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Kia Soul 1.6 CRDi VGT

17 Febrero, 2010, modificada el 9 Febrero, 2011 por

Mitad compacto, mitad monovolumen, la apuesta coreana es buena alternativa para uso cotidiano con este motor. Maletero y plazas traseras, justitos.

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El Soul es un vehículo peculiar. Tanto que casi no tiene rivales directos, salvo los nuevos Nissan Juke -en versión de tracción delantera-, el Skoda Roomster y el Toyota Urban Cruiser, bastante más aproximado por concepto y características. Así y todo, por posición de conducción es una alternativa a los monovolumen pequeños -si bien no cuenta con opciones internas versátiles, al estilo de los asientos posteriores ajustables en longitud-, como el Venga en su propia marca o el inminente Opel Meriva, mientras que por longitud y sobre todo precio puede dar qué pensar a los que tenían en mente un compacto tipo cee’dToyota Auris.


Lo hemos probado con una de sus 2 opciones de motor, en este caso de gasóleo -la otra es de gasolina-. El coche funciona sin tacha y reune virtudes para gustar, aunque también tiene puntos a mejorar. Por cierto, su estampa no pasa desapercibida, para bien o para mal.

Interior

Su contenida longitud, de 4,10 metros, se acompaña de escuetos voladizos y de una altura destacable: 1,66 metros. Con guiños como unas formas más o menos musculosas y geométricas, amplios pasos de rueda y llantas -hasta 18 pulgadas por 1.550 euros, como en las imágenes- cruzadas con neumáticos enormes -incrementan la sonoridad de marcha-, parece un pequeño todocamino, aunque no está pensado para saltar a campo.


El habitáculo no es particularmente amplio, sobre todo en la cota longitudinal trasera y en su anchura. Culpa de ello son los vanos reservados a las citadas ruedas, que “comen” más sitio de lo habitual en los monovolumen mejor aprovechados. Con todo, 4 adultos de talla media pueden ir sin mayor apuro. Peor parado sale el maletero: sólo 222 litros y una incómoda y gruesa bandeja fija que lo tapa por completo, pero que cuesta quitar cuando queremos aprovechar todo el hueco.


El puesto de conducción se beneficia de la altura del coche y de lo sobreelevado de las butacas. El volante, multifunción para el sistema de sonido, no ajusta en extensión -sólo altura-, pero en general la posición idónea se encuentra sin problemas, en parte porque el asiento también se regula verticalmente. Como el resto, es firme y recoge adecuadamente, mientras que el cuerpo central de la consola deja a mano los principales pulsadores.


Su calidad es correcta. No hay alardes que valgan -plásticos acolchados…- y hasta la guantera carece de luz, pero todo parece encajar y, en general, el Soul destila suficiente robustez. Tampoco el equipamiento en la versión analizada Burner -con este motor hay otra más sencilla conocida como Diva- tira la casa por la ventana, porque si bien estabilizador ESP (desconectable), 6 airbag, audio-CD con toma Aux-in y USB para iPod, antinieblas, 4 elevalunas, aire acondicionado, retrovisores eléctricos o cierre con mando vienen de serie, nada sabe de otros como climatizador, luces de cruce -no digamos de xenón-, un techo solar o panorámico, navegador, Bluetooth, keyless…

De hecho, como opciones relega accesorios de concesionario al estilo de la llamativa -y discutible- decoración tribal adherida a la unidad probada -personalización Dragon por 321 euros-, bola de remolque o calandra plateada -266 euros-.

Comportamiento y Prestaciones

Nuestro protagonista se sirve de la moderna planta turbodiésel common rail 1.6 CRDi VGT de 128 CV, con un generoso par máximo –260 Nm a 1.900 rpm- que le otorga un empuje considerable.


Confiere un andar destacable -ver ficha adjunta desplegable en el encabezado-, en tráfico urbano o dentro de los límietes legales, con buena respuesta para salir de parado e incluso adelantar sin grandes “sudores”. Pero para ser sinceros, a partir de 130/140 km/h le cuesta ganar velocidad, lógico si valoramos la discreta aerodinámica del vehículo.

Esta también pasa factura al consumo: los 5,2 litros a los 100 km que anuncia se van por encima de 7 a nada que circulemos con cierta “alegría”. Otra cosa: se conecta a un cambio manual de 5 marchas como una posibilidad, de guiado manifiestamente mejorable -mejor no reducir de quinta a cuarta con rapidez, porque seguro que la palanca no irá a su sitio-.


Por lo demás, es cómodo, equilibrado y fácil de llevar. El motor suena y vibra más de lo que nos gustaría, y con llanta 18 acusa los baches. Además, la dirección tiene una asistencia peculiar, con una linealidad deficiente, un retorno un poco brusco y, con velocidad, una suavidad acusada para enredarse en tramos virados. De todos modos, no está pensado para ir de carreras, pisa bien y luce una estabilidad direccional adecuada. Tampoco frena mal, tanto por potencia como por resistencia.


Así pues, es válido tanto para usar a diario como para viajar, siempre que tengamos claro lo poco que da de sí el maletero -en línea con el de un utilitario medio-. A sus mandos no pasaremos desapercibidos, y no sólo porque sea un coche poco visto…

Destacable

– Motor enérgico.
– Acabado correcto. Precio interesante.
– Opciones de personalización.

Mejorable

– Precisión del cambio. Automático no disponible.
– Maletero pequeño.
– Asistencia de la dirección.

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