Mazda6 Wagon 2.2 DE 163 CV

3 Agosto, 2009, modificada el 9 Febrero, 2011 por

Familiares como el 6 Wagon aglutinan casi todos los requisitos necesarios: prestancia, confort, dinamismo, equipamiento… Con motor 2.2 DE es una delicia. Un pero: no lo hay automático.

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Como el resto de la gama, la nueva generación familiar del Mazda6 -4.765 mm de largo y 2.725 entre ejes-, llamada Wagon, mejora en algunos aspectos a su antecesora. Y no era fácil, porque el precedente era uno de esos coches “redondos” a los que cuesta sacar punta. Pues bien, este rival de los formatos equivalentes en los Citroën C5, Ford Mondeo, Honda Accord, Opel InsigniaPeugeot 407, Renault Laguna, Seat Exeo, Skoda OctaviaToyota Avensis y Volkswagen Passat, entre otros, sitúa el listón más alto y se configura como uno de los coches de su tipo más atractivos: es esbelto pero deportivo, cómodo, amplio, muy capaz, versátil… De su gama nos quedamos con el turbodiésel medio analizado, ahora verás por qué.

Interior

Es cierto que los plásticos de la zona inferior del salpicadero -tapa de la guantera inclusive- resultan poco refinados, rudos, pero en conjunto la presentación del 6 Wagon no admite mayor tacha. Buenos ajustes, acolchados granulados, asientos firmes -poco envolventes-, ergonomía estudiada

A primera vista se aprecia sobrio, pero con los kilómetros y el uso contagia un buen hacer refrendado por un equipamiento abrumador en la versión analizada Luxury -hay otra más sencilla Active que ahorra 4.250 euros y que para una mayoría será la opción-: tapizado de cuero, aviso de obstáculos para cambiar de carril, bixenón con función de cruce, doble climatizador, sensores de lluvia, luces y aparcamiento -delantero y trasero-, y Bluetooth se incluyen, junto a otros, en el precio. Sólo el techo solar -800 euros-, la pintura metalizada o el navegador -2.390 euros- son opcionales. La tarifa de arranque, 33.220 euros.


Otro aspecto favorable es un habitáculo donde incluso 5 pasajeros de talla media pueden acoplarse sin grandes esfuerzos. El maletero es enorme -de 519 a 1.751 litros-, y versátil al ser sencillo abatir las plazas traseras desde las puertas posteriores o a través del portón, que por cierto es algo aparatoso de mover, no puede ser motorizado y carece de luneta practicable, aunque aporta una estor que bascula con la hoja. En todo caso la superficie de carga, enmoquetada, es amplia, plana y accesible: el portón es grande y la boca queda a 55 cm del suelo.

Comportamiento y Prestaciones

La segunda generación 6 llegó a finales de 2007, y aparejó una profunda actualización estética que aporta más dinamismo a partir de rasgos más musculosos y sugerentes, como salta a la vista entroncados con modelos de la marca como el compacto 3 o el SUV CX-7: pasos de rueda muy acentuados, grandes llantas -aquí de 18 pulgadas con neumáticos 225/45-, recortados voladizos… También estructural, pues la marca asegura que el coche es ligeramente más liviano aunque también más seguro.


La plataforma es una evolución de la anterior, pero no importa porque de por sí era muy buena. De hecho el 6, con muchos puntos comunes al Ford Mondeo, es un referente en lo que a chasis toca, con suspensiones independientes delanteras y traseras que permiten un guiado y una estabilidad direccional proverbiales. Acompañan desde el control de estabilidad DSC hasta la dirección, sobre todo en las variantes diésel, o el cambio de marchas, de movimiento técnico y directo, si bien en este caso manual como única alternativa.


No nos ha gustado tanto el tacto del freno, que exige firmeza para pararlo con efectividad, pero sí la reacción del motor probado, el nuevo turbodiésel 2.2 DE de 4 cilindros common rail y 163 CV a sólo 3.500 rpm –360 Nm de par máximo, fijo de 1.800 a 3.000 vueltas-. Los hay un poco más “llenos” en baja y un pelín menos rumorosos, pero en general responde con eficacia con cualquier marcha insertada -suma 6, la última larga para ahorrar-. Exhibe una aceleración -0 a 100 km/h en 9,2 segundoslimpia e intensa, buena máxima –210 km/h– y suficiente músculo para adelantar en condiciones.


En la gama hay otro motor de este tipo más potente de 185 CV que ya pasó por nuestra manos, pero también 1.350 euros más caro. La diferencia prestacional -216 km/h y 0 a 100 km/h en un segundo menos- no es significativa entre ambos, menos para un coche así. Homologa casi el mismo consumo -5,7 litros a los 100 de promedio, por 5,6 en nuestro protagonista, que son entre 6 y 7 en conducción regular– y lleva idéntica equipación. Ecuación fácil: mejor el de 163 CV, una de las grandes apuestas del segmento.

Destacable

– Amplitud y confort.
– Equipamiento. Precio interesante.
– Respuesta mecánica.

Mejorable

– Sin opción automática.
– Luneta trasera no independiente.
– Hay plásticos mejorables.

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