también verá dificultada su visión lateral por el montante creado. Estéticamente, este «invento» apenas afecta al conjunto, es más, incluso le da un toque más exclusivo al margen de su practicidad. El Cooper S Clubman pesa 75 kilos más que la versión corta equivalente.

Valor de compra

Claro que puede que no tengas o no quieras llevar ni por asomo a la suegra, no tengas descendencia ni planes para ello o te niegues a llevar a los amigos en la parte de atrás, porque te dan collejas, por ejemplo, pero… ¿habías pensado como comprimir una o dos bolsas de palos de golf en el maletero de un Mini normal? o ¿cómo corchos acoplar la tabla de surf sin que el pico se te clave en el cogote?. En el Clubman podrás llevar eso y más.


Ahora que te quede claro, si quieres un Mini más versátil combinado con un motor de GTI de altas prestaciones vas a tener que pagarlo a precio de oro. Dos ejemplos. Por lo que cuesta el Cooper S Clubman (26.550 euros) se puede uno comprar un Audi A3 Sportback 1.8 TFSi de 160 caballos en gasolina o un VW Golf GT de 170 caballos en TDI… no son tan exclusivos, pero también son coches de moda entre la gente que maneja.

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