Mazda MX-5 Roadster Coupé 2.0 y Mini Cabrio Cooper S

12 Junio, 2009, modificada el 9 Febrero, 2011 por

Dos formas distintas de persuadir a una clientela común. El roadster más romántico -MX-5- presenta un motor atmosférico de 160 CV y grandes aptitudes dinámicas. El británico, presume de ciertos guiños que le habilitan para empresas más cotidianas. El precio y su endemoniado propulsor de 175 CV son sus mejores bazas.

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Mazda MX-5 (ver novedad) y Mini Cabrio Cooper S (ver novedad), dos formas distintas de dirigirse a una clientela común. Enfrentamos al japonés –roadster estricto– con la fórmula 2+2 que propone el británico. Manos a la obra, rebuscamos entre sus respectivas gamas para comparar la oferta mecánica más interesante de ambos modelos y lo cierto es que el sugerente motor atmosférico del MX-5 y el sobrealimentado que catapulta al utilitario inglés ofrecen resultados elocuentes.


Desde 1989, Mazda ha vendido más de 800.000 unidades de uno de sus modelos más carismáticos. El MX-5 es un vehículo pequeño y ligero, biplaza, que  responde de forma milimétrica a los parámetros clásicos -es de tracción trasera-. En su tercera generación ofrece como novedad una interesantísima capota dura de 2 piezas escamoteable -como en la versión anterior mediante sistema eléctrico- en sólo 12 segundos. La imagen permanece fiel al diseño original, no en vano es el primer factor de conexión con su clientela.


Lo oponemos a otro icono de la automoción, el Mini, que sitúa su precedente descapotable en 1991, fruto de la imaginación de un entusiasta germano que se atrevió con un restyling “bien hecho” del Classic Mini: recortó el techo literalmente y le agregó una capota textil. El nuevo vehículo mantiene la cobertura del mismo material, como ahora veremos.

Interior

Los dos son pequeños: el Mazda rebasa por poco los 4 metros de largo –4.020 mm exactamente-, con una altura de sólo 1,26; su distancia entre ejes asciende a 2,33 metros y el maletero -realmente pequeño- da sólo 150 litros.


El Mini es aún más corto. Se contiene en 3,71 metros -batalla de 2.467 mm-, si bien la altura es superior: 1,41 metros. Este último guarismo implica que los accesos en el británico están mejor resueltos -en el MX-5 prácticamente hay que tirarse al suelo-. De paso, la capacidad del maletero es mayor –170 litros-, si bien la boca es angosta, lo que dificulta la carga pese al sistema Easy Load que asiste al Mini y que permite levantar la tapa superior de un maletero que ahora oculta las bisagras en su cara interna. Eso sí, los respaldos traseros son abatibles por secciones -un punto práctico inexistente en el Mazda- hasta albergar una capacidad de 600 litros.


La concepción romántica del japonés reserva el habitáculo a 2 ocupantes que, eso sí, viajarán sin estrechez, aunque sean altos. La versión probada, Roadster Coupé Automático Sportive 34.640 euros-, apareja una completa dotación de serie -Bluetooth, xenón para luz de cruce, audio Bose, ordenador, llantas de 17 pulgadas…-  que incluye unos magníficos bácquets Recaro, forrados en cuero y Alcántara, que ajustan como guantes.


Junto a otros -volante regulable en altura, por primera vez en un MX-5, aunque el asiento no admite ese movimiento-, son responsables de una posición de marcha técnicamente perfecta. Nuestra unidad de pruebas, con cambio automático mediante convertidor de par, contaba con levas para la selección manual adosadas al volante. Al final uno se siente piloto a sus mandos.


Y eso que hay lunares, como una falta casi total de huecos para depositar objetos -las guanteras de las puertas son testimoniales-. A cambio el acabado, aún con plásticos rígidos por todas partes, es impecable. Y en la misma línea el techo, sensacional. Y eso que  para abrirlo el coche ha de estar completamente parado y obliga a soltar un incómodo gatillo interior.


El Mini presume de sus cuatro plazas. En la práctica no es mucho más que un 2+2 porque los asientos traseros son justos, incluso para niños, y el espacio para las piernas es prácticamente inexistente. En todo caso, ahí están.


Su techo de lona está bien ensamblado por dentro y fuera, si bien la insonorización acústica no iguala -obviamente- la del techo duro de su rival. Eso sí, también incluye luneta posterior de vidrio con desempañado eléctrico.


Como en la anterior edición Mini Cabrio, se puede abrir 40 cm a modo de ventanilla solar, y es posible recoger por completo la capota en marcha, siempre y cuando se circule a menos de 30 km/h.


La calidad del Mini también se sitúa a gran nivel, pero desmerece en algunos aspectos como la dispersión y ubicación de algunos botones -se sacrifica todo en pos de la estética retro original-. Detalles como la escasa ergonomía de las palancas que regulan la posición de los asientos o una tapa de  guantera que se desboca al abrirla no hacen justicia en un conjunto que parte de 28.800 euros.


A favor, la posición al volante -regulable en altura y profundidad-, muy buena, si bien desde el punto de vista del confort echamos de menos que los asientos contaran con ajuste lumbar, un detalle que pasa factura en trayectos largos. Sobresale por equipamiento: -climatizador, xenón, llantas de 16 pulgadas…-, si bien el Bluetooth o el cargador de CD van aparte.  Otro pero: la visibilidad hacia atrás es muy mala -también en el nipón-, típico de esta clase de modelos.

Comportamiento y Prestaciones

La dinámica del MX-5 es otro de sus grandes atributos gracias a un nuevo ajuste de la suspensión delantera que deriva en una dirección más precisa. Ir rápido y seguro con él resulta fácil -el control de estabilidad DSC viene de serie, como en el Mini-, porque frena muy bien y responde con maestría en los virajes: su condición de propulsión no asoma a no ser que se le busquen las cosquillas. Vaya, una lapa.


El Mini es todavía más ágil, porque su ajuste -como en el MX-5, suspensiones independientes- es aún más duro y radical, y eso que su batalla es ligaremente  mayor. Sin embargo, su conducción es más exigente -con reacciones muy bruscas- y es un poco rebotón, pero cuando se le coge el aire permite cruceros más altos -no en vano, sitúa la velocidad punta en 222 km/h, por los 194 del MX-5-. De frenos va sobrado, y la dirección –servoeléctrica– es rapidísima. Parece un auténtico kart, aunque lo suyo son los firmes en buenas condiciones.


Por motor, el Cabrio analizado -versión Cooper S- adopta el 1.6 turbo de 175 CV -presentes en toda la banda de revoluciones- y 240 Nm. Los escasos 7,4 segundos que emplea en cubrir el 0 a 100 km/h le convierten en un auténtico demonio, más aún si se estiran las marchas -nuestra unidad se sirve de un cambio manual de 6 velocidades, aunque por 1.627 euros es posible asociar el propulsor a una caja automático y secuencial-.


Siempre es rápido, incluso funcionando con marchas largas insertadas su repris es excelente. Y todo sin comprometer la rigidez de un chasis que siempre se mantiene robusto que, por mucho que se le ponga a prueba, parece conocer de antemano lo que le pide este vitaminado de tracción delantera -no hay que olvidar que por encima hay un Cabrio JCW de 211 CV-.


El 2.0 de 160 CV y 188 Nm del Mazda progresa hasta 100 km/h en 8,9 segundos. Resulta alegre, aunque menos tempestivo. Tiene buenos bajos y medios, pero para que responda hay que llevarlo alto de vueltas. Y eso que la relación entre peso y potencia le favorece: 7,3 Kg/CV frente a 7,5.


Se combina con caja manual -32.840 euros- o la automática analizada -también de 6 velocidades, bien ajustadas-. En cuanto a consumo, difícil bajar de 9 o 10 litros a los 100 km, mientras que su rival se mueve entre 7 y 11.


En resumen: el MX-5 aporta clasicismo, un techo más eficaz para todo el año y una dinámica envidiable. El Cabrio de Mini se apunta un precio más ventajoso -4.040  euros menos si nos atenemos a las versiones manuales de uno y otro-, 4 plazas -de aquella manera, pero 4-, y un motor que es un “cañón”. También se desmarca con un personalización que llega al infinito…

Destacable

– Motor muy alegre (Mini).
– Doble opción disponible de techo (Mazda).
– Comportamiento (ambos).

Mejorable

– Visibilidad (ambos).
– Consumo (Mazda).
– Suspensión seca (Mini).

1 Comentario

Mazda MX-5 1.8 Iruka: edición especial | Hoy Motor 24 Junio, 2011

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