Land Cruiser 200 VXL

3 Enero, 2008, modificada el 11 Enero, 2011 por

Tras los pasos del HDJ 100, el nuevo Land Cruiser 200 toma el relevo y lo hace cargado de argumentos convincentes.

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El título que encabeza esta prueba quizá pueda parecer una exageración o una frase hecha, pero en realidad no es más que una proposición dirigida a todos aquellos amantes del todoterreno puro, que disfrutan de la conducción más exigente en escenarios naturales. Lejos de la «fiebre» SUV que parece haberse hecho con el dominio de gran parte del mercado, el nuevo Land Cruiser 200 altera su orden de prioridades con respecto a los todocamino, para ofrecer un comportamiento intachable sobre superficies «off road» mientras en carretera, a pesar de que también es muy agradable y rueda realmente bien, quizá no llega a hilar tan fino como estos otros vehículos que citábamos –nos referimos al segmento de los SUV premium–.


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Sin embargo, sí comparte con ellos la idea de vehículo de lujo, pues su nivel de equipamiento, calidad general y confort es de lo mejorcito que podemos encontrar. El resultado es, pues, un vehículo muy cómodo para viajes largos, en el que no echaremos de menos ni una sola de las últimas novedades que incorpora un coche de alta gama y que, además, permite afrontar terrenos casi imposibles. El reto no era fácil, pero los ingenieros nipones han logrado un producto bien hecho, al que pocos rivales se atreven a hacer sombra.


Si comparamos este Toyota con el modelo al que releva –HDJ 100–, vemos que ha crecido en todas sus cotas, de manera que ofrece ahora un interior más espacioso y habitable. También es ligeramente más pesado, por eso el chasis se ha reforzado hasta llegar a ser un 20 por ciento más resistente a la flexión, al tiempo que ofrece un 40 por ciento más de rigidez torsional.


Por su parte, los propulsores que dan vida a este TT también se han visto mejorados con respecto a los que animaban al HDJ 100, de manera que ofrecen ahora mayores cifras de potencia y par y unos consumos más contenidos –aunque pensamos que siguen siendo demasiado elevados–. Dos son los motores disponibles, uno de gasolina y el otro de gasóleo con inyección por conducto común y doble turbo.


Ambos cuentan con 8 cilindros en V y, seguramente, el diésel pasará a ser el más demandado, al menos en el mercado europeo. Con 286 CV y 4,5 litros de cilindrada, esta mecánica eroga 67,2 mkg de par máximo y hace que el Land Cruiser goce de unas cifras de aceleración y recuperación envidiables, sobre todo, si tenemos en cuenta que se trata de un vehículo que ronda los 2.600 kg de peso. Eso sí, los 10,2 l/100km oficiales de consumo medio nos parecen más que optimistas.


Por otro lado, el VVT-i de gasolina ofrece una potencia similar –288 CV– y, aunque sus cifras de prestaciones son algo inferiores a las del diésel, sigue siendo muy rápido y, lo que es más importante, más suave y silencioso en su funcionamiento. En cuanto a la transmisión, es automática tanto para el D-4D como para el VVT-i, sin posibilidad de elegir un cambio manual en ningún caso. La caja del diésel es de seis relaciones, frente a la del gasolina, que es de cinco, y ambas gozan de un funcionamiento suave y agradable al realizar la transición entre marchas.


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Además, si así lo quiere el conductor, puede manejar el cambio de forma manual utilizando la palanca –no dispone de levas en el volante–. Mientras tanto, y como no podía ser de otra forma en un todoterreno de estas características, existe una caja reductora –cuyo selector se sitúa muy a mano, justo debajo del botón de arranque–, que ayuda a afrontar los terrenos más complicados.


 Sin embargo, los ingenieros japoneses, no contentos con ello, han decidido dar una «vuelta de tuerca» más en este sentido al montar un sistema electrónico nunca visto hasta el momento que, bajo la denominación «crawl control », sirve para afrontar zonas trialeras sin que el conductor tenga que intervenir más que sobre la dirección. Basta con accionar dicha función, elegir una de las tres posiciones –puede circular a 1, 3 o 5 km/h– y, a partir de ese momento, nos olvidaremos de pisar los pedales, mientras observamos cómo el Land Cruiser parece trepar cual araña de forma casi autónoma por superficies verdaderamente complicadas.


También conocido como sistema de avance lento, funciona en sentido normal o marcha atrás y tanto en subida como en bajada o llaneando. Es una pena que este sistema sólo se asocie a la versión de gasolina. De cualquier manera, éste es sólo uno de los elementos que conforman la extensa lista de ayudas electrónicas, en la que figuran el ABS multiterreno, los controles de tracción y estabilidad, el sistema de arranque en pendiente, el asistente en descensos, la suspensión variable adaptativa…


Y si hablamos del apartado de confort, no podemos dejar de citar el climatizador automático, que permite seleccionar la temperatura deseada en cuatro zonas independientes; los asientos delanteros ajustables eléctricamente, el sistema de navegación de mapa completo, el display multi-información de generosas dimensiones o el volante de cuero ajustable eléctricamente. Este TT, que se puede elegir en versión de 5 ó 7 plazas, llegará a nuestro mercado en febrero de 2008 y lo hará sólo en su acabado más alto –VXL–. Por cierto, con 14 airbag, es el rey de su segmento en lo que a seguridad se refiere.

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