Mazda3 1.6 CRTD SportSedan: joven equilibrado

30 Agosto, 2011, modificada el 31 Agosto, 2011 por

Déjate sorprender por una berlina compacta de 4 puertas muy dinámica, tanto por su diseño como por su comportamiento. Con el motor diésel de 115 CV, de acceso a la gama, es ágil y ahorradora.

No valorado

Destacable

  • Comportamiento dinámico.
  • Consumo ajustado.
  • Motor diésel con ganas y refinado.

Mejorable

  • Plásticos de la zona inferior del salpicadero.
  • Sin sensor de luces en este acabado.
  • Visibilidad trasera.

Si te soy sincero, no soy muy amigo de los compactos de tres volúmenes, pero el Mazda3 SportSedan me gusta. Me parece atractivo, con una imagen tan aplomada y dinámica como la del 5 puertas y mucho menos “seriote” que sus rivales de 4 puertas: Chevrolet Cruze, Ford Focus Sedan, Mitsubishi Lancer, Renault Fluence, Skoda Octavia, Toyota Corolla Sedan y Volkswagen Jetta, todos ellos más “coches de padre“. Hoy pruebo la útima mecánica en llegar, que sirve de acceso a la gama diésel -formada, además, por los 2.2 CRTD de 150 CV y 2.2 CRTD de 185 CV-. Te hablo del 1.6 CRTD que pude conducir en su presentación, a finales del año pasado.

Interior joven

Dentro mantiene su espíritu juvenil y la calidad del resto de versiones que componen su gama. Es decir, estás ante un habitáculo de calidad, ergonómico y bien rematado con materiales blandos al tacto, excepto en la parte inferior del salpicadero y las puertas. Sobre la consola central destacan dos pantallas de cristal líquido (una, de 4,1 pulgadas) que dan información sobre los ajustes del coche, climatizador bizona -de serie-, navegador -de serie-, ordenador de a bordo, radio -con cargador de 6 CD’s, 6 altavoces, lector de MP3 y toma auxiliar-…

Pero, como en otros Mazda, lo que más me gusta es la postura al volante, cómoda y fácil de encontrar. En ese momento me doy cuenta de que la visibilidad trasera es mejorable por culpa de su elevada zaga. Por lo demás, hay amplitud suficiente para cinco adultos; cuatro irán a sus anchas, más bien altos, gracias a su distancia libre al techo y al espacio para las piernas, y con su correspondiente equipaje. ¡430 litros de maletero no se ven en cualquier compacto! Y todavía puedes abatir los asientos traseros… Aunque, como en otros modelos nipones, no entiendo ¡qué les cuesta a los chicos de Mazda poner elevalunas eléctricos de un toque en todas las ventanillas! Este privilegio, de momento, es sólo para el conductor.

La unidad probada, Style+, me parece bien equipada de serie. Por unos 22.500 euros te llevas antinieblas, control de crucero, llantas de aleación de 17 pulgadas, reposabrazos central delantero, retrovisor interior automático, sensores de lluvia y de aparcamiento traseros, sistemas de seguridad activa -DSC, TCS, ABS con asistencia a la frenada y ESS, que enciende las luces de emergencia ante una frenada brusca- y pasiva (6 airbags) y volante de cuero multifunción, entre otros elementos…

Equilibrio divertido en su comportamiento

El Mazda3 SportSedan 1.6 CRTD -turbodiésel de inyección directa common rail- es ágil y voluntarioso, y sus 115 CV de potencia a 3.600 rpm mueven bien el conjunto; aunque sus 270 Nm de par máximo están disponibles entre 1.750 y 2.500 vueltas. Antes de entrar en acción el turbo, lo noto lleno y luego estira bien hasta las 3.500 revoluciones.

En concreto, la carrocería elegida se beneficia de 15 kg menos de peso y un Cx de 0,28, en lugar del Cx 0,30 del 5 puertas. Así el 4 puertas tiene 2 km/h más de punta, 188 km/h, también por su mejor aerodinámica. El resto de registros son calcados: 11 segundos para alcanzar los 100 km/h; consumos de 5,3 litros en ciudad, 3,9 en carretera y 4,4 litros de media -todos a los 100 km-; y 117 gr/km de emisiones de CO2. Por cierto, este bloque de gasóleo ya cumple con la norma Euro5 y se muestra más refinado y contenido en gasto que su antecesor de 109 CV. Durante la prueba, he hecho 6 litros de media sin miramientos con el gas.

El chasis acompaña, como su eje posterior que redondea en curvas lentas o ante apoyos fuertes -a pesar de ser tracción delantera-; aun así, la estabilidad está garantizada por sus 2.640 mm de batalla y una suspensión equilibrada que inclina un poco -sin balancear-. Lo que significa que el coche es noble, previsible, subvira cuando buscas sus extremos y permite pasos por curva muy elevados. Completa la jugada una dirección cómoda y exacta y un cambio manual de 6 velocidades bien escalonado y de tacto deportivo, más bien duro en las inserciones y de recorridos cortos; junto con los frenos que, progresivos y potentes -discos ventilados en el tren delantero-, son suficientes para este Mazda3 1.6 CRTD SportSedan.

1 Comentario

dona 8 Septiembre, 2011

mazda3

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