Mazda6 Wagon 2.2 CRTD 185 CV

El versátil 6 Wagon exhibe matices de conducción deportiva y es  ideal para largos desplazamientos. Vigoroso y lineal, su nuevo motor turbodiésel 2.2 CRTD va como la seda y presume de un consumo ajustado.

Está realmente logrado, en parte porque se trata de un familiar con matices de conducción deportiva, placentera por impetuosa. Hablamos del nuevo Mazda6 Wagon, un conjunto renovado por completo que no hace mucho estrenaba carrocería -también hizo lo propio la versión sedán de 4 y 5 puertas- y poco después una nueva oferta turbodiésel CRTD.


Precisamente, nos hemos puesto al volante de un 6 con este formato y el motor CRTD más enérgico para completar más de 1.000 kilómetros de prueba por la geografía española. Ya avanzamos que el nuevo 2.2 CRTD va como la seda en el sentido literal de la expresión. Su suficiencia -es un absorbe kilómetros- le sitúa en pole position frente a los revitalizados Audi A4 Avant, Honda Accord Tourer y Toyota Avensis Cross Sport, entre otros.

Interior

De puertas hacia dentro exhibe prestaciones envidiables. Es muy enjuto, está bien ensamblado y se sirve de materiales de calidad -abundan recolchados en el salpicadero-. Además, su ergonomía está muy vigilada y el acceso a los diferentes botones es intuitivo: el sistema de navegación -opcional- y audio Bose -de serie, incluye cargador de 6 CD compatible con MP3, Bluetooth y 8 altavoces, ofrece una acústica magnífica-, el control de la velocidad de crucero, los pulsadores del climatizador y el ordenador están donde deben. Por cierto, nos ha gustado la instrumentación en tonos azules y rojos, de aspecto deportivo.


El acabado Luxury probado es el más alto disponible para la carrocería familiar. Como es costumbre entre los japoneses, no admite aditamentos al equipamiento, pero tampoco le hacen mucha falta. Y es que los 34.500 euros que cuesta incluyen elementos de seguridad activa y pasiva como 6 airbag, ABS con distribución de frenado, alerta por cambio involuntario de carril, controles de estabilidad y tracción DSC+TCS, bixenón adaptativo, reposacabezas activos o sensor acústico de aparcamiento delantero y trasero, entre lo más señalado.


Respecto a su predecesor, el 6 gana amplitud, sobre todo en las plazas traseras. Esta fila de asientos va 15 mm más retrasada, lo que gana 20 mm al hueco para las piernas. La longitud del conjunto –4.765 mm– y sus 2.725 mm de batalla dan para acomodar con alegría cinco ocupantes de talla media.


La tapicería de cuero -se extiende a volante y pomo del cambio-, también de serie, realza la vistosidad del conjunto; los asientos delanteros se ajustan eléctricamente y son calefactables. Por cierto, de fábrica aporta apertura y arranque sin llave o de tipo inteligente.


Las mismas garantías ofrece el espacio de carga. Los 519 litros del maletero básico -de boca ancha y accesible, a menos de 700 mm del suelo- compaginan las necesidades de unos y otros, hasta las de los más generosos con el equipaje. Los asientos traseros son abatibles asimétricamente para ampliar la capacidad hasta 1.751 litros. El espacio resultante es plano y diáfano -las torretas de suspensión no son muy intrusivas-. Se echan en falta raíles incrustados en el piso para estibar enseres con más facilidad.

Comportamiento y Prestaciones

Esperábamos mucho de este motor de inyección directa por conducto común, como señalábamos un 2.2 que despliega unos considerables 185 CV. Aún así nos ha sorprendido, y para bien. Hemos cubierto distancias amplias con 5 ocupantes a bordo y el maletero hasta los topes, y el coche no pierde un ápice de brio. Empuja con linealidad; siempre se mantiene enérgico. Dicho de otra forma: no hay baches de potencia por ninguna parte. Es, por tanto, un devorador de kilómetros, un especialista en largos desplazamientos.


La dinámica brilla a gran nivel. En esto tiene mucho que decir el renovado chasis, como hasta ahora, con suspensiones independientes. Junto a una carrocería más rígida y ligera –1.585 kg sobre la báscula-, fruto del empleo de aceros de alta resistencia, exhibe una respuesta fiel y predecible, sensación de maniobrabilidad que refuerzan las llantas de 18 pulgadas y los muelles más rígidos que utiliza. Lo mejor es que el confort no se ve penalizado, pero el coche es todo un referente en agilidad.


A todo ello, su depurada aerodinámica –Cx de 0,28– contribuye a lograr consumos ajustados: la firma japonesa sitúa el gasto medio en 5,7 litros a los 100 -emite 157 gr/km de CO2-, y os aseguramos que es un dato fidedigno. Por lo demás, completa el 0 a 100 km/h en 8,5 segundos gracias a un par motor de 400 Nm que facilita las maniobras de adelantamiento. La velocidad máxima asciende a 216 km/h.


En suma, una opción de gran interés para viajeros y padres de familia por habitabilidad y espacio de carga. Pero sobre todo por el rendimiento del propulsor diésel CRTD, incisivo y pujante hasta en condiciones adversas.

Destacable

– Dinámica.
– Prestaciones.
– Acabado/amplitud interior.

Mejorable

– Maletero sin raíles.
– Cambio automático no disponible.
– Luneta trasera sin apertura independiente.

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