La tecnología Mazda para el CX-5…y compañía

29 Julio, 2011, modificada el 1 Agosto, 2011 por

Las previsiones para 2020 indican que sólo el 20 por ciento de los automóviles serán híbridos o eléctricos; el resto continuarán sirviéndose de un motor de combustión interna. Ante esa evidencia, Mazda apuesta por optimizar al máximo sus propulsores con el doble objetivo de minimizar emisiones y garantizar el disfrute de la conducción. El secreto se llama Skyactive.

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El primero en marcar la diferencia será el Mazda CX-5, que se presentará en el ya inminente Salón de Frankfurt (septiembre de 2011) y que llegará al mercado antes de la próxima Semana Santa.  Desarrollado a partir del prototipo Minagi, su objetivo es situarse en el segmento de los SUV que lidera el Nissan Qashqai, aunque más orientado al lujo y confort que ofrecen los modelos de este tipo más premium del mercado. Como cabeza de proa, el CX-5 concentrará la avanzadilla de la nueva carga tecnológica que acaba de presentar Mazda bajo la denominación Skyactive, un conjunto de innovaciones que poco a poco irán incorporándose al resto de la gama.

El punto de partida es la convicción –basada en previsiones estadísticas- de que el futuro, al menos el próximo, seguirá dominado cuantitativamente por los motores de combustión, ya sean Diesel o gasolina. Mazda lleva cierto tiempo apostando por los híbridos y por los eléctricos, como la práctica totalidad de los fabricantes: en 2010, llegó a un acuerdo  con Toyota para la manufactura bajo licencia de la tecnología híbrida ya ensayada en el Prius;  en 2012 se comercializará en Japón una versión eléctrica del Mazda2 de edición muy limitada. Se ve a las claras que son proyectos en los que Mazda no pone todo su empeño, como sí parece haberlo hecho con el perfeccionamiento de los motores, y otra serie de componentes estructurales y mecánicos relacionados, con vistas a minimizar las emisiones hasta límites que sobrepasan las normativas más exigentes actuales y futuras.

Qué es Skyactive

Así se denomina la tecnología por la que apuestan los Mazda de nueva hornada (el CX-5, el primero) y que afecta a motores, transmisiones, carrocerías y chasis. El germen ha sido la búsqueda de la eficiencia de sus propulsores de combustión interna, de manera que consuman mucho menos mejorando al mismo tiempo sus prestaciones. Ese fue el reto lanzado al departamento de I+D de la central de Mazda en Hiroshima (Japón) que ahora ve sus primeras consecuciones.

Entre un 70 y un 90 por ciento de la energía contenida en el combustible es desaprovechada debido al escape, al sistema de refrigeración y a las superficies del motor y la transmisión, además de a la fricción interna de la mecánica y a su peso. Los ingenieros de Mazda han trabajado en seis factores: la relación de compresión del motor, la relación aire/combustible, la duración de la combustión, su sincronización, las pérdidas de bombeo y las pérdidas por fricción mecánica.

Lo más habitual para reducir consumos suele ser rebajar la cilindrada, lo que acarrea pérdida de potencia y par, que se compensa con turbos y sobrealimentadores que introduzcan más aire en las cámaras de combustión.  Mazda no ha seguido este camino, sino que se ha centrado en elevar la relación de compresión.

De sus investigaciones ha surgido una nueva gama de tecnologías que, como anuncia la marca, se extenderán a todos sus modelos y versiones y no sólo a variantes ecológicas, más caras para el comprador. Os las resumimos a partir de la información oficial que nos ha transmitido Mazda, pero esperamos poder contaros pronto las sensaciones reales que nos proporcionen cuando tengamos la oportunidad de testarlas en Autocasion.com.

Motor de gasolina Skyactive-G:  Relación de compresión 14:1, reducción de la fricción interna en un 30 por ciento, diseño más ligero (10 por ciento menos de peso), entre otras mejoras. Todo ello provoca una rebaja del consumo y de las emisiones de CO2 en un 15 por ciento en comparación con el actual motor de gasolina MZR de 2 litros de Mazda.

Motor Diesel Skyactive-D: Reduce el consumo de combustible en casi un 20 por ciento en comparación con el actual MZR-CD de 2,2 litros, pesa un 10 por ciento menos, la fricción interna disminuye un 20 por ciento.

Transmisión automática Skyactive-Drive: Combina las ventajas de la transmisión continua variable (CVT), la de doble embrague y la automática convencional. Proporciona sensaciones de cambio manual directo y reduce el consumo hasta en un 7 por ciento. Se combina con los motores Skyactive de gasolina o Diesel.

Transmisión manual Skyactive-MT:  Más ligera, pequeña y eficiente, cuenta con 6 velocidades y está inspirada en el tacto rápido y preciso del Mazda MX-5, el de mayor éxito de la marca.

Carrocería Skyactive-Body: Más ligera (8 por ciento) y con mayor rigidez para aumentar sus prestaciones dinámicas.

Chasis Skyactive: De nuevo mayor rigidez, pero diseño más ligero, en busca de las sensaciones de conducción deportiva típicas del MX-5. Completo rediseño de las suspensiones, con barras delanteras y multibrazo detrás.

Primicias ya en 2011, pero no en Europa

Ya en 2011 se empezarán a introducir modelos con tecnología Skyactive en determinados mercados. En Japón se lanzará el Mazda Demio (denominación del Mazda2 en este país) con motor de gasolina 1.3 Skyactive; a finales de año se comercializará en el país asiático y EEUU el Mazda3 2.0 Skyactive de gasolina con transmisión automática Skyactive-Drive.

Isabel Gª Casado

1 Comentario

Mercedes 3 Agosto, 2011

Qué manera de complicarse… Si nuestros abuelos iban en carro.

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