Mercedes E 280 CDI / Volvo S80 D5

22 Mayo, 2007, modificada el 11 Enero, 2011 por

Volvo retoma la rivalidad con lo mejor del segmento para dejar claro que no va a desaprovechar la oportunidad de competir con los más grandes. Y desde luego que lo hace. El S80 D5 Summum pone en aprietos la supremacía del Mercedes.

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Volvo retoma la rivalidad con lo mejor del segmento para dejar claro que no va a desaprovechar la oportunidad de competir con los más grandes. Y desde luego que lo hace. El S80 D5 Summum pone en aprietos la supremacía del Mercedes.


ME detengo en el semáforo, bajo la ventanilla y mi amigo Felipe, que se para en paralelo a lomos de su moto japonesa, me asegura, «vas en el mejor coche que existe». No olvido el comentario, considero a Felipe bastante entendido pero puede que se haya dejado convencer por el destello de la estrella y porque en sus tiempos tuvo un Mercedes que le dejó muy buenos recuerdos. Continúo mi trayecto al volante de un E 280 CDI y vuelvo a observar el interior, me fijo de nuevo en los ajustes, compruebo otra vez la ergonomía…


No cabe duda, conduzco un buen coche. En cualquier caso no hace falta mucha experiencia para descubrirlo. Lo apagado que llega el sonido del motor diésel al habitáculo, el aplomo que se aprecia en los badenes, baches o fuertes apoyos, una estabilidad sólo compatible con la suspensión de un deportivo o con un esquema elaborado y diseñado a conciencia como el de esta berlina, también la respuesta de un motor que se siente poderoso…

Mientras conduzco el modelo de la estrella también me hacen otros comentarios menos positivos, como por ejemplo, «¿no te parece que el Clase E es un coche para viejos?». Me lo dice Juan, nuestro jefe de diseño, que aprovecha también para decirme casi al oído, «a mí los que me gustan son el CLS o el R». Y no le falta parte de razón, bien es cierto que la silueta del E y sobre todo su cara cargan ya con demasiado tiempo a sus espaldas y también que el comprador con una media de edad inferior a los 45 años se ha decantado por los Audi A6, los BMW Serie 5 o incluso por el otro protagonista de esta contienda, el Volvo S80. Pero eso no quita para que deje de ser un magnífico automóvil. Tanto, que ha quitado el sueño a muchos ingenieros suecos que lo tenían en sus pizarras como modelo a seguir…

Pero también a superar, siempre que se pudiera. Con tal fin se pusieron manos a la obra y desarrollaron la segunda generación de su buque insignia S80, una berlina de tamaño generoso, motores brillantes, seguridad multiplicada, interior cuidado con mimo y estabilidad a prueba casi de circuitos. En definitiva, un anti Clase E con argumentos de sobra. Me monto en el S80 D5 Summum. Como decía otro conocido, el S80 huele a dinero, y todo gracias al cuero de serie y a una presentación cuidada hasta el mínimo detalle.


l interior del sueco ha cambiado, pero se mantiene esa sensación que tanto se agradece de haber conducido el coche toda la vida. No hay quien gane a Volvo en ergonomía aunque tenemos unos cuantos tirones de orejas. Por la boca de maletero estrecha, por un freno de parking de pedal ya superado aunque utilizado también por su rival, o por un vacíabolsillos ciego por detrás de la consola central… El maletero también se les ha quedado algo escaso e inferior en litros al de su contrincante.

Pero lo cierto es que el espacio disponible en el habitáculo del sueco es claramente superior a todos los niveles incluido un túnel central mucho menos voluminoso que el mostrado por el Clase E. Los respaldos abatibles por partes asimétricas son comunes a ambos modelos (opcionales en el Mercedes), y sus sistemas de desbloqueo, con tiradores en el maletero, son seguros y prácticos. Está claro que Mercedes ha preferido apostar por capacidad de maletero mientras que Volvo por el espacio en las plazas traseras.


Los primeros metros en el S80 son suficientes como para apreciar el agrado habitual de un Volvo. Puede que el el sonido del motor no llegue tan amortiguado al habitáculo como en el Mercedes, pero el coche transmite solidez y pisada de «cochazo». En ciudad, sobre todo en un parking o a la hora de realizar una maniobra ajustada se echa de menos que el coche gire más, una pega habitual en la marca sueca.

Sin embargo en carretera la nueva plataforma compartida con otros modelos recientes de la marca, ofrece un andar convincente, sobre todo si va provisto de la opción de chasis Four C regulable. Pero con todo lo bien que va el Volvo hay que reconocer que el modelo alemán es superior en este aspecto. Ambos recurren a un eje multibrazo trasero, pero el reparto de pesos beneficia al E 280 CDI y no hay que olvidar que un tracción trasera siempre ofrece mejor «feeling» si los tarados de suspensión están bien calibrados. Ahora bien, parece difícil que se presenten situaciones comprometidas de estabilidad gracias a los controles ESP de serie en ambos modelos, pero de surgir será más fácil controlar los desmanes de un tracción delantera como el S80.

En nuestro Mercedes de pruebas la suspensión también es activa pero tras probar unidades sin esta opción, creemos que se trata de un gasto innecesario por el compromiso adquirido con el esquema y los tarados de serie. A nivel mecánico hay que resaltar la llegada en el Mercedes de un motor V6 CDI mucho más fiable que el 270 CDI de cinco cilindros que dio bastantes problemas. Esta mecánica ofrece un par elevado y, sobre todo, un ámplío margen de utilización de esta fuerza. El cambio de 6 relaciones ofrece unos desarrollos más largos que su rival y un tacto peor. Pero las prestaciones son ligeramente mejores en el sueco y los desarrollos mejor elegidos. La gran diferencia de precio termina de igualar la contienda.

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