Kia Cee’d 1.6 CRDi 90 CV Concept

26 Julio, 2007, modificada el 24 Enero, 2011 por

Kia ha cuajado una excelente faena con el Cee’d, aún en versiones básicas como este turbodiésel 1.6 CRDi de 90 CV.

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Kia ha cuajado una excelente faena con el Cee’d, aun en versiones básicas como este turbodiésel 1.6 CRDi de 90 CV. Equipado hasta donde la discutible política de la marca permite, ahorra 2.500 euros sobre la tarifa de su «hermano» mayor de 115 CV, más ágil y solvente, pero no más recomendable para quien fije entre sus prioridades el precio y un uso cotidiano de ciudad.


Diseñado y fabricado en Europa para Europa, el Cee’d es un excelente producto que responde a las exigencias típicas del segmento compacto, el más solicitado en mercados como el español. Además, está mejor hecho y presentado que muchos de sus rivales, es confortable, muy fácil de llevar, tiene una supergarantía de siete años… Vaya, cuesta «buscarle las cosquillas», pues saca pecho en casi todos los frentes.

Hace unos meses –véase número 1.218– lo comparábamos en versión turbodiésel CRDi de 115 CV con los superventas Renault Mégane y Ford Focus equivalentes. A priori, aquella es la variante más equilibrada de la gama por el compromiso que fija entre precio, prestaciones, consumos y equipamiento. Pero ojo, porque el CRDi que nos ocupa, también de 1,6 litros, en esencia el mismo propulsor con diferencias en la calibración del turbo y el «software» de gestión, cumple de maravilla con sus 90 CV y ahorra unos 2.500 euros, aunque también a costa de un equipamiento inferior.

  • Interior y maletero



  • Equipamiento



  • Valor de compra



Interior y maletero

Y es que el habitáculo, pese a ser una versión de «batalla», no desmerece un ápice.
Por ejemplo, el tapizado es sencillo pero agradable, el diseño de los asientos está a la altura de referentes como el VW Golf y la posición de conducción resulta técnicamente perfecta: consola orientada al conductor con los principales mandos y pulsadores –precisos y de tacto suave– a la altura de la vista y la mano, volante y asiento regulables en altura y extensión, instrumentación clara, completa –suma de serie ordenador de consumos– y fácilmente legible… No hay complicaciones estéticas, ni falta que hace, sino un planteamiento general funcional que resuelve la vida a bordo y que invita a pensar que conducimos el coche desde hace años, aunque lo acabemos de sacar del concesionario.

Asimismo, las plazas traseras cuentan con suficiente amplitud por anchura y altura, pero sobre todo disfrutan de más hueco para las piernas que muchos de sus reputados competidores, mientras que el maletero, con 340 litros de capacidad, queda dentro de la media. A estas alturas habrá quien se pregunte: ¿dónde está el fallo? Pues, globalmente, en ningún sitio. En efecto, no es un coreano a precio de «ganga», ya lo habrán advertido.

Pero es que está bien hecho en todos los órdenes –materiales y ajustes brillan a excelente nivel, las puertas transmiten robustez al cerrar…–, y eso, qué duda cabe, se paga. Luego, que el cliente vea o no la oportunidad de desembolsar lo mismo que Ford le pediría por un Focus equivalente o Renault por un Mégane similar es otra historia, pero lo cierto es que el producto es sumamente competitivo y vale lo que pagamos por él. Puestos a afinar, y créannos, en este caso no es nada fácil, cabe reprochar, en primer lugar, la política comercial de la marca.

Al respecto, contempla una sorprendente garantía de siete años –cinco para el grupo motopropulsor y dos más para el resto–, inédita en el mercado y que para no pocos clientes –sobre todo empresas– equivaldrá a la vida útil del vehículo antes de deshacerse de él. Además, con 122 puntos, la red de asistencia no supondrá pega. El contrapunto, típico de los coches asiáticos, es la carta de equipamiento y, sobre todo, lo relativo a las opciones, inexistentes salvo por el aire acondicionado o la pintura metalizada.

Equipamiento

El nivel Concept analizado, único compatible con este motor –primer error–, acarrea elevalunas delanteros eléctricos, pero los traseros sólo pueden ser manuales. También comprende audio-CD con mandos duplicados en el volante, pero no la cada vez más de moda toma «Aux» para iPod que sí llevan otros Cee’d. Tampoco puede sumar, y esto sí que nos parece un serio «lunar» a considerar, faros delanteros de niebla o control de estabilidad –ni siquiera de tracción–, aunque su predecible comportamiento sea otro puntal, con una dirección servoeléctrica rápida y precisa, buena pisada y capacidad de frenada –el ABS añade corrector EBD–, y sano equilibrio entre firmeza y confort.

Por supuesto, de faros de xenón o direccionales, airbag laterales traseros, conexión de telefonía «Bluetooth» montada en fábrica, sistema de navegación, tapizado de cuero, techo solar –o incluso panorámico–, radar de aparcamiento posterior, sensores de lluvia o crepuscular, control de velocidad o alarma, nada de nada. Al menos, el precio aporta rueda de repuesto, airbag de cortina, conmutador para la desconexión de los airbag frontal y delantero lateral de copiloto –para instalar una sillita infantil en esa plaza–, cierre centralizado con mando a distancia, luces traseras de lectura o vidrios tintados, entre otros imprescindibles.

Y es que la sencillez –o si se prefiere, la ausencia de complicaciones a todos los niveles– es su máxima, en gran medida para aquilatar todo lo posible la factura final aún sin desmerecer en ningún frente. Lo dicho, una adquisición funcional y cumplidora, de andar y consumo sumamente correctos, que convence más cuanto más se utiliza.

Valor de compra

SIN COMPLEJOS
El hecho es que nos situamos ante un vehículo sumamente interesante para compradores que, ante todo, primen el precio –17.200 euros ya sumado el aire acondicionado–, y que al mismo tiempo se muevan sobre todo por ciudad, aunque de cuando en cuando tengan que viajar. En este último entorno, y sin llegar a ser un «misil», el Kia Cee’d 1.6 CRDi Concept se desenvuelve bien. Por ejemplo, resuelve la progresión de 80 a 120 km/h, como al afrontar un adelantamiento, en 10,6 y 13 segundos –300 y 363 metros de pista–, según circulemos con la cuarta o la quinta velocidad engranada –el cambio de nuestra unidad de pruebas mostraba un tacto suave y convincente–.

Otra referencia es la aceleración desde parado y hasta 100 km/h. En este caso, 14,4 segundos supone un registro un poco abultado, pero en línea con lo que arroja la competencia directa; además, el coche se mueve bien en el tramo bajo del cuentavueltas. Sobre consumos, una media real de 5,8 l/100 km –un litro por encima del valor homologado por el fabricante–, sin ser de récord, sí pasa por plenamente asumible. Así pues, el Cee’d de gasóleo más barato cumple en lo mecánico. Buen punto de partida para un vehículo que gratifica a los mandos.

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