Lancia Delta 1.4 T-Jet

23 Septiembre, 2008, modificada el 24 Enero, 2011 por

Diferente, atrevido, valiente… La gran baza del nuevo Lancia Delta es su diseño exclusivo, pero también ofrece una buena habitabilidad y modularidad, una dinámica notable y un propulsor de gasolina de 150 CV brillante.

9

Nada que ver con el modelo que nació en 1979 desde el lápiz de Giugiaro y que dominó con gran autoridad el Mundial de Rallys entre 1987 y 1992. El nuevo Lancia Delta hereda el nombre, pero lo curioso es que tampoco tiene mucho que ver con nada de lo que hay ahora mismo en juego. Su diseño y formato son tan exclusivos que puede declarar la guerra a un amplio abanico de rivales, todos ellos compactos, pero con diferentes formas. Su rival más fuerte es el Audi A3 Sportback, pero también podría enfrentarse a un familiar tipo Volvo V50 o a dos modelos de gran tirón, como un VW Golf o un Ford Focus.


El nuevo Delta podrá gustar más o menos. Ahí no entramos aunque damos fe de que ha llamado la atención más de lo que pensábamos. Pero al menos tiene el atrevimiento de ofrecer algo diferente y eso sí nos parece valiente.


DINÁMICA » Muy eficaz


No es el mejor, pero tampoco se sitúa en el furgón de cola. El Delta ofrece un gran confort de marcha a sus ocupantes, pero cuando las cosas se complican y la carretera se retuerce aguanta con firmeza. Nos hubiera gustado probar una unidad con amortiguación variable, pero la estándar convence. Quizás pudiera sujetar algo más la carrocería en curvas, pero poco o nada que objetar a un morro que entra casi siempre sin rechistar a las órdenes dadas desde el volante. El ESP avanzado tiene algo que ver en todo esto y su generosa pisada también aporta puntos a la hora de valorar la estabilidad.


La dirección quizás esté demasiado asistida (además cuenta con la función City) y nos ha sorprendido el guiado del cambio, que nada tiene que ver con el de otros modelos primos hermanos en Fiat. Quizás los recorridos de la palanca sean largos, pero el tacto resulta agradable en líneas generales.

    prestaciones

    La motorización elegida ha sido el 1.4 T-Jet en su versión de 150 caballos. A pesar de su escasa cilindrada, el aporte del turbocompresor le otorga un gran temperamento. Acelera bien, pero es que también recupera de maravilla. Desde apenas 2.000 vueltas ya rinde y se estira hasta las 6.500 rpm sin desfallecer. A la hora de realizar un adelantamiento sólo necesita 7,7 segundos para pasar de 80 a 120 km/h en cuarta velocidad y apenas 215 metros de pista libre. El consumo superó los ocho litros de media en nuestra prueba pero lo peor quizás sea su elevada rumorosidad.

    Interior y maletero

    Lo primero que sorprende es su tamaño. Su longitud se estira hasta los 4,52 metros y su distancia entre ejes se dispara hasta los 2,70 metros, o lo que es lo mismo, la misma batalla que un Alfa 159.


    Esto da una idea del holgado espacio que el Delta brinda a los ocupantes de las plazas traseras, que además cuentan con un asiento con regulación longitudinal por partes y respaldos reclinables, aspectos no muy usuales en este tipo de vehículos y que brindan un gran juego. Eso sí, quizás los respaldos deberían ser algo más generosos y los anclajes de los cinturones menos intrusivos, pues en ocasiones chocan e impiden mover las dos porciones del asiento con limpieza.


    Menos holgura existe en la cota de altura detrás, sobre todo si monta el luminoso techo ‘Gran Luce’, de serie con nuestro acabado. En la parte delantera las butacas son realmente generosas, pero no sujetan demasiado bien el cuerpo cuando llegan las curvas. Por último, el maletero, muy profundo, ofrece una capacidad que varía desde los 380 hasta los 465 litros, según situemos el asiento. Por debajo encontramos una rueda de repuesto de emergencia.


    Si exteriormente el Delta derrocha atrevimiento y carisma, en el interior el diseño apuesta por el refinamiento, pero la calidad es mejorable. Existen guiños como el salpicadero revestido en benova, un material derivado del poliuretano que parece piel, pero los plásticos aparentan demasiada sencillez. Además, existen numerosas similitudes con el Fiat Bravo… Y este modelo aspira a situarse muy por encima.

    Equipamiento

    Por último, el equipamiento de serie con el acabado Platino, el más completo, da una de cal y varias de arena. Hace guiños como el atractivo techo eléctrico, pero existen lagunas como los sensores de lluvia o luces o el control de crucero, elementos ya de uso comúm y más cuando se quiere coquetear con el término ‘premium’.


    En definitiva, el nuevo Delta engancha por un diseño diferente y que gusta, un espacio interior generoso, un propulsor solvente y muy agradable y una dinámica correcta. Ahora mismo es un desafío a lo establecido.

    0 Comentarios

    Suscríbete a nuestro boletín

    Al suscribirse aceptas las condiciones del Aviso legal y la Política de privacidad de Autocasion.com

    Ir arriba