Lexus LF A

9 Febrero, 2010, modificada el 24 Enero, 2011 por

Motor artesanal V10 de 560 CV de potencia, desarrollado conjuntamente con Yamaha. De 0 a 100 en 3,7 segundos, 325 km/h de velocidad punta y ¡de 0 a 9.000 rpm en 0,6 segundos!

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La marca de lujo de Toyota por fin lanza al mercado un coche deportivo y más exclusivo, incluso, que el resto de modelos de su gama juntos. Un súper deportivo que viene a llenar el hueco que hasta este momento no habían cubierto, para el que han invertido nada menos que 10 años en su desarrollo y  la experiencia en las 24 horas de Nürburgring.

Como máxima expresión de la filosofía L-Finesse, el Lexus Future A es un alarde de belleza con infinidad de detalles lujosos y racing a sólo 115 mm del suelo -con unas cotas de 4.505 mm de largo, 1.895 de ancho y 1.220 mm de alto-, dispuesto a enfrentarse al -hasta ahora considerado como deportivo japonés por excelencia- Nissan GT-R, que desde hace décadas con su configuración de tracción total es un mito en el segmento.
Lujo -con los mejores materiales y acabados, costumbre en Lexus-, deportividad extrema y la tecnología más avanzada forman este deportivo.

La diferencia entre un deportivo brillante y uno excelente, supuso volver a empezar de cero con el proyecto reduciendo el peso del conjunto en 100 kg. Se pasó de un chasis de aluminio a uno que combinaba este material y plástico reforzado con fibra de carbono -en gran parte-. Se afinaron el reparto de masas –48% delante y 52% detrás, considerado el ideal según la marca- y los frenos -ventilados-, cerámicos de carbono -de 390 mm delante y 360 detrás, con pinzas de 6 y 4 pistones, respectivamente- y desarrollados conjuntamente con Brembo para la ocasión, con una duración más larga que los convencionales de acero y 20 kg menos pesados.

El resultado son 1.480 kg propulsados por un motor V10 de 4,8 litros atmosférico -del tamaño de un V8 y tan ligero como un V6-, desarrollado con Yamaha que rinde 560 CV de potencia a 8.700 rpm y 480 Nm de par máximo a 6.800 rpm, capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en sólo 3,7 segundos y alcanzar los 325 km/h de velocidad punta. Pero lo mejor de todo es que el 90% de dicho par está disponible entre las 3.700 y las 9.000 rpm -hasta las que es capaz de estirar-, en las que el indicador llega a la zona roja. Como curiosidad, decir que se ha desarrollado un cuadro digital con agujas virtuales ya que las “analógicas” no pueden medir los 0,6 segundos en los que puede pasar desde ralentí hasta las 9.000 vueltas. Todavía no se conocen sus consumos, pero tiene 73 litros de capacidad de depósito y cumple con la norma Euro5.

El cambio al que se asocia es un secuencial con embrague robotizado, denominado ASG, de 6 velocidades con levas que recibe la potencia a través de un rígido eje hueco, y se sitúa sobre el eje trasero para mantener la proporción deseada en la una distribución del peso. Además ofrece 4 modos de conducción –Auto, Sport, Normal y Wet, mojado- que controlan el motor y los frenos para seleccionar la modalidad más adecuada, según las condiciones de los neumáticos. Y por si fuera poco, la rapidez de las inserciones son ajustables en siete programas: pueden ir desde 0,2 segundos para circuito, hasta 1 segundo cuando se busca la comodidad.

Por supuesto, el sistema de control de estabilidad global VDIM analiza el tipo de conducción e incorpora una calibración más deportiva -permite la desconexión del VSC o control de estabilidad- para gestionar la entrada de los controles de estabilidad, tracción y antibloqueo de frenos -ABS-, entre otros, y tener el comportamiento más óptimo en cada situación.

Completan el conjunto un escape central y triangular de tres salidas, que emite un sonido embriagador muy cercano al de un F1 -ló único que pudimos comprobar en la presentación estática de Madrid-, las llantas de aluminio forjado BBS de 20 pulgadas y 10 radios, montadas sobre neumáticos asimétricos Bridgestone en medida 265/35 ZR delante y 305/30 ZR detrás, y el difusor trasero de fibra de carbono que redondea el trabajo aerodnámico de este biplaza con un Cx de 0,31, y lo pega al suelo cuando el alerón trasero activo -junto con una pestaña Gurney en el borde superior- se eleva a partir de 80 km/h y según el modo de conducción elegido, cambiando el centro de presión hacia la trasera del coche y aumentando la estabilidad; garantizada por sus 2.605 mm de batalla, una suspensión delantera de doble horquilla y el multibrazo trasero -apoyados por barras estabilizadoras-.

Su precio es de 411.000 euros y de momento sólo se construirán 500 unidades, 20 al mes para garantizar una calidad de fabricación y una atención al detalle durante el proceso de personalización incomparable. Además cada motor V10 será montado por un solo ingeniero, que lo firmará.

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