Lamborghini Gallardo Spyder

24 noviembre, 2008

Deriva del Gallardo cerrado, pero sublima atributos con su carrocería abierta. Da 560 CV y 324 km/h.

Un auténtico canto a los sentidos: así es el último producto de la firma del toro, el Gallardo LP 560-4 Spyder, rival de los Aston Martin DB9 Volante, BMW M6 Cabrio, Ferrari F430 Spider, Jaguar XKR Cabrio y Porsche 911 Turbo Cabrio.


Desarrollado sobre la última evolución de la serie Gallardo, el Spyder llega en primavera, eleva peso a 1.640 kilos -a causa de los refuerzos practicados para compensar la pérdida de rigidez que comporta la ausencia de techo fijo-, arroja un reparto de masas suspendidas por eje del 43/57% y cuenta con el mismo bloque motor atmosférico V10 de 5.2 litros.


También con un bastidor fabricado en aluminio a base de piezas extruidas unidas a otras fundidas y estampadas, unidas mediante solduadura, tornillos y remaches -los paragolpes termoplásticos van atornillados al conjunto-. Por cierto, el techo es de lona y su movimiento electrohidráulico, lo que permite dejar el coche abierto en una veintena de segundos.


Volviendo a la mecánica, es atmosférica y libera 560 CV a 8.000 rpm. Con ella el Gallardo LP 560-4 Spyder se catapulta desde parado y hasta 100 km/h en sólo 4 segundos -3,7 hace el original-, progresando desde ahí hasta llegar a 324 km/h de velocidad máxima, 1 km/h menos que la versión cerrada.

Como aquella se acopla a una caja de cambios manual de seis velocidades firmada por el especialista Graziano, pero con sobrecoste puede hacerlo al cambio motorizado e-gear, especialmente aligerado para esta variante y con software rectificado -es un 40% más rápido-, dotado de levas de transición fijadas a la caña de la dirección. Este no sólo reduece los tiempos de engranaje, sino también el consumo -13 litros cada 100 km de promedio, por los 14 de serie-.


Además, ofrece cinco modos de trabajo que apuran de distinto modo la mecánica y completan las transiciones de marcha a mayor o menor rapidez -y confort-: Normal, Sport, Corsa, ThrustMode -consigue la máxima aceleración desde parado- y Automático puro.


De gobernar su energía se ocupa el esquema de tracción total permanente, con elemento central viscoso, visto en otros Gallardo, responsable de repartir el par máximo en una relación del 30/70% delante/detrás. El eje trasero añade además un diferencial autoblocante tarado al 45%, y el delantero otro de tipo libre, supervisado por la electrónica del ESP, que frena la rueda que patine. Ambos contribuyen a mejorar y facilitar la dinámica del coche en conducción rápida y tamos especialmente virados.


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