Lexus LS 460 President

7 Marzo, 2007, modificada el 24 Enero, 2011 por

Con el primer cambio automático del mundo de ocho marchas y un motor V8 con inyección directa e indirecta a la vez, hace añicos el monopolio de sus rivales alemanes

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No es sólo porque su cambio automático sea el primero del mundo con ocho marchas, ni porque su motor V8 tenga, a la vez, inyección directa e indirecta. El nuevo buque insignia de Lexus, el mejor coche japonés del momento, impresiona desde el primer instante por decenas de razones, tantas como para hacer añicos el monopolio de sus prestigiosos rivales alemanes en el selecto club de las berlinas más lujosas.


Probar una moderna berlina de lujo, ya hablemos de este Lexus LS 460, de un Audi, de un BMW o de un Mercedes tiene tres fases: la primera, la del deseo, porque siempre apetece conocer lo último en tecnología y cuesta rechazar la conducción de coches tan cómodos y rápidos. La segunda, la de la desorientación, porque al volante de estos coches los primeros días consisten en descubrir más y más funciones, en aprovechar al máximo todo el equipamiento y en enfrentarse a sistemas que hace sólo una década habrían precido ciencia- ficción: control de velocidad de crucero con radar para mantener la distancia, dispositivo de aparcamiento inteligente, sistema pre-colisión…


¿Y cuál sería la tercera fase? Pues, sin duda, la etapa de la satisfacción, ese momento en el que ya conocemos casi todo del coche –sea por propia experiencia o por habernos estudiado el manual de propietario– y en el que nos limitamos a disfrutar; es decir, cuando la tecnología es una aliada y no una barrera.

  • Comportamiento



  • Prestaciones



  • Interior y maletero



Comportamiento

También la suspensión neumática pone mucho de su parte, sobre todo si elegimos el modo «confort», que filtra los pequeños baches y las juntas de dilatación, pero sin «reblandecer » demasiado la respuesta ante una curva cerrada abordada a fuerte ritmo. Porque hasta en esa situación el comportamiento de esta berlina de 5,03 metros de largo es muy bueno. En cualquier caso, si buscamos un tacto algo más dinámico podemos seleccionar el modo «sport», en el que notaremos un poco más los baches, pero que aminora el balanceo en curva. Aunque el coche pesa más de dos toneladas en vacío y tiene tracción a un sólo eje –al trasero, para más señas– en carreteras de montaña podemos hablar de agilidad, ya que la eficaz suspensión se complementa con unos frenos resolutivos y con una dirección de asistencia eléctrica variable bastante rápida.


En este sentido, destacar que el arsenal tecnológico del coche en el apartado de la seguridad bate récords. Son diez airbag –laterales y de cortina delante y detrás, de rodilla para los ocupantes delanteros…–, reposacabezas activos y anclajes Isofix para sillas infaniles, mientras que la seguridad activa se refuerza con todo lo que hay disponible hoy en el sector del automóvil: al margen de la suspensión variable AVS, frenos con servo de urgencia EBS, distribuidor electrónico EBD y control electrónico de frenada ECB, control de tracción TRC y de estabilidad VDIM –ambos, desconectables, aunque por encima de 50 km/h se reactivan–, control de velocidad de crucero con radar de distancia de seguridad –podemos elegir entre 30, 40 o 50 metros respecto al vehículo que nos precede–, sensor de presión de neumáticos –de los cinco, porque la rueda de repuesto es, como las otras, una 245/45 R19–, faros bixenón orientables en curvas e intersecciones, sensores de lluvia y baja luminosidad…


La relación de dispositivos podría llegar a aburrir, pero da una idea de lo que encierra el LS 460. Es más, podríamos continuar. Porque la berlina de lujo de Lexus monta también el sistema Pre-Colisión PCS, que se encarga de tensar los cinturones o de preparar la acción de los airbag –para que su inflado sea más rápido– cuando detecta un choque inminente e inevitable, para lo que se sirve de los sensores del radar activo ACC. Por no hablar del sistema de aparcamiento inteligente –se ayuda de los sensores de proximidad delanteros y traseros–, que se gestiona desde la pantalla táctil y que estaciona el coche automáticamente una vez hayamos elegido el tipo de párking –en batería o en línea– y hayamos indicado qué hueco deseamos ocupar.


Esa es la teoría, porque a lo largo de una semana nos hemos «peleado» tanto con la pantalla que acabamos desistiendo de aparcar así: cuando no estamos muy cerca estamos muy lejos y, a veces, realizamos la maniobra a excesiva velocidad –hay que controlar el coche con el freno y no acelerar nunca–. De hecho, sólo un día, y tras perder un minuto fijando las órdenes oportunas, metimos el coche a la primera en la plaza de garaje… pero no en la deseada, sino en la contigua, porque la cámara de visión trasera transmite las imágenes invertidas. Seguro que con más tiempo nos habríamos convertido en unos expertos, pero que conste lo ocurrido.


En cuanto al motor, el V8 de 4,6 litros alojado bajo el capó nada tiene que ver con el de 4,3 litros –también V8– del modelo anterior, el LS 430. Primero, porque rinde un centenar más de caballos, concretamente 380. Y segundo, porque incorpora la nueva inyección directa D-4S, cuya principal particularidad es la presencia de dos inyectores, y no uno, por cada cámara. Como uno de ellos pulveriza directamente en el cilindro y el otro lo hace en el conducto de admisión, se trata, en realidad, de dos tipos de inyección en un mismo motor: directa e indirecta. Ello mejora la respuesta, que es inmediata –el coche pasa de 80 a 120 km/h en 4,4 segundos– y permite que no se dispare el consumo a ritmo normal –12,3 litros reales de media–, aunque si viajamos «alegres» la autonomía se reduce. En cuanto al cambio automático, el primero del mundo con ocho marchas, es muy suave, pero nos gustaría más con seis o siete y un modo manual «de verdad».

prestaciones

El Lexus LS 460 es, sin duda, uno de los vehículos con más carga tecnológica –casi podríamos llamarla «científica »– de cuantos hemos probado, ya que la electrónica impera por todas partes, incluso en las versiones menos equipadas. No obstante, cuando nos ponemos a su volante por vez primera no nos encontraremos perdidos, pues las funciones básicas tienen un manejo sencillo e intuitivo, lo que se logra con una pantalla central a color táctil y varias botoneras que permiten controlar el equipo de sonido –un impresionante Mark Levinson de 19 altavoces–, la climatización –de cuatro ambientes– o el navegador sin problemas.


De hecho, preferimos esta solución a los sofisticados mandos multifunción –ruedas tipo ratón de ordenador– de algunos rivales germanos. El habitáculo tiene un aspecto estupendo, pues la combinación de cuero y madera funciona visualmente. Además, el cliente podrá escoger entre cuatro tipos de tapizado –negro, beige, marfil y gris– y tres de madera –nogal, fresno y arce–. Las butacas delanteras son muy cómodas, sujetan bien y tienen múltiples reglajes eléctricos. También el volante se ajusta de modo eléctrico en altura y profundidad, lo que permite hallar una buena postura con facilidad.


El nuevo LS 460 es amplio; y si es placentero en su zona delantera más lo es en su segunda fila, configurada para tres ocupantes, aunque la plaza central no sea tan cómoda como las de los extremos. Viajar en cualquiera de ellas creará «adicción», pues los kilómetros no se notan y nos sentiremos los reyes de la carretera: reglaje eléctrico, persianas eléctricas laterales y traseras, climatización individualizada… Para colmo, la versión President tiene un sistema multimedia trasero con una enoprme pantalla que se despliega desde el techo. Como no podía ser de otro modo en un vehículo de la marca nipona –Lexus ha liderado muchos años los estudios sobre satisfacción de usuario más prestigiosos–, la calidad general es muy buena, aunque este LS 460 se enfrenta a los coches mejor hechos del mundo, como un Audi A8, la Serie 7 de BMW o la Clase S de Mercedes.

Interior y maletero

Y por eso debemos contar que el acabado es «de 9», pero no «de 10». Porque en nuestra unidad de pruebas la tapa de la guantera se descolgaba un poco y hemos descubierto algún pequeño plástico de tacto mejorable. Pero las puertas se cierran con un sonido amortiguado, el cuero es bueno y se respira el refinamiento como en ningún otro producto procedente de Asia. Contribuye a elevar el grado de confort una insonorización muy lograda, pues ni el motor se oye mucho –y lo que se escucha es bonito– ni hay ruidos aerodinámicos –el Cx de 0,26 define al LS 460 como uno de los coches que mejor corta el viento–.

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