Mercedes SLS AMG Roadster: sensaciones puras a cielo abierto

30 Mayo, 2011, modificada el 16 Septiembre, 2011 por

Placer de conducción y un extraordinario comportamiento dinámico. Esto es lo que promete la marca germana para el Mercedes SLS AMG Roadster, un deportivo biplaza que podrá solicitarse en los concesionarios a partir de junio. Su precio en Europa es apto sólo para bolsillos muy saneados: 195.160 euros.

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Pocos datos serán suficientes para que los amantes de los deportivos se pongan a soñar: carrocería y chasis de aluminio, motor delantero frontal 6.3 V8 AMG de 571 CV, cambio de siete velocidades… Y todas las sensaciones que evocan estas cifras se concentran bajo una capota de lona que se abre y se cierra en 11 segundos, incluso en marcha (hasta los 50 km/h). El Mercedes SLS AMG Roadster acaba de llegar.

Se ensamblará en Sindelfingen, la mayor planta de la marca germana, y las primeras unidades aparecerán en el mercado en octubre, aunque los pedidos podrán realizarse a partir de junio. Como estarás suponiendo, no es precisamente barato: cuesta 195.000 euros y aún puedes sumar extras tan interesantes como el tren de rodaje AMG Ride Control, que regula la amortiguación de forma electrónica. Pulsando un botón, el conductor elige entre los modos “Confort”, “Sport” y “Sport Plus”.

Antes de acceder a su interior, tendrás que aproximarte a su elegante diseño, que se resume en un capó largo, un habitáculo en posición retrasada y una zaga corta. Una batalla de 2.680 mm y unas vías de 1.682 mm en el eje anterior y 1.653 en el posterior completan un conjunto que, según Mercedes, irradia dinamismo puro. Lo subraya con líneas tensas, enormes ruedas (265/35 ZR 19 delante y 295/30 ZR 20 detrás) y opciones como la nueva pintura metalizada marrón Sepang AMG o las llantas de 10 radios en negro mate. ¿No hay un guiño a su antecesor? Sí, en la amplia parrilla del radiador, que guarda parentesco con la del 300 SL de los años 50.

Un interior de competición

Difusores de ventilación con salidas de aire orientables, un tablero de instrumentos a modo de “perfil de ala”, consola central de metal, nueva palanca selectora que imita la forma del regulador de gas de un reactor… Hay muchos elementos que recuerdan la cabina de un avión, pero las molduras de fibra de carbono opcionales vuelven a poner las ruedas sobre la pista… De carreras. El AMG Performance Media -incluido en la lista de extras– permite visualizar la temperatura del aceite y del líquido refrigerante, la potencia del motor y también el par y la posición del acelerador o el paso de 0 a 100 km/h en tiempo real. Pero la función que más gustará a los aficionados a la competición (inspiración de este sistema) es la que ofrece y guarda los tiempos por vuelta en un circuito cerrado. Telemetría pura con la guinda del acceso a Internet de alta velocidad.

Al salir del trazado, la dotación de serie pone el énfasis en el confort: asientos deportivos y calefactados de cuero, reproductor de DVD, climatizador, función de arranque sin llave, paravientos encajable de cristal… Este último resulta imprescindible para evitar las turbulencias que se originan cuando la capota (que no roba espacio a un maletero de 173 litros) está quitada.

Envuelto en aluminio

Los responsables del Mercedes SLS AMG Roadster buscaban una construcción ligera y, a la vez, una elevada resistencia, por lo que emplearon el aluminio para el chasis y la carrocería del modelo; aquí, el conocido Spaceframe de la marca pesa 243 kg, sólo dos más que el utilizado en el alas de gaviota, y constituye la base de la seguridad pasiva: sistema antivuelco, ESP de tres etapas y ocho airbags (frontales adaptativos, de rodilla para conductor y pasajero, laterales y de cabeza).

Asimismo, el uso de este material permite que la báscula marque 1.660 kilos (40 más que la versión coupé), lo que da una relación peso/potencia de 2,9 kg/CV. No es la única cifra impactante del SLS AMG; sólo hay que echar un vistazo a su motor. El V8 6.3 desarrolla 571 CV y cuenta con un par de 650 Nm a 4.750 rpm. El modelo pasa de 0 a 100 km/h en 3,8 segundos y su velocidad máxima está limitada electrónicamente a 317 km/h. Con unos datos como éstos, sería lógico pensar que los consumos y las emisiones son altos, pero –según el fabricante- el gasto de combustible se queda en 13,2 l/100 km, mientras que a la atmósfera llegan 308 gramos de CO2 por kilómetro.

El poderío de la mecánica se gestiona mediante una caja de cambios automática de siete velocidades que permite diferentes programas de conducción: “C” (para dar prioridad a un consumo optimizado), “S” (Sport), “S+” (Sport Plus) y “M” (Manual). En los tres últimos, se activa la función de doble embrague al bajar marchas.

¿Cómo se traduce todo esto sobre el asfalto? Mercedes asegura que el SLS AMG Roadster es ágil, dinámico, responde inmediatamente a las órdenes que se dan al volante y cuenta con una tracción “excelente”. Así lo garantizan, entre otros elementos, un reparto de pesos en proporción 47:53 y unas ruedas guiadas por trapecios articulados con barra de convergencia, una tecnología empleada en los monoplazas de Fórmula 1. Un deportivo como éste no se merece menos…

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