Mazda3 MPS

26 Febrero, 2010, modificada el 9 Febrero, 2011 por

Probamos la última edición del supercompacto con mejor relación calidad-precio del mercado. Mantiene el motor intacto de su antecesor y el nivel de equipamiento que se espera de un tope de gama. Lo mejor, su diferencial autoblocante mecánico del eje delantero que garantiza diversión y subidones de adrenalina en los pasos por curva.

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Con la renovación de muchos de los modelos compactos más deseados -parece que se han puesto de acuerdo-, sus versiones más radicales también se ponen al día. Es el caso del Mazda3 MPS que adopta la nueva imagen más agresiva del Mazda3; ensalzada en la versión que nos ocupa por la toma de aire frontal del capó, la protección delantera en fibra de carbono, las llantas de 18 pulgadas montadas en neumáticos 225/40 y los spoilers y taloneras sobredimensionados; pero mantiene la potencia de la generación anterior.


El superGTI nipón se enfrenta a una serie de modelos de igual filosofía: potencia entre los 250 y los 270 CV con chasis afinados para conseguir las mejores sensaciones al volante. Es el caso de los Audi S3 Sportback, BMW 130i, Renault Megane Renault Sport, Seat León CUPRA R y el reciente Volkswagen Golf R que llega para jubilar al R32 de la quinta generación, unos premium y otros no -el caso de nuestro protagonista-. Es cierto que hay más compactos de este estilo, pero son más o menos potentes y por eso “juegan” en otras ligas.

Interior

Vamos dentro y nos encontramos con leves diferencias respecto a cualquier otro 3 de la marca japonesa. Sólo las inserciones y tapizados -a lunares rojos-, los pespuntes en rojo del volante multifunción y la palanca de cambios -ambos de cuero-, los asientos deportivos delanteros en cuero y tela -que sujetan muy bien gracias a los pétalos reforzados-, los bordes de las alfombrillas -también rojos- y el pedalier de aluminio nos dicen que estamos al volante de un superdotado.


Las plazas traseras son de las más cómodas del segmento -gracias a unas cotas generosas de 4.505 mm de largo, 1.770 de ancho y 1.460 mm de alto- por su fácil acceso, anchura, buena altura al techo y un hueco notable para las piernas, lo que permite alojar holgadamente a dos adultos, y tres no irán del todo justos. El maletero con 340 litros de capacidad es de los aventajados por su cómoda y gran boca de carga, y se amplía abatiendo los asientos hasta los 1.360. La única pega es que el spoiler incrementa el peso del portón. Por lo demás, la calidad, tanto de realización como de ajuste, y la ergonomía se mantienen como en el resto de sus hermanos de gama.


31.500 euros es su precio con un equipamiento de serie al que no le falta de nada: sistema antibloqueo de frenos a las cuatro ruedas 4WABS con distribución electrónica de la fuerza de frenado -EBD- y asistencia a la frenada de emergencia -EBA-, control de estabilidad -DSC- con control detracción -TCS- asistente de cambio de carril y de ángulos muertos, alarma, sensores de luz y lluvia y presión de los neumáticos, faros bixenón adaptativos -de poco alcance-, control automático de nivelación de luces y limpieza de los faros, antiniebla delanteros, led’s en pilotos traseros, sensor trasero de aparcamiento, retrovisores eléctricos calefactables y plegables, acceso y arranque sin llave, control de la velocidad de crucero con mandos en el volante, climatizador bizona, asientos delanteros calefactables, radioCD lector de MP3 con cargador frontal de 6 CD’s y sistema de sonido envolvente Bose, bluetooth, pantalla multifunción que muestra los datos del ordenador de viaje y el navegador y retrovisor interior fotosensible.

Comportamiento y Prestaciones

Para esta prueba nos fuimos en busca de varios tramos del Rally Shalymar y las sensaciones vividas al volante del Mazda3 MPS no puedieron ser más eficaces.

Nos ponemos en situación, al volante de un bloque tetracilíndrico de 2.3 litros de cilindrada –2.261 cc concretamente- turboalimentado y con inyección directa electrónica que transmite 260 CV de potencia -a 5.500 rpm– al eje delantero, apoyado por un diferencial autoblocante mecánico, mediante una caja de cambios manual de 6 velocidades cerradas -de recorridos cortos y exactos- y desarrollos alargados para reducir, en lo posible, el gasto. Su tacto es formidable en cualquier situación, a pesar de un embrague de corto recorrido un tanto brusco. Pero engancha desde el principio e incita a la conducción deportiva como pocas.


El Mazda3 MPS alcanza los 100 km/h en 6,1 segundos y ofrece recuperaciones inmediatas ya que se beneficia de 380 Nm a 3.000 rpm, pero los bajos también son buenos. Arriba, en la parte alta del cuentarrevoluciones, estira hasta las 6.000 vueltas, aunque 500 antes se le nota desfallecer. La velocidad punta, como en la mayoría de los deportivos actuales, se sitúa en los 250 km/h.
 
Y aunque la marca anuncia consumos a los 100 km de 13,2 litros en ciudad, 7,5 en carretera y 9,6 en recorrido mixto -y el cumplimiento de la norma Euro5 con 224 gr/km de emisiones de dióxido de carbono-, lo cierto es que durante nuestra prueba llegamos a la conclusión de que es una máquina de beber gasolina -no lo bajamos de 15 litros por ciudad, carretera de montaña y autopista-. De hecho con los 60 litros -de gasolina sin plomo 98– de un depósito sólo cubrimos 300 km, exprimiéndolo a la ida y conteniéndonos a la vuelta de nuestra ruta.


La dirección es buena, pero nos gustaría que fuese más exacta y menos pesada, apreciación que se acentúa cuando pisamos el pedal derecho sin miramientos. Las ruedas delanteras no soportan todo el par y el volante se vuelve ingobernable, por lo que tendremos que cogerlo con fuerza para dirigir la delantera.


Por lo demás, pasa por curva endemoniado, con una batalla de 2.640 mm que garantiza la estabilidad hasta límites elevadísimos junto con la brillante acción del autoblocante, que hace que este bólido de tracción delantera apunte exacto a cada viraje y los pase a velocidades de infarto, incluso acelerando dentro. ¡Los tramos de curvas enlazadas pasan con una agilidad y rapidez pasmosas! Como curiosidad, añadir que en caso de subviraje el morro corrige la trayectoria cuando abrimos gas, reacción peculiar que requiere adaptación. No así la suspensión que, siendo deportiva, no es radicalmente seca.


El punto débil del supercompacto japonés está en los frenos, de disco ventilados delante y macizos detrás -de 320 y 280 mm, respectivamente- con poco mordiente y de recorrido corto, nos parecen insuficientes para detener sus 1.385 kg de peso, cuando vamos lanzados. Y el sonido del motor que emite el escape doble -con una salida en cada extremo de la zaga-, común al de cualquier 4 cilindros con carácter -pero más áspero o tosco-, no es tan radical como esperábamos y recordábamos de su antecesor. En carretera parece más civilizado, pero cambia el ruido mecánico por silbidos aerodinámicos que invaden el habitáculo a partir de 120 km/h.


El nuevo Mazda3 MPS sube unos 3.000 euros de precio si lo comparamos con el anterior, parece más dócil y confortable, pero mantiene los elementos y maneras distintivos que en la primera edición lo convertían en una opción de compra, casi, obligada dentro de su nicho elitista. Si buscamos diversión al volante y elevadas dosis de adrenalina a un precio ajustado, no lo hay mejor.

Destacable

– Comportamiento en curva.
– Cambio manual de tacto adictivo.
– Precio ajustado.

Mejorable

– Consumo elevado y muy sensible.
– Faros bixenón poco eficaces.
– Frenos poco potentes.

1 Comentario

Opel Astra OPC | Autocasion 4 Noviembre, 2011

[…] había sido tan rápido, ni tan potente. Así, estará por encima de la competencia: Ford Focus ST, Mazda3 MPS, Renault Mégane Renault Sport, Seat León CUPRA R, Volkswagen Golf y Scirocco R. Aparte están los […]

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