Land Rover Freelander 2

, modificada el 24 enero, 2011 por

El nuevo Freelander 2 da un importante salto cualitativo ofreciendo mayor tecnología, seguridad y potencia

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El nuevo Freelander 2 da un importante salto cualitativo ofreciendo mayor tecnología, seguridad y potencia

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Parece pertenecer a una categoría superior. El nuevo Freelander 2 da un importante salto cualitativo ofreciendo mayor tecnología, seguridad y potencia. Todo ello con una mayor capacidad «off road» y una muy mejorada calidad interior. Llega a principios del 2007.

Con casi diez años en el mercado, la primera generación del Freelander se había quedado desfasada frente a sus rivales en tecnología e imagen. Y además, a la firma de Gaydon sólo le faltaba modernizar su todocamino más representativo para completar una flamante gama. Dicho y hecho. A punto de aterrizar en España –lo hará a principios de año–, el Freelander 2 recuerda a su hermano mayor, el Range Rover. Además, ahora es casi 6 cm más largo que el primer Freelander, 10 más ancho y 2 más bajo, con lo que ofrece mayor sensación de robustez. Este aumento de cotas conlleva un interior más amplio para los pasajeros –y para sus equipajes: el maletero pasa de 546 a 755 litros–, que también recuerda al estilo del Range, por su calidad de materiales y acabados.


En el apartado mecánico, el anterior turbodiésel 2.0 de 112 CV quedaba claramente corto ante la escalada de potencia de sus rivales. Ahora, el nuevo motor 2.2, de origen Ford y con 160 CV, tiene fuerza a bajas revoluciones y un agrado de conducción superior. Va acoplado a un cambio manual de seis relaciones de tacto más preciso y rápido que el anterior. En opción se podrá montar uno automático, también de seis velocidades, por 2.230 euros. El motor de gasolina procede del Volvo XC 90. Un seis cilindros en línea de 3,2 litros y 233 CV, asociado en exclusiva al cambio automático con mando secuencial. Corre mucho y gasta… en consonancia.


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Si hablamos de dinámica hay que comentar su nueva plataforma, que, con mayor distancia entre ejes y anchura de vías –y dotado de unas nuevas suspensiones más firmes–, «sanea» su comportamiento en carretera ofreciendo un aplomo digno de una gran berlina y transmitiendo una buena dosis de confianza al conductor. En esto también tiene que ver su diferencial Haldex, que reparte el par entre el eje delantero y el trasero según las condiciones del terreno. En asfalto seco, el sistema de transmisión envía el 92% de la fuerza al delantero. Fuera del asfalto, contaremos, además, con el sistema de la marca, llamado Terrain Response, que ofrece cuatro programas específicos para diferentes superficies, con un nuevo control de descenso más refinado. Su precio es elevado, pero se justifica con un completo equipamiento: desde 32.700 euros el diésel con acabado E –sin Terrain Response– hasta 48.500 euros el V6 con acabado HSE.

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