Lexus LS 600h

4 Julio, 2007, modificada el 11 Enero, 2011 por

Toyota ha puesto en nuestras manos el flamante Lexus L600h, máximo exponente del lujo y la tecnología de la que es capaz la firma nipona.

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El último Lexus híbrido llega en versiones de carrocería normal y alargada. Lujo a raudales, empuje sensacional, consumos interesantes –como las emisiones– y una excepcional calidad de rodadura centran sus credenciales.


Al hilo de un seminario sobre los primeros diez años en servicio de su eficiente tecnología híbrida, Toyota ha puesto en nuestras manos el flamante Lexus L600h, máximo exponente del lujo y la tecnología de la que es capaz la firma nipona. Con este imponente portaestandarte, Toyota, o su división de lujo Lexus si se prefiere, viene a completar una atractiva colección de vehículos que en su momento debutó con el Prius de primera generación, pero que a estas alturas cuenta con sofisticaciones como un enérgico camión de reparto que vende en su país de origen y se vale de una mecánica de gasóleo de 150 CV con función Start&Stop, cambio de cinco marchas y propulsor eléctrico de apoyo. En el caso del 600h hablamos de una versión derivada del LS460 de batalla y longitud normales –5,03 y 2,97 metros– o cotas alargadas –5,15 y 3,09 metros–.

Como el LS 460 disfruta de una mecánica de gasolina V8, sólo que en el LS 600h eleva cubicaje a 4.969 c.c. y su potencia a 394 CV. Además, y con un esquema similar al del híbrido GS 450h, combina un motor eléctrico de alta potencia y una batería de gran capacidad –como siempre, se recarga en frenadas y es de níquel/hidruro de metal– que a baja velocidad pueden mover el coche por sí mismos, bien por las condiciones de marcha, bien porque lo requiera el propio conductor –función de bloqueo EV seleccionable desde el volante–. Sumando el rendimiento del último –sincrónico de corriente alterna, con imán permanente y 650 voltios–, la potencia llega a 445 CV, aunque el consumo mixto homologado no excede de 9,3 l/100 km –emisiones de C02 de 220 gr/km–.

Es decir, cuenta con la fuerza de un ciclón, como hemos podido corroborar en una autopista alemana sin limitación de velocidad, aunque viajemos a plena carga, pero arroja consumos y emisiones en línea con los de una berlina media. Asociado a un cambio E-CVT de ocho marchas, disfruta de tracción total y, sobre todo, de una formidable calidad de rodadura que invita a pensar que flotamos, y no pisamos, el asfalto.

Por otra parte, su acabado está al nivel de los mejores coches germanos del segmento, ni más ni menos. Y otro tanto ocurre con su aporte tecnológico. Al respecto, y a falta de la definición concreta para nuestro mercado que pronto conoceremos, contempla desde luz de cruce por «led’s» hasta cámara de supervisión de conductor –avisa de distracciones–, alerta de cambio involuntario de carril, estabilizador VDIM de alto rendimiento, sistema precolisión anterior y posterior…

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