Mercedes-Benz SLK 250 CDI

4 Noviembre, 2011 por

¿Quién dijo que un roadster y un motor diésel son incompatibles? El nuevo SLK 250 CDI da con un canto en los dientes a los que no creen en la deportividad con consumos menores a 5 litros de media.

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La llegada al mercado del Mercedes-Benz SLK, en su vesión 250 CDI, supone la continuación del patrimonio diésel de la marca de la estrella. No es el primero en incorporar este tipo de mecánica, su rival directo el Audi TT Roadster 2.0 TDI 170 CV DPF quattro, que he tenido la oportunidad de probar, lo monta desde hace ya más de un par de años y el BMW Z4 parece que en breve también estará animado por un bloque turbodiésel.

Así el SLK completa su gama mecánica, de la que he tenido la oportunidad, hace unos meses, de disfrutar del 350 BlueEFFICIENCY, junto con el reciente anuncio del 55 AMG.

El motor diésel elegido es un 4 cilindros que rinde 204 CV a partir de una cilindrada de 2.2 litros y 500 Nm de par máximo. Esprinta en sólo 6,7 segundos y alcanza los 243 km/h, con un consumo medio a los 100 km de 4,9 litros y 128 gr/km de emisiones contaminantes. Un paso de gigante que ya comenzó en 1936 con el modelo 260 D y continuó en 1970 con las unidades récord de alto rendimiento de los legendarios C111 D II y III, este último, en 1978, con 230 CV de potencia alcanzó los 314 km/h de punta. Así, el nuevo Mercedes-Benz SLK 250 CDI es el digno sucesor de estos antepasados ilustres.

Es cierto, que siempre se ha aceptado algo de lentitud como una característica intrínseca de los motores diésel desde que Mercedes-Benz fabricara su primer coche diésel en 1936. Pero unos 40 años después, los ingenieros comenzaron a investigar sobre el potencial de rendimiento de estos ahorradores motores: la clave estaba en la compresión. Así con un turbocompresor los 80 CV del bloque de 5 cilindros y 3 litros de los 240 y 300 D pasaban a dar 190 CV de potencia. Dos años más tarde llega al mercado el 300 SD, primer coche diésel del mundo con turbocompresor de gases de escape.

En 1997 comienza una nueva era en la tecnología diésel con el C 220 CDI. El primero en incorporar un motor turbodiésel con common rail e inyección directa. De esta forma el coche tenía una salida más elevada y más par motor, al tiempo que establece nuevos estándares de consumo de combustible y emisiones contaminantes.

De vuelta al roadster actual, la nueva mecánica se asocia a un cambio manual de 6 velocidades o a la transmisión automática 7G-TRONIC PLUS. Incluye la cuarta generación de inyección common rail, además de un turbocompresor de dos etapas.

Como el resto de modelos SLK, el 250 CDI lleva de serie el sistema de arranque y parada ECO, asientos deportivos, suspensión confortable y la mayor capacidad de equipaje del segmento. Sin olvidar opciones como el techo panorámico variable SKY MAGIC CONTROL, capaz de aclarar u oscurecer el cristal mediante un botón, la suspensión deportiva con muelles más duros y amortiguadores más firmes y la suspensión electrónica.

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