Mahindra Goa 2.6 CRDe

17 Noviembre, 2006, modificada el 24 Enero, 2011 por

El Goa no engaña a nadie: uso de la tecnología con cuentagotas para proteger el precio, pero a cambio presume de un propulsor muy atractivo y de una capacidad «off road» realmente interesante

5

5


 


Precio: 20.900 euros
En nuestra prueba, el Mahindra Goa ha levantado curiosidad. Su tamaño y personal diseño, donde prima el sentido práctico sobre parámetros como la aerodinámica, nos obligaron a responder a preguntas como: “¿Mahin… qué?”, “¿De dónde es?” y, por supuesto, el inevitable “¿Cuánto cuesta?”. Para muchos, la firma india Mahindra es una gran desconocida. Sin embargo, lleva desde 1945 fabricando todoterreno y en su país lidera este sector. El Goa nació en 2002 y ahora refresca su imagen para ganar atractivo en su desembarco europeo. Sin embargo, al no cumplir la norma Euro IV de emisiones contaminantes se debe importar como vehículo comercial. La ventaja es un precio más atractivo, pero en el otro lado de la balanza hay losas como tener que pasar la ITV a los dos años (en lugar de cuatro) o no poder superar los 90 km/h

  • Comportamiento



  • Prestaciones



  • Equipamiento



Comportamiento

Mejor nos han parecido los desarrollos escogidos. Puestos a pedir, quizás se podía haber alargado un poquito más la quinta, con el fin de rebajar el consumo. El comportamiento dinámico del Goa es… El que es. Su altura, sus casi dos toneladas de peso y unas suspensiones tirando a blandas no invitan al optimismo. Sin embargo, se muestra más estable de lo que aparenta, aunque las inclinaciones de la carrocería evitan que el grado de confianza sea más elevado. Un volante de gran tamaño y el número de vueltas entre topes (3,7) provocan que haya que «trabajar» más de la cuenta en giros cerrados o a la hora de aparcar.


Mención especial para los frenos. Con discos ventilados delante y tambores detrás, las distancias registradas han aprobado sin problemas. Estos llegan por la ausencia del ABS, ya que es relativamente fácil bloquear ruedas si no se tiene tacto suficiente sobre el pedal. Circunstancia que se agrava con lluvia. Lo mejor en estas circunstancias es engranar la tracción total. Para ello debemos girar (sin detenernos) el mando situado en la consola central; por cierto, casi la única concesión que hace el Goa a la electrónica. De esta manera se bloquea el diferencial central, repartiendo el par entre ambos ejes al 50 por ciento.


Con agua, nieve o tierra, perfecto, pero en seco esta posición no es muy recomendable, por seguridad y por economía (se acelera el desgaste de neumáticos). Es hora de que el Goa se ponga el mono de faena. Es lo suyo y, por tanto, no defrauda. Si insertamos la reductora, por cierto muy «reductora», se convierte en un tractor. El generoso ángulo de ataque (39º) le permite superar obstáculos considerables. Por la zaga tampoco lo hace mal (21º), e incluso corona crestas con agilidad. A la capacidad del Goa hay que añadir la pericia «off road» del conductor, ya que el apadrinamiento en forma de cualquier elemento electrónico de ayuda simplemente no existe. Se trata de conducción en estado puro y uno de los puntos del examen pasa por el cruce de puentes, ya que las ruedas que quedan en alto giran sin control.

prestaciones

Si hasta el momento todo resulta práctico y un tanto modesto, no ocurre lo mismo con el propulsor. Se trata de un 2,6 litros de cuatro cilindros construido en aluminio por la firma austriaca AVL y que ofrece 115 CV de potencia. Por cilindrada y gestión podría elevar claramente esa cifra, pero no lo hace por emisiones. No es demasiado sonoro y ni siquiera las vibraciones son demasiado palpables en el volante. Su capacidad de trabajo comienza muy pronto, ya que apenas alcanza las 1.600 vueltas empieza a empujar con fuerza. El cambio no es un alarde de precisión, pero el problema no es de sincronización, sino de que la palanca goza de unos recorridos demasiado largos y en ocasiones hay que marcar los tiempos con esmero.

Por su parte, el interior no defrauda, pero tampoco enamora. Los plásticos no son de mucha calidad, pero sí de fácil limpieza, al igual que ocurre con la tela desenfundable de los asientos. En la parte trasera nos encontramos un sillón corrido que se puede abatir para ganar capacidad en el maletero, aunque esta operación no será  necesaria demasiadas veces. La razón: el maletero presume de un espacio realmente generoso, muy diáfano y cómodo de cargar. Llama la atención que las ventanillas de esa zona se puedan abrir y que el portón tenga un asidero en el interior. El motivo es que en la India este modelo se ofrece con una tercera fila de asientos, que no llegará a España.

Equipamiento

El Goa es un todoterreno «popular», básico, sin grandes pretensiones de deslumbrar. Muchos de sus propietarios no dudarán en utilizarlo a menudo como mera herramienta de trabajo, por lo que pueden prescindir de «lujos» a los que ya damos por seguro, como el ABS (no es obligatorio en un comercial) o el airbag del conductor. El equipamiento no deslumbra, pero salvo la pintura metalizada todo está incluido en el precio final. Todo es de serie: el aire acondicionado, las llantas de aleación, los elevalunas eléctricos o el equipo de sonido.

0 Comentarios

Suscríbete a nuestro boletín

Al suscribirse aceptas las condiciones del Aviso legal y la Política de privacidad de Autocasion.com

Ir arriba