Lexus GS 250 F Sport 2012: prueba de larga duración31

Lexus GS 250 F Sport 2012: prueba de larga duración

13 Noviembre, 2013, modificada el 9 Agosto, 2017 por

El Lexus GS 250 F Sport es uno de los modelos más deseables de la gama alta de la marca de lujo japonesa. Aunque 208 CV puedan no parecer muchos como para denominar “Sport” a un coche de casi 2 toneladas en orden de marcha y 5 metros de longitud, su dinamismo está fuera de duda.

No valorado

Destacable

  • Imagen de marca.
  • Chasis.
  • Confort de rodadura.

Mejorable

  • Caja de cambios brusca.
  • Precio.
  • Boca de carga.

Un buen amigo me dejó probar en su día uno de los primeros Lexus GS 300 que se comercializaron en España, un modelo creo recordar que de 1995. Me impresionó la calidad con la que estaba construido absolutamente todo: el cuero del interior, las inserciones de madera, los trenes rodantes, el motor de 6 cilindros en línea, la transmisión automática, el formidable equipo de audio… Aquel Lexus a principios de los noventa era una máquina muy superior a la inmensa mayoría. Con esa referencia aún bien grabada en la “sesera”, tenía muchas ganas de conducir su tataranieto, el nuevo Lexus GS 250 F Sport. Han pasado 20 años y 4 generaciones de la gama GS entre ambos.

Prueba Lexus GS 250 F Sport 2013, La Coruña, Rubén Fidalgo31
La iluminación del Lexus GS es buena.

Al acercarme, me encuentro con un diseño más europeizado. Me gusta su frontal, con unas tomas de aire y unos rasgos de lo más llamativos y sugerentes. En la vista lateral, las llantas en color grafito del acabado F Sport le sientan de maravilla, siendo la parte trasera la más convencional. El acabado de la pintura y el ajuste de las puertas, capós, molduras, etc… no admite crítica; no cabe duda de que la calidad constructiva del Lexus GS 250 F Sport es elevada.

El interior es muy llamativo gracias a la elegante combinación del cuero de color burdeos y el negro, con unas sutiles inserciones en titanio que también tienen buen tacto. Aunque la calidad es patente, me impresiona menos de lo que en su día lo hizo el coche de mi amigo. No es que el nuevo modelo esté peor realizado que aquél, si no que ahora ya es más “normal” encontrarse con estos niveles de ajuste en vehículos de la competencia, como el Infiniti M35h.

El equipamiento de la unidad de pruebas es muy completo: cortinilla trasera eléctrica, asientos con infinidad de reglajes, una pantalla multifunción excelente, faros bixenón adaptativos y con asistente de luz de carretera, volante multifunción con regulación eléctrica, inserciones metálicas de verdad (nada de plásticos imitando titanio), sistema de reconocimiento de llave, sensores de aparcamiento, cámara de marcha atrás, suspensión adaptativa… la lista es casi interminable.

Prueba Lexus GS 250 F Sport 2013, interior, Rubén Fidalgo31
El interior está bien rematado y con buenos materiales.

Pese a la complejidad tecnológica que tengo delante, es rápido hacerse con los mandos y funciones. Todo queda a mano y tiene un manejo muy intuitivo; me queda claro que este coche lo han diseñado personas a las que les gusta conducir y amantes de los automóviles, algo que puede parecer obvio, pero que no es frecuente en este mundillo, por paradójico que sea.

El Lexus GS 250 F Sport, en el día a día

Acomodarse en los preciosos asientos de color burdeos de este coche es muy sencillo. Tenemos multitud de reglajes, incluso de la anchura del respaldo, de modo que en pocos segundos encajamos en el puesto de conducción como un guante. La ergonomía es muy buena y la visibilidad, también.

Nos ponemos en marcha y en pocos metros le “perdemos el respeto” al generoso tamaño del Lexus: la dirección es excelente y el cambio automático facilita mucho las cosas en medio del tráfico congestionado. El motor V6 apenas se siente en ciudad y el habitáculo está tan bien aislado que es una gozada escuchar el impresionante sonido del equipo de audio Mark Levinson. No cabe duda de que dentro del GS 250 los atascos se viven de otra forma… aunque me inquieta la factura de combustible: en la urbe, el consumo llega hasta los 12,2 l/100 km, una cifra no muy elevada para este tipo de coches, pero sí para mi bolsillo.

Prueba Lexus GS 250 F Sport 2013, interior, Rubén Fidalgo31
Las plazas delanteras tienen miman a sus ocupantes.

Por fin me deshago del tráfico de la ciudad, lleno el maletero -que es enorme, aunque con una boca de carga algo pequeña- y enfilo los primeros 600 km de pruebas. Subiendo el puerto de los Leones me quedan claras dos cosas: el chasis es formidable y la caja de cambios podría adaptarse mejor a este “pequeño” V6 de 2,5 litros. Esta mecánica es increíble, pero no tiene demasiado par y el tamaño y peso de este Lexus se le atraganta en las subidas. La gestión del cambio se vuelve un poco loca y hace muchas reducciones (bastante bruscas, además), luego pasa a la siguiente marcha, pero como el par no sobra, “se arrepiente” y baja de nuevo… Pongo el modo Sport a ver si se soluciona, pero sigue igual, por lo que al final acabo seleccionando el modo manual. Fin del problema.

En cuanto se superan las 3.500 rpm mientras pisamos el acelerador, el V6 emite un sonido precioso, con ese ronquido en la admisión que tanto gusta a los japoneses y que personalmente comparto.

Conduciendo “a puntita de gas” durante varios kilómetros de la meseta castellana consigo ver una media de gasto de carburante de 7,7 l/100 km… Pero no es una conducción natural; el ritmo real en autovía a las velocidades máximas legales estabiliza el consumo en 8,5 l/100km.

El confort es absoluto, el coche va muy bien aislado de todo lo que “molesta” (las grietas en la carretera, las juntas de dilatación…), pero transmite suficiente información como para saber lo que sucede entre las ruedas y el asfalto. Lograr este equilibrio es muy difícil y la gente de Lexus lo ha conseguido.

Prueba Lexus GS 250 F Sport 2013, La Coruña, Rubén Fidalgo31
Los faros bixenon tienen buena luz, pero el asistente de luz de carretera funciona bastante mal.

La noche se me echa encima y los faros bixenón son definitivos. La iluminación interior es acogedora y todo parece indicar que los kilómetros nocturnos van a ser coser y cantar. Sin embargo, empiezo a ver algo extraño, como si los coches que vienen de frente llevasen dos faros más debajo de los principales, pero con una luz más tenue. Paro en un área de descanso para limpiar las gafas, pero el problema no es ése. El parabrisas del Lexus GS 250 desdobla la imagen de las luces por la noche, algo que resulta molesto y que acaba produciendo fatiga visual.

El asistente de luz de carretera no funciona muy bien en nuestra unidad de pruebas: no “ve” el gálibo de los camiones y cuando cambia a cruce llevamos varios metros deslumbrándoles. Lo mismo ocurre si estamos trazando una curva a derechas: nuestros faros son molestos para el tráfico que viene de frente, cuyo haz de luz no incide sobre el sensor montado en el retrovisor, por lo que tardamos en dejar de deslumbrar.

Las plazas traseras son formidables para 2 ocupantes, con una postura perfecta y espacio más que suficiente como para disfrutar del viaje durante kilómetros y kilómetros. Sin embargo, un tercer pasajero irá incómodo, no por falta de anchura (que es la cota en la que las berlinas suelen “pinchar”), sino porque no tendrá sitio para los pies debido al generoso túnel de la transmisión… y porque ni la banqueta ni el respaldo tienen mullido. Claramente, es un coche pensado para 4 pasajeros, aunque dispone de un cinturón en la plaza central: por lo menos, un niño en su asiento de seguridad podrá viajar seguro y cómodo.

El Lexus GS 250 F Sport, en la pista de pruebas

A lo largo del trayecto, el Lexus GS 250 me ha gustado bastante, mostrando un excelente compromiso entre confort y eficacia, con un límite tan alto que no tendría sentido forzar las cosas en carretera abierta. Disponer de un circuito en el que probar las reacciones en situaciones peligrosas me va a ser de enorme ayuda.

Prueba Lexus GS 250 F Sport 2013, A Pastoriza, Rubén Fidalgo31
La buena estabilidad le permite un dinamismo excelente.

Los 204 CV del motor V6 mueven muy bien el modelo. Habrá quien piense que es una potencia algo “escasa” para un coche de este tamaño, pero lo cierto es que se puede ir a un ritmo muy vivo y el chasis -aunque tiene sus inercias- es tremendamente ágil (dentro del universo de las berlinas de lujo); deja trabajar con las transferencias de masas. El ESP tiene un buen tarado y corrige nuestros errores de forma tajante, pero sin provocar gestos raros ni brusquedades.

Parece que a los ingenieros de Lexus/Toyota les gusta mucho conducir, ya que el control de estabilidad es completamente desconectable y nos permite ser los amos absolutos del GS 250 F Sport. Aunque tiene más “calzado” en el eje trasero (265 mm de ancho de goma atrás, frente a 235 mm delante), el comportamiento es bastante neutro, con un subviraje más provocado por la diferencia de medida de las cubiertas que por la configuración de la suspensión y distribución de pesos -el motor V6 va bastante retrasado y apenas hay kilos por delante del eje delantero-. Así, es muy reactivo en cuanto transferimos un poco de peso a las ruedas delanteras para darles más adherencia, pudiendo pasar de un subviraje (el coche hace una curva más abierta que la que ordenamos con el volante) a un sobreviraje –la trayectoria es más cerrada que la indicada con el volante- con bastante agilidad. Se puede ser preciso y además disfrutar mucho conduciendo este coche, algo que sorprende en este segmento.

La maniobra de esquiva es un juego de niños: el Lexus la supera sin el menor amago de “guiñada”, demostrando una estabilidad y una seguridad activa sobresalientes, lo mismo que los frenos, con unas distancias de parada muy buenas y un gran aguante y tacto.

Prueba Lexus GS 250 F Sport 2013, motor V6, Rubén Fidalgo31
La sonoridad de esta mecánica es excitante si la apuramos.

Si seleccionamos el modo Sport+, la suspensión endurece los amortiguadores electromagnéticos y el coche va algo más sujeto. La mayor ventaja es que reducimos unas décimas los tiempos de espera desde que damos la orden (ya sea con el volante o con el gas y el freno) hasta que el vehículo se asienta en su postura, pero con 204 CV se nota más en la confianza que inspira cuando te lanzas en una trazada que en el cronómetro. La diferencia de tiempo con una y otra configuración de la suspensión apenas es de un segundo.

En definitiva, el GS 250 F Sport cuenta con un chasis muy bien puesto a punto, una seguridad activa excelente, un ESP muy bien tarado y un comportamiento que puede sacarnos una sonrisa.

Lexus GS 250 F Sport: la vídeo prueba

Conclusión

El Lexus GS 250 F Sport está perfectamente dotado para competir con las berlinas de lujo europeas por la calidad constructiva, la imagen y la representatividad que la marca nipona se ha ganado a pulso desde hace ya varias décadas. Sin embargo, es como ese compañero de trabajo que siempre te ha echado un cable cuando lo has necesitado, que es eficaz en la oficina… pero cuyo carácter se muestra con reservas.

Prueba Lexus GS 250 F Sport 2013, detalle, Rubén Fidalgo31
El acabado F Sport le da un toque muy atractivo a esta berlina.

Para competir con firmas tan asentadas y tradicionales como Mercedes, BMW o Jaguar le falta ese “puntito” de carisma. Es fiable y preciso, pero la compra de un automóvil de más de 70.000 euros tiene más de pasional que de racional.

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Rubén Fidalgo

1 Comentario

Rubén Fidalgo 13 Noviembre, 2013

Infiniti le está poniendo las cosas muy duras a Lexus. La marca de lujo de Toyota sigue siendo formidable, pero parece algo estancada, ya no destaca tanto sobre el resto de marcas como lo hacía a finales de los noventa.

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