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Mercedes-Benz SLK

19 Enero, 2011, modificada el 2 Febrero, 2011 por

La tercera generación del pequeño roadster es totalmente nueva, más sofisticada y completa, e innovadora gracias a varios gadgets como el Magic Sky Control, un techo retráctil panorámico que puede oscurecerse pulsando un botón.

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Mercedes-Benz celebrará en 2011 sus 125 años de historia con la comercialización del nuevo SLK. Las primeras unidades se entregarán en primavera, el mejor momento para disfrutar de un roadster que, en su tercera generación -la primera vio la luz en 1996, la segunda en 2004 y el restyling de esta en 2008-, se volverá a convertir en un auténtico objeto de deseo por estética, funcionalidad, prestaciones, consumo y equipamiento; además de por la calidad habitual en la firma de la estrella. Cualidades para poner en aprietos a su más directo -e igualmente atractivo- rival, el dinámico BMW Z4.

En 1996, el SLK sorprendió con su techo metálico retráctil; en 2004 con la bufanda de aire caliente para hombros y nuca; y ahora con el Magic Sky Control, un opcional que permite oscurecer el cristal panorámico del techo retráctil con sólo pulsar un botón. En su estado claro es prácticamente transparente y permite disfrutar de la sensación de conducir a cielo abierto a bajas temperaturas; oscurecido, el techo proporciona sombra y evita que el interior se caliente bajo la radiación solar intensa. También es novedad el paravientos opcional Airguide, compuesto por unas lunas basculantes ubicadas tras los reposacabezas, que giran 90º para evitar que el aire de las turbulencias entre en el habitáculo, una alternativa al tradicional paravientos que se ancla manualmente entre los dos reposacabezas.

Estos ingenios son algunas de las interesantes aportaciones del SLK, aunque no las únicas ya que se trata de un coche completamente nuevo cuya plataforma comparte elementos y tecnologías con las actuales Clase C y E. Las dimensiones permanecen prácticamente idénticas, pero la estética se hace más musculosa, varonil y aerodinámica -el Cx pasa de 0,32 a 0,30-, con guiños evidentes a los actuales y sugerentes CLS y SLS AMG. Así, la parrilla frontal es mucho más ancha y agresiva, adornada con una gruesa lámina cromada, y unos faros de mayor tamaño. El lateral exhíbe unas nuevas entradas de aire justo antes de los pasos de rueda, y en la parte posterior se integran unos nuevos pilotos de leds.

El interior mantiene la calidad habitual en Mercedes-Benz y un estilo que mezcla deportividad, elegancia y tecnología. Todas las versiones cuentan ahora con molduras decorativas rematadas en aluminio cepillado. Las salidas del sistema de ventilación recuerdan a las del SLS AMG, y en opción se pueden encargar unos asientos tapizados con un cuero especial que reduce el calentamiento superficial en caso de exposición al sol. El cuadro y la consola central reciben un nuevo diseño, sobre todo para albergar la pantalla del navegador y los equipos de audio multimedia.

La dinámica del nuevo SLK diferirá en función de la configuración de bastidor que se elija. La suspensión de origen es convencional, mientras que en opción se podrá optar entre un sistema de endurecimiento progresivo, mediante muelles y amortiguadores más firmes, o el paquete dinámico, compuesto por una dirección más inmediata, regulación electrónica de la amortiguación con dureza variable y el Torque Vectoring Brake, que actúa con la ayuda del ESP para facilitar al máximo el control del vehículo en conducción deportiva.

La oferta mecánica inicial se configura con tres motores de gasolina de inyección directa, todos ellos con tecnología BlueEfficiency. La versión básica corresponde al SLK 200, un 4 cilindros de 1.8 litros y 184 CV, que monta de serie un cambio manual o en opción la transmisión automática 7G-Tronic. Con este cambio, Mercedes-Benz firma un consumo medio oficial de 6,1 litros a los 100 km y un 0 a 100 km/h de 7 segundos. La versión SLK 250 utiliza también un bloque de 4 cilindros y 1.8 litros, pero con una potencia de 204 CV y la transmisión 7G-Tronic de serie. La versión más potente y rápida será, a la espera de un modelo AMG, la del SLK 350 con motor V6 de 306 CV que anuncia un 0 a 100 km/h de 5,6 segundos y una velocidad máxima autolimitada de 250 km/h, con un consumo medio de 7,1 litros a los 100 km.

Todos estos motores vendrán de serie con el sistema automático de arranque y parada, que permite un 25% de ahorro de combustible respecto a sus equivalentes anteriores. Para 2012, y como novedad en la gama, se espera la primera variante diésel del SLK, animada por el 250 CDI BlueEfficiency de 204 CV.

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