Mercedes-Benz SLK 350: Sin renunciar a nada

17 Agosto, 2011, modificada el 18 Agosto, 2011 por

Este coupé roadster de Mercedes sorprende por su gran equilibrio entre deportividad, con una agilidad brutal en curva, y confort. Ambos elementos están presentes en la misma medida.

No valorado

Destacable

  • Motor elástico y potente.
  • Muy ágil en curva.
  • Noble de reacciones.

Mejorable

  • Consumo muy sensible.
  • Dirección muy suave.
  • Precio elevado.

Me subo al deportivo más pequeño —por tamaño— de la marca de la estrella. Completamente renovado hace unos meses, el Mercedes-Benz SLK 350 BlueEFFICIENCY, versión tope de gama hasta la llegada del AMG, es rival de los Audi TTS (en carrocería coupé y roadster) y BMW Z4 sDrive35i DKG. Los Nissan 370Z —Coupé y Roadster— y Porsche Cayman S PDK y Boxster S son más potentes, a la altura de los Audi TT RS y BMW Z4 sDrive35is. ¡Estoy deseando probar el SLK AMG!

Interior: Lujo racing

El habitáculo, con paquete deportivo AMG —un “extra” que cuesta 2.596 euros—, es muy racing; desde los asientos (opcionalmente, en cuero), que sujetan perfectamente las piernas, los riñones y los hombros, pasando por el cuadro de mandos con el fondo de los relojes en blanco y detalles de bandera a cuadros, hasta el volante —multifunción— deportivo de cuero, achatado por la parte inferior. A esto hay que añadir alfombrillas AMG negras, costuras en rojo, levas tras el volante, faldones, spoilers, llantas de 18 pulgadas con neumáticos 225/40 delante y 245/35 detrás, suspensión deportiva rebajada 10 mm y discos de freno ventilados de 17 pulgadas con el logo de la estrella en las pinzas.

Al volante de este biplaza de techo eléctrico retráctil vas pegado al suelo (así que entrar y salir no es tan fácil como en otros Mercedes) y con las piernas completamente estiradas. Ofrece un maletero de 335 litros, que se quedan en 225 al descapotarlo —tarda 20 segundos, igual que al cubrirlo—. Además, la calidad de fabricación es perfecta, con aluminio y plásticos blandos al tacto (incluso en las zonas menos accesibles) de ajuste inmejorable, como la ergonomía.

Los 57.150 euros en los que empieza la mecánica de esta prueba ya incluyen un equipamiento de serie en el que destacan el sistema de arranque y parada ECO, el bluetooth, el cambio automático de 7 velocidades 7G-TRONIC PLUS, el control de velocidad de crucero, el freno de mano eléctrico, los frenos adaptativos con ayuda de arranque en pendiente, los leds de luz diurna y en los pilotos traseros, el pedalier deportivo, los retrovisores interior y exterior izquierdo automáticos —los exteriores, eléctricos, abatibles y calefactables—, el sensor de luces y los dispositivos de seguridad activa y pasiva. Los faros bixenón inteligentes cuestan 990 euros y el navegador COMAND Online, 2.580 euros, por dar algunos ejemplos de la lista de opciones.

Comportamiento: Tan cómodo como deportivo

Conduciendo este motor V6 de 3,5 litros y 306 CV de potencia a 6.500 rpm, todo pasa eficazmente rápido. Sus 370 Nm de par máximo, a partir de 3.500 vueltas, te hacen saltar de 0 a 100 en 5,6 segundos y coger los 250 km/h de punta. La respuesta del propulsor es constante y lineal a cualquier régimen, incluso hasta casi las 7.000 revoluciones, con un sonido “gordo” y muy fino. Y todo con unos consumos ajustados que cumplen con los números homologados a los 100 km —9,9 litros en ciudad, 5,5 en carretera y 7,1 litros de media—, siempre que respetes los límites de velocidad. Durante mi recorrido he rondado estas cifras anunciadas en el modo eficiente —E— de la transmisión automática. Eso sí, cuando  me he propuesto disfrutarlo al máximo, en los modos manual —M— o secuencial (con las levas o la palanca), y sport —S—, el gasto de combustible ha subido a 15 litros con una facilidad pasmosa. Así, el acelerador gana sensibilidad y las marchas son más elásticas y se suceden más deprisa. En manual, este cambio es obediente y rápido, ¡me gusta!

El comportamiento equilibrado de sus 1.540 kg de peso combina como ningún modelo de la competencia el mimo de los ocupantes con un tacto deportivo que no deja de lado la diversión al volante: es excelente -como su calidad de rodadura-. La única pega que veo es la dirección: rapídisima, pero demasiado suave para mi gusto; prefiero notarla algo más resistente a alta velocidad. Aun así, este conjunto de propulsión -o ruedas traseras motrices- es muy ágil, muy exacto trazando curvas, con pasos muy elevados sin apenas esfuerzo, pero transmitiendo las sensaciones que el conductor de un deportivo espera. Al límite (cuesta encontralo por su gran aplomo) es sobrevirador; se detiene sin problema gracias a unos frenos con mucho mordiente, de pedal suave y progresivo, que cumplen sobradamente. El Mercedes-Benz SLK 350 BlueEFFICIENCY, un deportivo que no renuncia a nada.

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