Mini Cooper D Countryman: Jugando a ser mayor

29 Julio, 2011, modificada el 1 Agosto, 2011 por

¡Cómo pasa el tiempo, hasta el Mini juega a ser mayor! Ahora incorpora 5 puertas, 5 plazas de verdad y se separa del suelo 20 cm respecto al resto de la gama. Mantiene algo de la esencia del modelo, pero no te engañes: no es lo mismo.

No valorado

Destacable

  • Comportamiento, pero no es tan divertido como el 3 puertas.
  • Habitáculo espacioso y práctico.
  • Maletero capaz.

Mejorable

  • Consumo sensible.
  • Motor con pocos bajos.
  • Peso de compacto.

El año pasado tomé contacto con el Mini más grande y habitable de la gama, sin contar el Clubman. Te hablo del Countryman, que está un peldaño por debajo de su “primo”, el BMW X1. Así sus rivales son los Fiat Panda Cross 4×4, Nissan Juke, Suzuki SX4 y Volkswagen Cross Polo, utilitarios cruzados -crossover- con tracción total o sólo delantera (como la versión probada).

Se diferencia del resto de la gama por una altura libre al suelo de 20 cm, unas líneas de diseño más musculosas y cotas y peso mayores -es 40 cm más largo y 13 más alto-. Algo normal al tratarse del Mini práctico y versátil por excelencia.

Interior: ¡Pero si quepo atrás!

4.097 mm de longitud, 1.789 mm de ancho, 1.561 mm de alto y 2.595 mm de batalla son las medidas de una carrocería de 5 puertas que promete 5 plazas de verdad, de acceso y salida muchísimo más cómodos que en otras versiones (como en cualquier utilitario), lo que significa que la del medio es para un momento. Eso sí, pasajeros altos caben, ya que el banco trasero -o una parte: el asiento izquierdo y el central se mueven juntos- puede desplazarse longitudinalmente para tener más espacio para las piernas o el maletero, si llevas muchas cosas. El volumen de carga va de 350 a 450 litros, ampliables hasta los 1.170 con la banqueta posterior abatida (en las unidades homologadas para tres pasajeros, se abaten en relación 60:40 o 40:20:40).

En cuanto a la calidad de los materiales y sus ajustes, está bien resuelto; sólo la parte baja del salpicadero y las puertas muestran plásticos de peor calidad. No me olvido de que la plaza central trasera se puede sustituir -sin sobreprecio- por la prolongación del Mini Centre Rail, o raíl central, que se ilumina igual que el resto del habitáculo; además, en él puedes fijar y desplazar portagafas, portavasos, adaptadores para iPhone, MP3…

Con su precio (empieza en 25.000 euros), monta de serie todos los sistemas de seguridad activa y pasiva, además de los de ayuda a la conducción -controles de estabilidad y tracción, de frenada en curva…-, aire acondicionado, elevalunas eléctricos… Pero si lo quieres con climatizador, cuero, faros bixenón adaptativos con lavafaros, llantas de 18 pulgadas, navegador, techo panorámico y otras opciones de la unidad probada, pasa de los 30.000 euros sin “esfuerzo”.

Comportamiento: La cosa cambia

El Mini Cooper D Countryman con motor 1.6 turbodiésel common rail de 112 CV a 4.000 rpm y 270 Nm de par entre 1.750 y 2.250 vueltas hace el 0 a 100 en 10,9 segundos y alcanza los 185 km/h de velocidad máxima. Su rendimiento a bajas revoluciones, hasta la entrada del turbo, es muy justo, se queda muerto y hay que reducir -ojo, todo esto, con el climatizador puesto- para que salga con brío. A partir de medio régimen da lo mejor de sí y recupera bien para estirar con voluntad hasta la parte alta del cuentavueltas. Los frenos son discos -los delanteros, ventilados- que aguantan bien el uso extremo, pero echo en falta un poco más de mordiente.

Cumple con la norma Euro5 gracias a consumos homologados de 4,4 litros de media, 4,2 en carretera y 4,7 litros en ciudad, todos a los 100 km, lo que se traduce en unas emisiones de CO2 de 115 gr/km. Números posibles con la ayuda de las soluciones Minimalism, que incluyen el sistema de recuperación de energía de frenado, la función Auto Start-Stop, el indicador del momento óptimo para el cambio de marcha, los neumáticos de baja resistencia a la rodadura y la activación de los grupos secundarios sólo cuando es necesario. En la prueba me ha gastado 7,6 litros -por autopista, carretera de montaña y ciudad, y con el climatizador sin descanso-, con el Auto Start-Stop desconectado cada vez que lo he conducido (ya te he dicho otras veces que no me gustan estos sistemas, me parecen bastante incómodos) y apurando las marchas.

Por lo demás, este tracción delantera tiene una dirección cómoda, pero más inexacta que la de sus “hermanos” -las llantas de 18 pulgadas la hacen mejor de lo que es con las de serie, de 16 pulgadas-. El cambio manual de 6 velocidades no varía de tacto y mantiene recorridos largos con desarrollos alargados. La suspensión se ha suavizado muchísimo y balancea ante fuertes cambios de apoyo, pero no pierde el agarre (el mayor tamaño de las ruedas opcionales de esta unidad me vuelve a engañar, sí recuerdo un modelo probado en la presentación con los neumáticos de serie). Al límite es subvirador y fácil; pero cuando pulso el botón del control de estabilidad una vez y se activa el modo Traction, la trasera redondea las curvas: en las cerradas me divierto porque noto menos las inercias de sus 1.385 kg de peso que en las rápidas. De su comportamiento fuera del asfalto no te digo nada, porque este Countryman es sólo imagen.

El Mini Cooper D Countryman no puede ser como el resto de versiones por su carácter práctico y “todocamino”, pero así tienes más donde elegir.

0 Comentarios

Suscríbete a nuestro boletín

Al suscribirse aceptas las condiciones del Aviso legal y la Política de privacidad de Autocasion.com

Ir arriba