Mercedes GLK

Muchos se preguntaban cómo era posible que ningún fabricante de lujo hiciese la contra al BMW X3, que durante años ha engrosado el balance de la firma de Munich con ventas que ya superan 100.000 unidades. Sí, la réplica ha tardado, pero al final ha cristalizado en modelos como el flamante Mercedes GLK.

Muchos se preguntaban cómo era posible que ningún fabricante de lujo hiciese la contra al BMW X3, que durante años ha engrosado el balance de la firma de Munich con ventas que ya superan 100.000 unidades. Sí, la réplica ha tardado, pero al final ha cristalizado en modelos como el flamante Mercedes GLK.


Desvelado en el Salón de Pekín, se sustenta sobre una evolución de la plataforma del Clase C. De hecho, y aún con reglajes propios, su chasis es similar, con un cuadro de suspensiones independiente y amortiguación variable –un dispositivo mecánico que cambia la firmeza según la frecuencia de rebote– Agility Control. En carretera es confortable, con maneras tipo turismo. Por ejemplo, en las curvas se inscribe con facilidad, acompañado por una efectiva dirección y unos frenos que lo paran con decisión.


Otra cosa: pese a carecer de caja tránsfer, en campo es más capaz de lo que pueda parecer –la altura libre al suelo es de sólo 187 mm–, gracias a sus ángulos de ataque y salida –23 y 25 grados– y la eficacia de la tracción total 4Matic. Así y todo, si la idea es salir de excurisión con frecuencia mejor pedirlo con el pack Offroad-Pro –desde 547 euros–, que entre otros apareja estabilizador específico, control de descensos DSR –se puede fijar hasta 18 km/h–, asistente para arranque en cuesta, protecciones de bajos frontal y laterales y ruedas 235/60 y 255/55 –delante y detrás– sobre llanta de 17’’.


El GLK, asociado al cambio automático/secuencial 7G-Tronic, no es una pluma: como mínimo pone en la báscula 1.830 kilos –su Cx es de 0,35–. Pero esa tara se corresponde con una carrocería generosa de 4,53 metros de longitud que alberga un luminoso habitáculo. Cuatro adultos se acomodan bien en su interior, aunque no sobran centímetros en el hueco posterior para las piernas, y la plaza central trasera es estrecha. Sobre el maletero, de 450 litros, cumple sin más; en España aparejará de serie rueda de repuesto tipo ‘galleta’ bajo el piso.


Su oferta mecánica se centra en los gasolina 280 y 350 –brillante y sediento– y los turbodiésel 320 CDI –fino y de gran empuje– y 220 CDI. Éste, disponible en abril de 2009, goza de un nuevo motor de 170 caballos que, aunque algo ruidoso, es coherente y se liga al programa BlueEfficiency para fijar el gasto en 6,9 l/100 km. Por cierto, al precio base hay que añadir la opción obligatoria de Pack Deportivo Exterior –2.144 euros – o Pack Estético Todoterreno –1.244 euros–.

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