KTM RC8 1190

20 mayo, 2008, modificada el 24 enero, 2011 por

La firma austriaca abandona por esta vez las medias tintas entre el campo y la carretera y entra de lleno en el segmento de las grandes deportivas de dos cilindros en V, con un modelo de estética impactante y un motor de 154 CV de potencia.

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Más información en Hoymotor16, número 1282


Esta nueva KTM RC8 1190 no será una moto popular, su precio de salida pone la primera barrera: más de 16.000 euros. Lo que no cabe duda es que los 30 meses que han tardado en desarrollarla han merecido la pena y los pudientes afi cionados a estas deportivas, por fin, pueden disfrutarla.


Es una moto exclusiva, con componentes de gran calidad y muchos detalles elitistas derivados y enfocados a la competición. Por ejemplo, dispone de una instrumentación digital completísima, que incluye toma de tiempos por vuelta en circuito, vuelta rápida…


La carrocería se basa en líneas rectas y su ergonomía intenta cuidar la comodidad del piloto, haciendo que casi todos los elementos susceptibles de regulación se adapten a su gusto.


El motor es un bicilíndrico en V a 75º, muy ligero y moderno de diseño, con unos pistones muy cortos y bielas forjadas. Lleva un sistema de inyección Keihin con toberas de 52 mm, que aseguran una perfecta y poco nociva combustión, cuenta con dos ejes de equilibrado para eliminar vibraciones y rinde 154 CV a 10.000 rpm. El bastidor es sencillo, rígido y muy ligero, formado por tubos de acero que abrazan al motor y forma parte portante del chasis, con un basculante trasero muy reforzado construido en aluminio. No es una moto grande, pero sí alta, me cuesta trabajo llegar al suelo. Regulo los mandos a mi gusto y enseguida me siento cómodo.


Excelentes sensaciones


El motor es bronco, responde bien desde abajo sin traqueteos ni estornudos, a medio régimen tracciona con energía y dispongo de un tacto de gas preciso, suave y dosifi cable. Pero lo mejor lo encuentro superadas las 7.000 revoluciones por minuto. El motor empuja de manera constante, sin picos exagerados de potencia, me resulta fácil de conducir y noble de reacciones y siempre tengo la sensación de tener la situación controlada. Se estira muy bien hasta 10.000 vueltas, pero ahí es mejor cambiar de marcha.


La parte ciclista tiene un compromiso perfecto entre rigidez y manejabilidad, frena de maravilla, nunca pierde la trayectoria elegida y nos consiente rectifi car con nobleza en mitad de la trazada si nos hemos equivocado o surge un imprevisto. Las suspensiones, con todos sus reglajes, permiten alcanzar una puesta a punto ideal para cada piloto y para cada situación con un comportamiento sobresaliente.

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