Mazda RX-8 192cv

18 Diciembre, 2007, modificada el 24 Enero, 2011 por

La versión aligerada del Mazda RX-8 se conforma con 192cv, una rebaja notable que también se traduce en el precio. Con este motor el deportivo japonés es algo más funcional pero su principal virtud sigue residiendo en su gran comportamiento dinámico

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Mazda ha comenzado a vender recientemente en nuestro mercado una versión aligerada de su deportivo, el Mazda RX-8, que rebaja la potencia de su motor rotativo de 231cv a 192cv. Esta reducción se traduce en una rebaja notable en el precio del coche, que pasa a ser un deportivo bastante asequible a priori. Pero sólo a priori porque tanto el gasto de carburante como el de aceite, que son más contenidos que en el RX-8 más potente, continúan estando por encima de la media y sus prestaciones no son tampoco extraordinarias. A cambio, el RX-8 ofrece una carrocería con cuatro puertas, un interior con cuatro cómodas plazas y un maletero bastante amplio. Pero sin duda, su mejor virtud es el comportamiento dinámico que es capaz de ofrecer, sencillamente intachable.

  • Comportamiento



  • Prestaciones



  • Interior y maletero



Comportamiento

El bastidor del RX-8 ofrece un comportamiento inmejorable. Favorecido por un reparto de masas equitativo – el 50% del peso del coche es soportado por el eje delantero y el otro 50% por el trasero- logra realizar pasos por curva con una gran precisión, a la altura de los más prestigiosos modelos de su categoría, léase Porsche Cayman o Audi TT. Los ingenieros de Mazda han trabajado concienzudamente en este aspecto, desplazando ligeramente hacia atrás el motor y adelantando el depósito de la gasolina, por ejemplo. El resultado se percibe en la carretera, donde el RX-8 se comporta como un auténtico deportivo, va muy pegado al asfalto, sus reacciones son neutras y previsibles, a pesar de tratarse de un coche de tracción trasera, con el motor ubicado en posición delantera. El Porsche se beneficia de la posición central trasera de su motor y el Audi TT ofrece la posibilidad de la tracción Quattro.


La suspensión del Mazda es de paralelogramo deformable en el eje delantero y de cinco brazos independientes en el trasero y los amortiguadores tienen un ajuste deportivo. Se trata de unas suspensiones firmes, pero en absoluto secas. En las zonas más complicadas el chásis demuestra agilidad, pero tanto en autovía como en carreteras en mal estado, el RX-8 es un coche cómodo, apropiado para un uso frecuente.
El control de estabilidad DSC no es para nada intrusivo, permite una buena conducción dinámica, pero desconectarlo implica mentalizarse para conducir un coche mucho más ’vivo’ capaz de dárnos algún susto, pero también fácil de recuperar. Los frenos tienen buen tacto y toda la potencia necesaria. Durante nuestra prueba en puerto de montaña no dieron síntimas de fatiga.

prestaciones

El Mazda RX-8 se presenta como un coupé deportivo de cuatro plazas con cuatro puertas que a pesar de sumar cuatro años en el mercado, sigue luciendo una imagen atractiva y distintiva, de gran deportividad y exclusividad. Sin embargo, su rasgo más característico es el motor rotativo que le impulsa. Este propulsor fue ideado por Felix Wankel en 1954 y recientemente ha celebrado sus cuarenta años en el mercado. Su funcionamiento es completamente distinto al de un motor convencional, de ciclo Otto. La energía se genera mediante el movimiento de dos rotores que giran sobre su eje en el interior de la cámara. De esta forma, con un motor de tan sólo 1.300 cc de cilindrada se extrae una gran potencia sin necesidad de emplear turbo (en realidad sería el equivalente a un 2.600 cc). El motor rotativo posibilita estirar mucho las marchas, puesto que alcanza un buen número de revoluciones por minuto -esta versión de 192cv llega a las 8.500 rpm– y desarrolla toda su potencia en la parte alta del cuenta-revoluciones. El par máximo de este motor se dispone a 5.000 rpm y es de tán sólo 220 Nm, un dato bastante significativo. Realizar este tipo de conducción también conlleva escuchar el motor casi todo el tiempo, sin embargo, es incluso placentero hacerlo. El motor tiene un rugido muy característico y agradable.


Este propulsor de 192 cv está asociado a una caja de cambios de cinco velocidades, a diferencia del motor de 231cv que dispone de una de seis. En cualquier caso, el recorrido de la palanca es idéntico, muy corto y su tacto es duro, lo que favorece una conducción deportiva.


Con estas características técnicas, resulta evidente pensar que el conductor requiere cierto periodo de adaptación para aprender a sacarle partido al motor de tipo Wankel. Apurando debidamente las marchas, sin dejar que la aguja descienda de las 4.000 rpm, disponemos de un coche muy potente. De lo contrario no. Además,  el consumo penaliza severamente este tipo de conducción y con todo y esto las prestaciones no son sobresalientes. Durante la prueba, el RX-8 llega a requerir unos 14 l./100km. En régimen mixto el consumo se sitúa en una media de 12,4 litros por cada 100 kilómetros.


Un motor turboalimentado convencial de 1.6 o 1.8 litros e idéntica potencia, requiere un mantenimiento menos exigente, ofrece unas prestaciones superiores, siendo mucho más potente a medio y bajo régimen, y es más moderado con el consumo de gasolina y aceite. Pero la tradición Wankel manda.

Interior y maletero

El Mazda RX-8 destaca por ser uno de los coches más prácticos de su segmento. Las dos puertas traseras, que se abren desde el interior, en sentido opuesto al de las delanteras y siempre y cuando estas estén abiertas, son muy útiles no sólo para viajar más de dos personas, sino para permitir dejar chaquetas u otros objetos. En estas dos plazas traseras tanto la comodidad como la sujección son perfectas y el espacio es más que suficiente. Además, el RX-8 ofrece un maletero de 290 litros de capacidad, bastante apropiado. El único pero es el acceso, bastante estrecho, para meter el equipaje. Al igual que todos los coches de su categoría no dispone de rueda de repuesto.


Pero si en la parte trasera viajamos muy bien, delante el confort es todavía mayor. El puesto de conducción es muy acertado, posibilita una buena visibilidad y el asiento cómodo y envolvente. No se tarda nada en coger la posición adecuada para la conducción. Todos los mandos quedan al alcance del conductor y el acabado y la calidad de los materiales son apropiados para un coche de su categoría.

Sin embargo, en el equipamiento de esta versión de 192cv, echamos en falta elementos tan imprescindibles como el ordenador de viaje o la posibilidad de incluir el espejo retrovisor fotocromado, en un coche de su estatura. Tampoco se puede conectar un dispositivo externo como un iPod o un MP3 mediante puerto USB. Como contrapartida el climatizador, el equipo de sonido Bose con cargador de 6cd’s en el frontal o las llantas de aleación de 18 pulgadas forman parte del equipamiento de serie. Como opción puede equipar navegador, techo solar o faros de Xenon, pero no bi-xenon ni adaptativos.

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