Mercedes SL600

3 Enero, 2008, modificada el 24 Enero, 2011 por

Se acaban las unidades que quedan del SL más poderoso y espectacular de la historia.

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En abril llega el restyling con unos faros totalmente diferentes y algún cambio estético más, que no conseguirá mejorar la excelente planta de la versión actual. El motor V12 con doble turbo es impresionante.


Tengo que reconocer que soy un enamorado del Mercedes SL en cualquiera de sus variantes mecánicas. De hecho ante la habitual pregunta que recibimos de amigos y familiares los que trabajamos en esto de ¿y tú, que pruebas todo, qué cochete comprarías?, mi respuesta siempre incluye un SL además de un todoterreno inglés y un familiar sueco.


La relación viene de lejos, en concreto desde 1989 cuando probé el primer SL moderno por tierras portuguesas. Entonces la gama comenzaba en el 300 SL que erogaba 190 caballos y costaba nueve millones de pesetas. El título con el que comenzaba el reportaje entonces, lo dice todo: «La estrella mágica». Han pasado 18 años desde entonces y en la actualidad el SL sigue siendo un deportivo especial que combina contundentes dosis de placer de conducir, con elegancia, deportividad o eficacia. Y la versión 600, se queda como la más potente y equipada antes de sobrepasar la frontera AMG mucho más radicalizada y sin demasiado sentido, la verdad.


De hecho voy más lejos, yo me conformaría con el SL 350 de 272 caballos, un seis cilindros que va de cine y que cuesta 58.000 euros menos que nuestro protagonista. Es decir que si nos decidiéramos por el 350 en vez de por el 600, nos darían por el mismo precio un coupé-cabrio y un todoterreno ML 320 CDI. Como lo oyen. No obstante hay que reconocer que el motor V12 tiene su encanto.

  • En marcha



  • Equipamiento



En marcha

Para empezar, el sonido que escupen los escapes cambia considerablemente. Y los 517 caballos te dejan pegado al asiento a la más mínima insinuación al acelerador. Por ejemplo el SL 600 acelera de 0 a 100 en 4,5 segundos, mejor que 17 de los 21 Porsche que componen la gama de la marca deportiva alemana. Su doble turbo y su imponente par de 84,7 mkg no convierten sin embargo al SL en un deportivo brusco y antipático de conducir. Si no todo lo contrario.


Aunque ojo, no estoy diciendo que un SL sea definitivamente mejor deportivo que un 911. Está claro que no rezuma el carisma del mítico modelo ni su conducción aporta la dosis de emoción que entrega la «porcheta» (sobre todo la versión turbo equivalente) en cada giro. Pero dicho esto, que me den un un SL para todos los días del año con su techo duro escamoteable, sus levas en el volante, su suspensión regulable o su carrocería en forma de flecha.


No me importa que en el maletero quepa justito el equipaje de un fin de semana para dos personas. Tampoco que de vez en cuando la electrónica haga de las suyas y modifique la dureza de la suspensión sin venir a cuento. No le voy a dar demasiada importancia a que no se hayan aprovechado los huecos traseros para situar unos pequeños asientos para niño. Y por supuesto, como de comprarmelo se supone que tendría mucho dinero, tampoco voy a ser quisquilloso con el consumo; total, 24 litros cada 100 kilómetros en ciudad y 18 de media no son cifras que me deban preocupar (26 euros cada 100 kilómetros, total nada)… O sí.

Equipamiento

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El 600 SL incorpora como equipamiento adicional, sistema de navegación, faros bixenón, llantas de aleación especiales, neumáticos más anchos, sistema de sonido Bose, Parktronic y cargador de CDs. Aunque le falta algo que ya llevará el SL que salga en abril. Se trata de las salidas de calefacción en los reposacabezas para circular descapotado en invierno y por lo menos calentar las ideas. Un elemento que agradecerán los usuarios en zonas como Alemania o Inglaterra pero con pocos seguidores en España donde se tiene la peculiar costumbre de circular descapotado en pleno agosto con 40 grados a la sombra.

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