Mazda3 2.2 CRTD 150 CV

22 Septiembre, 2009, modificada el 9 Febrero, 2011 por

¿Buscas compacto con buen motor que no castigue tu bolsillo? Te proponemos este 3 turbodiésel, rápido, de dinámica noble y consumo real ajustado: 7 litros a los 100.

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No es el más barato de su tipo, porque por menos de los 24.470 euros que cuesta en Sportive -el más recomendable- se puede adquirir un Ford Focus 2.0 TDCi de 136 CV 20.090 euros con nivel Titanium-, no mucho más lento y de gasto similar; un Renault Mégane 2.0 dCi Dynamique de 160 CV 22.650 euros y equipo parecido-, realmente rápido; u otro “misil” de nombre Seat León Sport 2.0 TDI 140 CV que, atención, se queda en 20.800 euros. Eso sí, el Volkswagen Golf equivalente es el 2.0 TDI de 140 CV Sport que no baja de 26.415 euros, mientras que un Audi A3 Sportback con el mismo motor parte de 26.570 euros -acabado Attraction-.

¿Fallos del Mazda3? Pocos: no lo hay de 3 puertas -sí con carrocería de 3 volúmenes SportSedán– ni automático en la configuración probada. Además, el equipamiento ofrece pocos extras, pero desde ahí casi todo es bueno. Además, es más pintón y musculoso desde que cambió diseño la pasada primavera.

Interior

Es un coche largo para lo habitual en el segmento: 4,46 metros y 2,60 entre ejes. Ya sucedía en el anterior, y la verdad es que no aporta ventajas de puertas hacia dentro, porque el espacio trasero es similar al de la competencia -el hueco para las piernas anda justito a nada que se retrasen los asientos delanteros-, como el maletero -de 340 a 1.360 litros-, con capacidad dentro de lo normal aunque; eso sí, completamente plano y muy aprovechable. Bajo del piso esconde una rueda de repuesto estrecha, y tiene un par de argollas para atar cables de los que evitan que las maletas vayan a golpes.


El puesto de conducción ajusta como un guante. Los asientos son fantásticos: la espalda apoya de primera, y recogen fenomenal lumbares y hombros. El volante se regula en altura y profundidad, tiene una empuñadura tirando a gruesa y la consola queda alta para que todos los mandos y botones se localicen con facilidad. En esto, un diez.


Un diseño, en fin, muy envolvente. Y un acabado y una calidad que, sin ser de lujo, está por encima de la media porque los ajustes son perfectos, hay plásticos acolchados por todas partes y un montón de luces indirectas -las del cuadro rojas, el resto azules- que transmiten calidez, atención al detalle y buen hacer. Hasta el equipamiento es bueno: ordenador, estabilizador DSC, control de presión de neumáticos, climatizador doble, sensores de lluvia y luces, mandos de volante, llanta 17, 4 elevalunas, cierre a distancia, keyless, antinieblas… La pintura metalizada cuesta 400 euros y hay un pack de 1.500 euros Sportive Premium-, casi obligatorio, que incluye bixenón direccional, Bluetooth, audio Bose con cambiador de 6 CD y toma iPod. Eso sí, nada de techo solar, cuero o control de velocidad con radar de proximidad -lleva el normal-.

Comportamiento y Prestaciones

El tándem motor /chasis es definitivo. El primero es un turbodiésel commom rail de la nueva generación estrenada en el 6, aquí con 150 CV y 360 Nm. Con 2,2 litros, 4 cilindros y turbo variable tira como un demonio -0 a 100 km/h en 9,2 segundos y 205 km/h, nada mal para 1.465 kg– a cambio de 7 litros a los 100 reales, más de los 5,4 que anuncia Mazda pero buenos porque, de verdad, corre.

Y lo hace, en parte, porque su cambio manual de 6 marchas -una delicia de tocar por su pequeño pomo de cuero y un guiado milimétrico, aunque sea lento de accionar en conducción rápida- va súper ajustado. Además, es un motor repleto de bajos, perfecto en ciudad. Lástima que no se ofrezca con transmisión automática, porque a nuestro juicio es más equilibrado que el 2.2 CRTD de 185 CV -básicamente el mismo motor con cambios de electrónica y soplado de turbo-, algo más rápido pero no más satisfactorio en términos generales.

Sobre  la dinámica, su esquema de suspensiones independientes común al Focus es de lo mejor en este tipo de coches. Vira plano, hasta forzando las cosas, entra con facilidad en curva -el tren delantero es una delicia-, la dirección transmite mucha información y frena con potencia y resistencia. ¿Qué más se puede pedir? Poco, porque hasta es suficientemente cómodo sobre firmes descarnados. Otro acierto.


 


 

Destacable

– Motor de primera.
– Comportamiento.
– Acabado y equipo.

Mejorable

– No lo hay automático.
– Faltan ciertos opcionales.
– 3 puertas no disponible.

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