Mazda3 2.2 DE Luxury 150 CV, la prueba

Mazda3 2.2 DE Luxury 150 CV, la prueba

11 agosto, 2014

El Mazda3 ha entrado fuerte en el reñido segmento de los compactos. Gracias a la buena fama de sus antecesores y a un diseño muy agraciado, las ventas de este modelo están funcionando bien. Para la prueba hemos elegido el tope de gama con cambio automático. ¿Merece la pena frente a sus rivales? Juzga tú mismo.

Nuestra valoración: 7,8 Notable

9

8

8

7

8

7

Destacable

  • Imagen atractiva.
  • Comportamiento dinámico.
  • Confort de marcha.

Mejorable

  • Plazas traseras.
  • Cambio automático.
  • Head Up Display poco útil.

El Mazda3 es un éxito desde su llegada al mercado hasta el punto de ser uno de los modelos con más demora para satisfacer los pedidos. No hay porqué buscarle 3 pies al gato; según las encuestas la principal razón para comprar un coche es la estética y en eso el Mazda3 es un auténtico especialista.

La línea de diseño Kodo inaugurada con el Mazda6 se ha amoldado a la perfección a las compactas dimensiones del modelo de la prueba de hoy, aunando elegancia y deportividad de forma magistral.

La mecánica de esta unidad es la diésel 2.2 Skyactiv de 150 CV que mueve con mucha soltura al Mazda3 aunque la transmisión automática suaviza bastante la respuesta, claramente menos viva que en las versiones manuales.

El Mazda3 resulta un coche muy cómodo en el día a día gracias a su silenciosa mecánica y una caja de cambios que, aunque no es de lo más moderno del mercado, resulta muy suave y fácil de manejar.

En definitiva, este Mazda es una interesante alternativa en el segmento de los compactos, con buenos argumentos a su favor como son su imagen y unos consumos muy razonables en un coche automático de sus prestaciones.

Diseño Mazda3 2.2 DE Automático: Entra por los ojos

Prueba Mazda3 2.2 Diésel automático 2013, Santa María de Oia, Rubén Fidalgo
Las versiones más equipadas cuentan con unas llantas muy atractivas.
Ampliar

Es uno de los compactos más llamativos que hay en el mercado. La línea de diseño Kodos inaugurada por el Mazda6 sienta de maravilla al compacto japonés. La vista lateral de la versión de 5 puertas me recuerda mucho al Alfa Romeo Giulietta, pero las formas onduladas de los pasos de rueda del Mazda3 están más marcados.

Es una pena que el color blanco metalizado de la unidad de pruebas disimula demasiado los pliegues y relieves de esta silueta, pareciendo mucho más “plano” de lo que en realidad es. Aún así es un coche que llama la atención, especialmente el frontal, con esa toma de aire prominente que es ya toda una seña de identidad de Mazda.

La vista trasera es la que me resulta más anodina, con unos pilotos que personalmente me parecen algo pequeños.

Al igual que la anterior generación, el puesto de conducción queda muy retrasado y esto resta espacio a las plazas traseras, que sin ser malas, son algo menores que las de modelos de la competencia.

Las llantas de 18 pulgadas de la unidad de pruebas contribuyen a darle una imagen muy poderosa y deportiva, pero tendremos que tener precaución en las maniobras de aparcamiento para no estropearlas contra los cantos de los bordillos.

Las formas del Mazda3 son fluidas y aerodinámicas, pero la forma de la parte trasera y su proporción entre anchura y longitud penalizan ligeramente la eficacia con la que atraviesa el aire, resultando tener peor Cx que el Mazda6.

Dicen que hay colores para todos los gustos y aunque esto de la estética es algo muy subjetivo, sinceramente creo que el Mazda3 es uno de los compactos más atractivos que hay en el mercado y que realmente llama la atención, incluso con el color blanco de esta unidad, echa un vistazo a la galería de fotos y juzga tú mismo.

Interior Mazda3 2.2 DE Automático: Moderno y acogedor

Prueba Mazda3 2.2 Diésel automático 2013, interior, Rubén Fidalgo
La postura de conducción es muy buena.
Ampliar

En el interior del Mazda3 lo que más llama la atención es la moderna presentación de la instrumentación: un gran cuentavueltas en el centro rodeado de marcadores digitales para la temperatura de refrigerante, el ordenador de viaje y el aforador de combustible. Disponemos de dos velocímetros digitales, uno integrado en el tacómetro y otro en un head up display que se despliega sobre el salpicadero y que no termina de convencerme. Por un lado, no me seduce la idea de un complicado mecanismo eléctrico que eleva y oculta la pantalla cada vez que encendemos y apagamos el coche y, por otro lado, la pantalla queda muy baja y pierde la efectividad de un HUD, que es que la información se muestra en el campo de visión natural y no necesitamos apartar la vista para ver los datos. En el caso del Mazda hay que bajar la mirada para ver la velocidad, igual que si estuviese en un velocímetro normal.

El diseño de la consola central es atractivo, aunque personalmente no me seduce la pantalla del sistema multimedia independiente, pero supongo que es el paso previo a que los coches dejen de llevar este tipo de sistema y una forma de que nos vayamos acostumbrados al futuro, en el que traeremos nuestro tablet de casa con la climatización y la ruta preconfigurada, la enchufaremos al coche y “carretera y manta” como se suele decir.

La postura de conducción es muy buena y los mandos principales tienen muy buen tacto, especialmente el volante y las palancas de los limpiaparabrisas y luces, lo que da una reconfortante sensación de estar en un coche bien fabricado y de calidad.

Las plazas traseras tienen un buen acceso gracias a la buena apertura de las puertas, pero el espacio para los pasajeros no abunda. No es que sea malo, pero hay otros modelos en este segmento que ofrecen más espacio a los pasajeros traseros.

El maletero tiene unas formas muy regulares y el portón deja un buen acceso. Otro detalle importante es que los respaldos traseros dejan un suelo plano cuando los abatimos, tarea que se hace muy fácilmente.

Motor Mazda3 2.2 DE Automático: Lastrado por el cambio

Prueba Mazda3 2.2 Diésel automático 2013, Motor, Rubén Fidalgo
El motor 2.2 tiene unas buenas prestaciones, pero el cambio automático no está a su altura.
Ampliar

No deja de sorprenderme que el Mazda3 de la prueba de hoy tenga unos consumos más de un litro superiores a los del Mazda6 de hace unas semanas pese a compartir mecánica. Además de una peor aerodinámica, el culpable es la caja de cambios automática de 6 relaciones.

La mecánica de 2,2 litros diésel de Mazda tiene un tacto muy agradable. El truco está en que tiene una cilindrada bastante alta, lo que le otorga una buena dosis de fuerza aunque no esté interviniendo el turbo. Mientras, sus rivales emplean cilindradas 1.6 para potencias similares y éstas necesitan que la turbina esté soplando para tener fuerza, lo que hace que sean algo más incómodos de manejar en ciudad, especialmente cuando iniciamos la marcha.

Tenemos toda la tecnología Skyactiv de Mazda, una baja relación de compresión, elevadas presiones de inyección, suavidad de funcionamiento, el start & stop más rápido del mercado… y lo asociamos a una caja de cambios automática muy robusta y probada, pero algo torpe y con bastantes pérdidas de rendimiento respecto a otras empleadas por la competencia.

Aunque es algo lenta de reacciones y los cambios no pasan tan desapercibidos como en otras, personalmente me gusta su funcionamiento y en uso cotidiano unas décimas de segundo más o menos no significan nada.

En cuanto al aumento de consumo, en mi opinión compensa gastar un poco más a cambio de no tener que pisar el embrague mil veces en cada atasco. Yo me lo compraría automático sin dudarlo.

Comportamiento Mazda3 2.2 DE Automático: Ágil y fácil

Prueba Mazda3 2.2 Diésel automático 2013, A Pastoriza, Rubén Fidalgo
El Mazda3 es un coche muy fácil de conducir.
Ampliar

Una vez más, Mazda está un poco por delante de sus competidores y el Mazda3 cuenta con una elaborada suspensión trasera que ayuda bastante a sacar buena nota en este apartado. Este coche no necesita unos tarados de suspensión muy radicales para mantenerlo estable sobre la carretera, de modo que resulta cómodo incluso en ciudad con las incómodas tapas de alcantarilla, bandas reductoras de velocidad, etc.

La visibilidad es bastante buena en general, aunque en carreteras viradas nos incomodará un poco el marco del parabrisas, muy tendido, lo mismo que en ciudad a la hora de tomar una perpendicular, dejaremos de ver si hay peatones esperando para cruzar.

En carreteras con buen asfalto el Mazda3 resulta muy confortable y silencioso, la postura de conducción es buena y los asientos tienen un buen mullido, de forma que podremos estirar los 800 km de autonomía que se pueden obtener de su depósito sin fatiga, algo a lo que también contribuye su buena iluminación con los faros bi-xenón.

Si avivamos el ritmo, el cambio automático es algo lento de reacciones, pero en modo manual funciona francamente bien y, además, la palanca va como dios manda, reduciendo con toques hacia delante y subiendo marchas hacia atrás.

La dirección tiene un tacto excelente y es muy directa con apenas 2,5 vueltas de volante y un buen nivel de asistencia, lo que ayuda a afianzar esa sensación de estabilidad que uno tiene a sus mandos.

En la pista de pruebas, forzando el ritmo y los errores, el Mazda3 resulta un coche ágil y que puede llegar a ser incluso divertido si jugamos un poco con las transferencias de masas. En todo momento las reacciones son nobles y predecibles. Podrían ser algo más progresivas con una medida de neumáticos más lógica, pero con unas enormes llantas de 18 pulgadas este punto queda muy penalizado, con una transición en el momento en el que el neumático empieza a deslizar algo brusca.

La maniobra de esquiva la soluciona sin problemas, lo mismo que la frenada, con unas buenas distancias y una trayectoria estable.

En cuanto al control de estabilidad, nada que objetar, permite ciertas alegrías y corta de raíz cuando la cosa se pone un poco negra, corrigiendo la trayectoria sin muchas brusquedades.

En definitiva, el Mazda3 resulta un coche fácil de conducir y con el que se puede disfrutar a sus mandos. No es el más eficaz pero está a un nivel muy alto y en un punto de equilibrio entre confort y deportividad muy agradable.

Equipamiento Mazda3 2.2 DE Automático: Completo... y caro

Prueba Mazda3 2.2 Diésel automático 2013, Santa María de Oia, Rubén Fidalgo
La tecnología Skyactiv está bien desarrollada.
Ampliar

Con un precio alrededor de los 28.000 euros, esta unidad de pruebas resulta algo cara aunque está bien equipada. Hay que tener en cuenta que estamos prácticamente ante el tope de gama. Si igualamos el equipamiento en un Golf el Mazda3 resulta incluso económico.

Personalmente me ahorraría dispositivos que no he encontrado útiles ni bien solucionados, como el HUD, o las llantas de 18 pulgadas a cambio de un menor precio o bien equipar sistemas como el control de crucero adaptativo… o una rueda de repuesto.

Pese a lo completo que es el equipamiento, rápidamente se acostumbra uno a su manejo, fácil e intuitivo, y me gusta encontrarme con un freno de mano de palanca y cable en lugar de la tecla y mando electrónico, más engorroso de mantener y más susceptible de provocar averías que el clásico.

Seguridad

Equipamiento de Serie

  • ABS
  • Sensores de aparcamiento delanteros y traseros
  • Asistente de frenada en ciudad (SCBS)
  • Airbags frontales, laterales y de cortina
  • Faros Bi-Xenon
  • Asistente de cambio de carril (RVM)
  • Asistente de arranque en cuesta (HLA)
  • Control de estabilidad (DSC)
  • Sistema de monitorización de presión de neumáticos (TPM)
  • Luces diurnas LED
  • Faros antiniebla delanteros

Confort

Equipamiento de Serie

  • Cierre centralizado
  • Llantas aleación 18´´
  • Sensor lluvia y luces
  • Volante y pomo del cambio en cuero
  • Retrovisor interior fotosensible (día/noche)
  • Tapicería de tela
  • Cristales traseros tintados
  • Espejos eléctricos plegables
  • Elevalunas eléctricos delanteros y traseros
  • Climatizador bizona/dual
  • Control de velocidad de crucero
  • Dirección asistida
  • Kit de reparación de pinchazos
  • Asientos calefactados delanteros
  • Sistema de acceso sin llave

Equipamiento Opcional

  • 600 €Pintura metalizada Premium
  • 450 €Pintura metalizada

Multimedia y Audio

Equipamiento de Serie

  • Bluetooth
  • Entrada AUX/USB
  • Pantalla color de 7'
  • Pantalla Head up Display
  • Equipo de sonido BOSE con 9 altavoces
  • Radio CD 6 altavoces
  • Ordenador de abordo

Otros

Equipamiento de Serie

  • HMI Commander
  • Botón de arranque

Consumo Mazda3 2.2 DE Automático: Skyactiv al poder

Prueba Mazda3 2.2 Diésel automático 2013, Cuntis, Rubén Fidalgo
Sus formas son juveniles.
Ampliar

Me ha sorprendido encontrarme con unos consumos superiores a los que logré con el Mazda6 hace pocas semanas, concretamente un litro más de media.

La explicación la encuentro en que, pese al menor tamaño del Mazda3, la diferencia de pesos no es muy elevada, mientras que la aerodinámica y la caja de cambios automática sí juegan en contra del mediano.

Con unos consumos que superan los 6 l/100 km en ciudad, tiene rivales más eficientes, pero no están nada mal si tenemos en cuenta la cilindrada de esta mecánica y las pérdidas de su transmisión automática.

En carretera, con cruceros por debajo de los 100 km/h el consumo está rozando los 5 l/100 km, de nuevo es una buena cifra, sobre todo en un coche con 150 CV.

En el recorrido con 3 puertos de montaña habitual, con el control de crucero a 120 km/h, el ordenador de viaje se estabiliza con una media de 5,7 l/100 km.

Como resumen, el Mazda3 consigue unas buenas cifras de consumo si tenemos en cuenta que se trata de un modelo con 150 CV y unas prestaciones más que respetables. Aún así la cosa puede mejorar si asociamos su mecánica Skyactiv a una transmisión manual, aunque la comodidad de la automática y su fiabilidad, en mi opnión, compensan la diferencia de consumo.

Rivales

Mazda Mazda3 2.2 Luxury Aut.

Desde
28.665 €

Diesel


6 marchas

150

9,7

4,8

127

Honda Civic 2.2 i-DTEC Executive Navi ACC/CMBS

Desde
33.300 €

Diesel


6 marchas

150

8,8

4,4

115

Peugeot 308 2.0 BlueHDI Allure EAT6 150

Desde
28.450 €

Diesel


6 marchas

150

8,6

4,1

108

Seat León 2.0TDI CR S&S FR DSG6 150

Desde
27.810 €

Diesel


6 marchas

150

8,4

4,5

117

Comparte este artículo

Suscríbete a nuestra newsletter

Recibirás en tu email las últimas noticias, novedades y pruebas del mundo del motor

Te puede interesar...

Comenta este artículo

Pablo 11 agosto, 2014

Este Mazda es, como el 6, un coche muy bonito aunque, también como éste, demasiado grande para el espacio interior que ofrece y también creo que un poco menos de inclinación en la luneta trasera y algo más de “redondez´´ en el conjunto trasero le quedaría mejor (aunque para gustos…). En el interior sigo sin comprender por qué las quejas hacia esa colocación de la pantalla cuándo esa posición permite una visualización rápida y cómoda (y pesa menos (supongo) que el sistema de audi) y el posible ladrón supongo que ya sabrá que es del coche y no externo. En cuánto al motor, no entiendo tampoco esa estrategia de reducir relación de compresión en diésel. En gasolina tiende a subir, solo limitada por la detonación, y presenta numerosas ventajas, ¿por qué reducirla en diésel si éste es capaz de soportarlo más fácilmente? ¿en los gasolina no se generan tantos o más NOx?

Rubén Fidalgo 13 agosto, 2014

Hola Pablo, una vez más gracias por tu fidelidad y por tus comentarios, que siempre aportan un interesante punto de vista. Respecto a la pantalla, yo tampoco soy muy fan de las que son escamoteables, siempre tengo la sensación de que después de un par de años van a dejar de funcionar la multitud de motorcitos que las accionan. Sin embargo, creo que el pagar lo que pagas por un navegador original en un coche (unas 10 veces más de lo que cuesta uno no integrado) es para que, entre otras cosas, se vea integrado en el diseño del salpicadero, y este tipo de pantallas no lo están. Si al menos fuesen orientables hacia el conductor para ajustarlas a su campo de visión y evitar reflejos… pero fijas y “acopladas” al tablero no terminan de convencerme, aunque es cuestión de gustos.
Bajar la compresión en un diésel tiene algunas ventajas colaterales que no tienen nada que ver con el rendimiento…

Rubén Fidalgo 13 agosto, 2014

…las principales ventajas vienen de cara a reducir las vibraciones y hacer más fino su funcionamiento, mejorando también el comportamiento de sistemas como el start & stop. Un motor diésel con una compresión de 14 a 1 se conforma con un motor de arranque casi un 50% menor que uno con una relación de casi 20 a 1. Esto supone menos peso, tamaño, consumo…

Pablo 13 agosto, 2014

Hola Rubén, en primer lugar, gracias a ti por responderme; y lo de la fidelidad…es normal por el nivel de las pruebas. No se trata de unos vídeos espectaculares ni una página espectacular, simplemente una prueba en la que se critica con argumentos y no parece una extensión de lo que aparece en la página de la marca; además del punto de la prueba en circuito.
Volviendo al coche, estoy de acuerdo en que la pantalla debería ser orientable, precisamente como las externas; y en cuánto al motor… creo que lo importante debería ser el rendimiento y la eficiencia; además, recuerdo que el próximo paso de mazda con el skyactive es llevar a la gasolina hasta 18 a 1 por lo que no me parece que haya problema. Por último una pregunta, ¿a qué temperatura debe estar el aceite antes de apagar el motor? lo pregunto por los problemas que pueda traer por el turbo, etc. Gracias

Rubén Fidalgo 13 agosto, 2014

Hola Pablo, efectivamente, la siguiente generación de mecánicas “Skyactiv” de Mazda buscan lo que se suele denominar “motor diesotto”, es decir, un motor de gasolina en el que la mezcla se inflame por la compresión sin necesidad de un sistema de ignición (aunque conservarán las bujías y el sistema de encendido para las fases de arranque en frío, etc).
Respecto a la temperatura del aceite, el problema no es tanto cómo de caliente está el aceite en el cárter (que es donde suelen ir montados los sensores de temperatura) si no la temperatura del propio turbo. Puedes tener 4 litros de aceite en el cárter a 115 ºC y el turbo estar al rojo vivo, de forma que el aceite que permanece parado en los canales de lubricación del eje del turbo se carboniza. Esas partículas de aceite carbonizado son las que, literalmente, liman el los casquillos del turbo y aceleran su desgaste. De lo que se trata es…

Rubén Fidalgo 13 agosto, 2014

… de mantener el aceite fluyendo por el circuito un rato hasta que el turbo se enfríe lo bastante como para no carbonizar el aceite una vez hemos apagado el motor y la bomba ha dejado de remover el aceite. Hay algunos kits con bombas eléctricas que mantienen el aceite (y el anticongelante) circulando un rato después de apagar el motor. Normalmente, con un minuto o dos manteniendo el motor en marcha después de haberle dado caña es suficiente. Es más peligroso apagar el motor al llegar a la gasolinera después de un rato por la autopista que hacerlo al aparcar en ciudad, aunque veamos la temperatura del motor más alta. En ciudad el turbo apenas se calienta aunque el motor sube rápidamente de temperatura porque al ir despacio circula menos aire por el radiador y el vano motor. Lo que realmente mata a los turbos es apagar de golpe en la gasolinera, al parar a tomar un café, en el peaje, etc

Mauro Avello Flórez 22 octubre, 2015

Hace algunos años tuve un “626” del que quedé muy contento. Sus 6 cilindros eran una maravilla. Era demasiado grande para dos así que cuando rompió compré un Golf. Luego otros dos mas, el segundo automático y el tercero DSG.
Ahora quiero uno mas pequeño, de 140CV o algo mas; tres o 4 puertas y también automático. Creo que ustedes hacen un M-3 así. Vivo en Madrid, C/ de la Princesa, 28008.
Por favor, respondan, si lo creen conveniente a
avellof.m@gmail.com
Muchas gracias

* He leído la Política de privacidad

Ir arriba