Mazda 3 MPS

11 Diciembre, 2006, modificada el 24 Enero, 2011 por

Por su poderoso motor de inyección directa de gasolina, gracias al que desarrolla 260 CV difíciles de domar

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Por su poderoso motor de inyección directa de gasolina, gracias al que desarrolla, nada más y nada menos, que 260 CV difíciles de domar. Y, cómo no, por su imponente línea que, junto con un precio ajustado, lo convierten en el rival más duro de pelar para los GTi.


Si estuviéramos en una película del Oeste, el Mazda 3 MPS aparecería en la última escena sobre una colina con el fondo de un atardecer, orgulloso por haber terminado su historia imbatido. Sobre todo por no haber sido domesticado por ningún vaquero con ansias de dominar todo aquello que se le ponga por delante.
Pero para el protagonista de esta película, como en toda trama que se precie, el camino ha estado lleno de insólitas aventuras. Empecemos desde el principio. El Mazda 3 MPS nace con la idea de ofrecer un producto altamente deportivo y asequible.

  • Prestaciones



  • Interior y maletero



prestaciones

Para ello, los ingenieros de la marca japonesa han decidido montar el mismo motor que el de su hermano mayor, el Mazda 6 MPS. Un imponente 2.3 de inyección directa DISI (Direct Injection Spark Ignition) a alta presión que transmite su fuerza al eje delantero y eroga la nada desdeñable cifra de 260 CV de potencia. Un auténtico purasangre que, si no fuera por la inclusión de un diferencial autoblocante y un control de estabilidad –DSC– y de tracción –TCS–, más de uno tendría que pensar en sacarse una licencia de la FEA para poder pilotarlo.


De hecho, gracias a este despliegue tecnológico, no subvira demasiado como cabría esperar en un tracción delantera de estas características. No obstante, si desconectamos todos los controles sale a relucir su carácter nervioso y la zaga se descoloca ligeramente, pudiendo provocar algún susto que otro. Pero gracias a una dirección de tacto duro y preciso, aunque algo lenta, y si quien conduce está acostumbrado a manejar caballos, el coche volverá a colocarse en el camino sin rechistar.


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Interior y maletero

De su naturaleza salvaje se desprende la idea de un coche sin excesivas concesiones al confort. No le gusta la ciudad ni los recorridos cortos; cuando tratemos de conducirlo en zonas con tráfico denso, se mostrará agresivo y tosco. Hay que tener en cuenta que al acelerar –de 0 a 100 km/h en 7,2 segundos– no se agarra muy bien; se echa de menos una tracción permanente. Y si no fuera por esas riendas que se llaman DSC y TCS se desbocaría, incluso saliendo en los semáforos. Además, monta una combinación de suspensión y amortiguación muy apropiada para circuito, pero demasiado rígida para el día a día. Aunque ofrece una buena capacidad de frenada y de recuperación para no dejarnos en mal lugar. Pero este caballo sí lleva montura. Y de las buenas. Porque los asientos delanteros, tipo bacquets, son cómodos y agarran muy bien.

Y su equipamiento de serie, muy completo: asientos con tapicería mixta, volante y pomo de cuero, climatizador, sistema de encendido automático de luces, apertura y arranque con tarjeta inteligente, faros delanteros de xenón y traseros tipo LED, llantas de aleación de 18 pulgadas, faldones y escape cromado… Seguramente, los GTi observarán al Mazda 3 MPS temblorosos ante tanto alarde de poderío y deportividad. Todo ello ofrecido a un precio bastante más contenido que el de sus rivales más directos

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