Lexus IS 250C: Lujo asiático

8 Agosto, 2011, modificada el 9 Agosto, 2011 por

Un coupé cabrio que cumple con la filosofía de descapotable puro derivado de berlina: muy cómodo y lujoso en sus 4 plazas, no se viene abajo para ofrecer disfrute al volante, a pesar de su elevado peso. Además, alardea de ser el techo retráctil más rápido de su nicho.

No valorado

Destacable

  • Diseño proporcionado con y sin techo.
  • Equilibrio y lujo al volante.
  • Tiene el techo más rápido de su nicho.

Mejorable

  • Modo secuencial del cambio automático.
  • Peso elevadísimo.
  • Prestaciones justas.

Pruebo el Lexus IS 250C, el coupé cabrio asiático más lujoso, que llegó al mercado en 2009 y se apuntó a la moda del techo retráctil eléctrico de tres piezas (con sensor trasero de presencia). Ahora se actualiza para alzarse como la alternativa perfecta a los BMW Serie 3 Cabrio y Volvo C70, los únicos descapotables premium de techo duro, ya que los Cabrio, Mercedes-Benz Clase E Cabrio y Saab 9-3 Cabrio mantienen las capotas de lona para ajustar el peso.

Los cambios de este restyling del IS se reducen a los faros bixenón con leds de luz diurna -y, por supuesto, lavafaros-, la parrilla (con leves retoques en su diseño) e inserciones en símil aluminio en el habitáculo, que no llevaba antes el Lexus IS 250.

Interior: 4 plazas en primera clase

El habitáculo te deja prendado nada más verlo. Es bonito, cómodo y lujoso, con calidades y ajustes perfectos. La postura al volante es igual que en la berlina, pero este cabrio tiene una muy buena ventaja: el parabrisas te tapa a la perfección del viento -también a tu acompañante-, lo que significa que lo disfrutas descubierto, sin apenas turbulencias. Los cuatro ocupantes que puede llevar tienen espacio libre al techo y para las piernas, siempre que sean de talla media-alta. Pero no se puede tener todo y el maletero se queda en unos escasos 165 litros de capacidad, 420 en modo coupé.

Los 63.585 euros que cuesta el acabado President de esta prueba incluyen ABS, BAS –asistente a la frenada de emergencia–, TRC –control electrónico de tracción–, EBD –distribuidor electrónico de la frenada–, VSC –control electrónico de estabilidad–, VDIM –sistema dinámico avanzado de estabilidad que conjuga la acción de los dispositivos de seguridad activa y de ayuda a la conducción–, EPS –dirección asistida eléctrica–, airbags por todas partes, reposacabezas traseros abatibles remotamente, asientos de cuero de alta calidad –con reglajes eléctricos en 8 direcciones, calefactados, ventilados y con soporte lumbar–, volante de cuero multifunción –así como el pomo del cambio– regulable en altura y profundidad eléctricamente, 3 memorias para reglajes –de asientos, espejos y volante–, acceso automático a las plazas traseras de un solo toque, reposabrazos central delantero –con conexión auxiliar y USB– y trasero, levas tras el volante, luces traseras de leds, retrovisor interior y exteriores automáticos –los últimos, eléctricos, calefactables y, también, plegables eléctricamente–, navegador, cámara trasera con sensores de aparcamiento delanteros y posteriores, llantas de 18 pulgadas con neumáticos de 225/40 delante y 255/40 detrás, sensores de luz y lluvia, inserciones en madera y pedalier deportivo, entre otros elementos.

Comportamiento: ¡A disfrutar!

El Lexus IS 250C no tiene un comportamiento deportivo, pero sí es bastante dinámico, a pesar de su elevado peso. El motor V6 de 2,5 litros de cilindrada mantiene los 208 CV de potencia -a 6.400 rpm-, aunque ahora cumple la norma Euro5 (emite 294 gr/km de CO2 en ciudad, 166 en carretera y 213 gr/km de media). Su rendimiento es muy lineal y está muy bien insonorizado -incluso descapotado lo he notado muy amortiguado- y sólo escuchas el sonido agudo y con genio de la mecánica cuando hundes el pie derecho y sube de vueltas. Los 252 Nm de par máximo que da a 4.800 rpm mueven el modelo con agilidad; así, acelera de 0 a 100 km/h en 9 segundos y alcanza los 210 km/h de velocidad máxima.

El gasto tampoco es llamativo –anuncia 12,7 litros en ciudad, 7,2 en carretera y 9,2 litros de media, todos a los 100 km– y durante la prueba no he pasado de 10 litros, circulando por encima de los límites. Momentos en los que se confirma su carácter equilibrado y neutro gracias a una una suspensión cómoda en ciudad y efectiva a ritmos muy altos, capaz de mantener a raya sus 2.075 kg. Este modelo de propulsión trasera redondea en curva lenta sin insinuar la zaga, que acompaña y, en virajes rápidos, tiende a colocarse ante apoyos fuertes y prolongados; esto se traduce en pasos por curva elevadísimos, en parte gracias a los 2.730 mm de batalla, sin balanceos ni inestabilidad.

Remata el conjunto una dirección muy cómoda en ciudad, que se endurece con la velocidad para que no te falte precisión cuando vas fuerte, y un cambio automático de 6 velocidades con modo deportivo y secuencial, este último mediante levas y palanca, que cede su responsabilidad al acelerador –lo que es un convertidor de par de los de antes–. Por otra parte, los frenos, con discos ventilados delante y detrás, son muy potentes y progresivos.

El Lexus IS 250C cumple con la filosofía de cabrio puro: es cómodo, muy lujoso y pensado para disfrutar ya sea como coupé o a cielo abierto –sólo 21 segundos–, pero con un toque bastante dinámico.

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