Land Rover Range Rover 4.4 TDV8

6 Abril, 2011 por

A prueba el buque insignia de la marca británica con el nuevo motor TDV8, con 800 cc más de cilindrada, y leves cambios que recibe este año.

No valorado

Destacable

  • Consumos contenidos.
  • Eficacia y representación fuera del asfalto.
  • Par motor brutal.

Mejorable

  • Altura del habitáculo.
  • Inercias en curva.
  • Precio.

Land Rover actualizó -hace más de medio año- su buque insignia, el Range Rover, con un restyling basado en los faros, la parrilla, las branquias laterales, las llantas y el paragolpes trasero para seguir batallando con el Audi Q7 –SUV y rival por lujo y tamaño-, y los Mercedes-Benz Clase GL y Toyota Land Cruiser –todoterrenos puros como el que ocupa este artículo-.

Pero no lo pruebo sólo por estos cambios -superficiales-, también incorpora nueva mecánica turbodiésel, 41 CV más potente y de mayor cilindrada -concretamente 800 cc– que la versión a la que sustituye, llamada TDV8 a secas. ¡Súbete a este refinadísimo todoterreno conmigo y verás de los que es capaz!

Interior

Lujo es lo que me encuentro en este modelo nada más abrir la puerta. No hay duda de que es el Land Rover más representacional de la gama y, por tanto, cumple con lo que esperas de él en ese sentido. Materiales y acabados perfectos en un conjunto que, a pesar de su evolución -presente, por ejemplo, en el cuadro de mandos digital que simula ser analógico-, mantiene vivo el recuerdo de los primeros Range Rover y en el que la ergonomía es buena -aunque los mandos de los elevalunas y espejos eléctricos quedan algo alejados-.

El acceso y la salida del habitáculo es complicado, debido a la altura libre al suelo, incluso en la posición más baja de la suspensión. Por lo demás, cinco adultos viajan sin  problema con su correspondiente equipaje, para el que dispones de una boca de carga inmensa -y alta- con un portón superior y otro inferior que cierran un espacio de 994 litros de capacidad, ampliables a 2.099 litros si prescindes de las plazas traseras. Debajo del suelo del maletero está el huelco de la rueda de repuesto, de igual tamaño que el resto, y las herramientas para cambiarla en caso de pinchazo.

El precio a pagar por la unidad que ves en las fotos, con acabado Vogue, es de 108.470 euros e incluye de serie pantalla de 12,3 pulgadas, cámara trasera, navegador con disco duro, bluetooth, televisión analógica y digital, equipo de sonido Harman-Kardon con 14 altavoces y entrada auxiliar para iPod, MP3 y USB, faros bixenón adaptativos con lavafaros, antinieblas delanteros, sensores de luz, lluvia, presión de neumáticos y aparcamiento -delanteros y traseros-, llantas de 19 pulgadas, parabrisas acústico y térmico, retrovisores exteriores eléctricos, plegables, calefactables y con memoria, techo solar eléctrico, acabados en madera, arranque por botón, asientos de cuero térmicos -en todas las plazas-, climatizador bizona, salpicadero en piel -la parte superior-, retrovisor interior automático, volante térmico de cuero, ABS, Adaptative Dynamics -sistema que se anticipa a las maniobras del conductor para un comportamiento confortable y seguro-, control de frenos en pendientes –HSA-, control de aceleración en pendientes –GAC-, control de descenso –HDC-, controles de estabilidad –DSC– con control de vuelco –RSC– y tracción –ETC-, control de crucero, filtro de partículas, sistema antibalanceoARM-, Terrain Response, 7 airbags -los de cabeza son comunes para los pasajeros delanteros y traseros-, alarma con inmovilizador, asistente electrónico de frenada de emergencia –EBA-, bloqueo electrónico de diferencial central, freno de mano eléctrico, cambio automático de 8 velocidades con levas en el volante, caja transfer con relaciones cortas y largas, suspensión neumática de altura variable y tracción total permanente.

Entre los extras de la unidad probada destacan los 1.340 euros que pagas por la pintura metalizada, los 234 euros del asistente de cambio de luces cortas a largas -y viceversa-, los retrovisores exteriores fotosensibles -por 213 euros-, el sistema de cámaras surround que cuesta 1.157 euros o la tapicería alcántara del techo que tiene un precio de 1.896 euros.

Comportamiento y prestaciones

Al volante del Land Rover Range Rover 4.4 TDV8 la dirección es muy similar a la de un turismo, lo que da como resultado un brillante compromiso entre confort y exactitud en carreteras viradas. Otra cosa es la suspensión -adaptativa-, orientada a la máxima comodidad para los ocupantes del habitáculo; tarado que acentúa las inercias de un conjunto pesado -algo más de 2.500 kg-, pero estable a pesar de los balanceos en apoyo. El cambio automático de 8 velocidades es un convertidor de par que ofrece modo secuencial mediante levas en el volante y otro sport -en automático-, que estira más las relaciones; por cierto, el sistema con mando circular -junto con otros elementos de la consola central y el túnel de transmisión- es el de Jaguar -ambas marcas del grupo automovilístico indio Tata Motors– y funciona igual de bien que en sus primos, obediente y rápido.

El nuevo bloque de 8 cilindros en V y 4.367 cc rinde 313 CV de potencia bruta -con un sonido parecido al de un camión a ralentí, más grave y cuidado cuando lo conduces- que implican un par descomunal entre 1.500 y 3.000 rpm: ¡nada menos que 700 Nm! Cifra que digieren las cuatro ruedas y lanza esta mole hasta los 100 km/h en 7,8 segundos. La punta se queda en 210 km/h, más que suficiente en este tipo de coche. Números prometedores que permiten aceleraciones, adelantamientos y cruceros elevados con el mínimo esfuerzo. Ya, ¿y los consumos? Los homologados -a los 100 km- los consigues sin cortarte con el pie derecho: 11,5 litros en ciudad, 8,2 en carretera y 9,4 en ciclo combinado.

¡Y qué duda cabe de que estás ante el rey de la montaña! Fuera del asfalto, ya sea en hierba, hielo o nieve, barro y roderas, arena y arrastre en roca -los cuatro programas off-road del Terrain Response, junto con el modo normal-, el Range es una auténtica virguería. Incluso con las relaciones largas del cambio sube por donde haga falta, a pesar de lo complicado y resbaladizo del terreno. Pero para asegurar tienes las marchas cortas que, junto con los sistemas de ayuda para ascenso y descenso de pendientes, garantizan adrenalina y seguridad a partes iguales. Todo esto con la altura libre al suelo regulable, bloqueo electrónico del diferencial central y 70 cm de vadeo, para que nada te pare.

El Land Rover Range Rover 4.4 TDV8 mantiene su posición de referencia con esta última edición que no olvida sus orígenes, lo que se agradece si eres un amante de los mitos y buscas lo último de lo último, en este caso, en todoterrenos puros. ¿Por qué no evolucionar?

4 Comentarios

Sanz 8 Abril, 2011

Impresionante motor diésel, con 700Nm, esto mueve una casa. y los consumos son razonables para un coche de lujo de este tamaño. Una combinación impresionante el Range Rover y el motor TDV8.

Nicolas 10 Abril, 2011

Sería interesante que pusieseis lo que cuesta repostar este monstruo :):):)

MIGUEL 13 Abril, 2011

tengo informacion interesante, sobre stos vehiculos por esperiencia

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