Jeep Wrangler Unlimited 75 aniversario: un clásico a prueba71

Jeep Wrangler Unlimited 75 aniversario: un clásico a prueba

29 Junio, 2017 por

El coche de esta prueba es todo un icono y un superviviente. Después del anuncio del fin de la vida comercial del mítico Land Rover Defender y con las sucesivas civilizaciones del Land Cruiser (cada vez más confortable y rutero), el Jeep Wrangler es el único 4×4 que queda con dos ejes rígidos y claramente pensado para un uso fuera del asfalto.

Nuestra valoración: 5,8 Bueno

Diseño 8

Notable

Motor 6

Bueno

Comportamiento 7

Bastante bueno

Interior 5

Correcto

Equipamiento 6

Bueno

Consumos 3

Malo

Destacable

  • Personalidad incomparable
  • Auténtico 4x4
  • Posibilidad de descapotar

Mejorable

  • Confort en carretera
  • Consumo elevado
  • Ruido de la mecánica

El Jeep Wrangler es uno de esos coches que se han convertido casi en una leyenda y que, aunque pasen los años y la competencia se modernice, tienen que estar presentes en el catálogo de la marca porque se han convertido en su imagen, como el Porsche 911, el VW Beetle o el Fiat 500, aunque en estos dos últimos se mantiene cierto aire estético, pero sus conceptos han mutado totalmente.

Jeep no sería lo mismo sin un Wrangler en su gama de modelos y es toda una alegría para los amantes del 4×4 que así siga siendo. Sin duda, este coche es un verdadero superviviente y ha ido viendo pasar por delante de sus faros los cadáveres de muchos de sus rivales, el más importante, el del Land Rover Defender. El británico nació siendo literalmente, una copia del Jeep Willys, pero no ha sabido adaptarse a los tiempos como lo ha hecho el Wrangler, que sigue vivo y parece que todavía le queda camino por delante.

“Muerto” el Defender y con los Land Cruiser, Montero, Vitara… cada vez más civilizados y emparentados con los SUV (suspensiones independientes, menor altura libre…), el Wrangler se ha quedado prácticamente sólo en el mercado y para los que de verdad quieran un todo terreno auténtico las alternativas empiezan a estar más en el mundo de los pick-up que en el de los 4×4.

Mucha gente critica el Wrangler; lo consideran incómodo, mal acabado… pero es que se han equivocado en la compra del coche. Hay quien se hace con uno porque lo ven coqueto con ese estilo retro, pero en realidad buscan un turismo y esto es más una herramienta que un coche. En cierto modo me recuerdan a los hipsters que dejan los dientes en el asfalto con sus bicicletas “fixies”… sin duda eso del piñón fijo tiene su atractivo para los nostálgicos, pero no son lo mejor para moverse por la ciudad.

Para esta prueba hemos elegido un modelo que rinde homenaje a la historia de Jeep, el Wrangler Unlimited (lo de Unlimited quiere decir que es 5 puertas con chasis largo) 75 aniversario, una edición limitada que se presentó en 2016 y del que apenas quedan unidades.

Pensado para la infantería

El frontal del Wrangler es lo más parecido del modelo actual al Willys original.71
El frontal del Wrangler es lo más parecido del modelo actual al Willys original.

El Jeep Wrangler representa como ningún otro modelo de la marca el espíritu original con el que nació la compañía. Aunque en realidad nació como tal en 1987, su aspecto y su concepción son muy similares a las de los primeros modelos de la marca. Si nos cierran los ojos y nos piden que pensemos en un Jeep, la imagen mental que nos formamos es muy probable que sea la de un Wrangler, o al menos muy parecida; la del Willys de las infinitas películas bélicas.

Es más, para los que hayan ido a la EGB, seguro que la imagen que se les viene a la cabeza es la de un Jeep saltando y dando una vuelta lateral por los aires espectacular, pero de la que todos sus ocupantes salen ilesos. En cada episodio del Equipo A había unos mil vuelcos así… Lo increíble es que aún quede algún modelo de aquella época en el mercado y que no acabasen todos en el desguace por culpa de aquel grupo de soldados de fortuna que fueron injustamente acusados de un delito que no habían cometido.

El Wrangler es un todo terreno puro y poco adulterado. Mantiene sus dos ejes rígidos, su chasis por largueros, su casi inexistente voladizo delantero pero con una parrilla muy retrasada para poder llevar infantería sobre su paragolpes (además de proteger así los faros y el radiador ante eventuales golpes con ramas, animales, etcétera), sus aletas separadas el cuerpo de la carrocería… y una caja de cambios con reductora con unos desarrollos tan cortos como para que su avance fuese tan lento como el paso de un soldado de infantería cargado con su petate, lo cual provocó otra de las señas de identidad de todos los Jeep, pero de ella os hablo más adelante.

Las formas rectas son las más prácticas para un 4x4.71
Las formas rectas son las más prácticas para un 4×4.

El Wrangler es casi una institución en sí mismo. Su diseño mantiene la esencia de los clásicos de Jeep y es que lo sencillo y práctico tiene su atractivo. Si uno se detiene un poco a pensar en el porqué de sus formas se dará cuenta de que es un coche muy bien pensado y que nada es así porque sí. Empecemos a razonar un poco algunas de sus señas de identidad:

– Todos los cristales son planos: incluso el parabrisas. Esto hace que las ventanillas laterales sean intercambiables las de un lado con las del otro, así hay que fabricar la mitad de referencias. Pero es que, en caso de que se te rompa una, cualquier cristalero del pueblo más recóndito del planeta puede hacerte una para seguir atravesando el Gobi.

– Las 7 lamas verticales del frontal: ahora se han convertido en una seña de identidad, pero en el modelo original nacieron por la necesidad de garantizar una buena refrigeración del motor cuando los Jeep avanzan lentamente, al paso de un soldado de infantería, con un flujo de aire mínimo atravesando su radiador.

– Las ruedas en los extremos de la carrocería: esto garantiza unos excelentes ángulos de ataque y salida como 4×4.

– La plataforma por delante del radiador: la rejilla del coche está muy retrasada respecto al borde del parachoques. Esto protege al radiador de roturas por golpes con ramas, pero también permitía trasladar a los heridos como si de una camilla improvisada se tratase.

– Las bisagras a la vista: las puertas del Jeep se pueden desmontar fácilmente abriendo la puerta hasta el tope, soltando la presilla y tirando de ella hacia arriba. Esto abarata las reparaciones y también permite que nos deshagamos de una puerta que puede haber quedado inútil en un vuelco.

Y como éstos, hay otros muchos detalles que tienen su sentido práctico en el Jeep y lo más genial es que los han convertido en señas de identidad que son las que le dan ese toque encantador a este guerrero.

Esta unidad de pruebas tiene el techo desmontable, aunque reconozco que no lo he hecho en esta prueba porque sólo tengo una semana para probar cada coche y dejar el Wrangler en su estructura requiere de tres personas, tiempo… y sitio donde dejar todo el techo delantero y el trasero (que se lleva las ventanas también). Si lo hacemos, el Wrangler queda reducido a una especie de jaula (hasta las puertas se pueden quitar) sobre ruedas.

En la parte trasera hay un toldillo para cerrarlo eventualmente si nos coge una tormenta, pero es más eficaz ponerse un bañador y mojarnos que intentar evitar que entre agua con esa capota. Personalmente la quitaría del coche, pues ocupa bastante espacio en el maletero y estorba mucho para su carga (ver galería).

El 75 aniversario cuenta con detalles exclusivos y un equipamiento muy completo.71
El 75 aniversario cuenta con detalles exclusivos y un equipamiento muy completo.

Para muchos, los nuevos Wrangler son peores que los anteriores porque casi todo en ellos es de plástico. Al verlo uno se espera una cosa robusta, de acero blindado. Sin embargo, cuando tocas las aletas y ves que son de plástico y se deforman a la mínima hay quien se echa las manos a la cabeza. Hazme caso, son mucho mejores así.

Para empezar, eso ahorra mucho peso, que es un enemigo, pero es que, además, en el campo son mucho mejores que las metálicas: no se oxidan, son flexibles y la mitad de las veces que las golpeas con algo vuelven a su sitio y, si se rompen, no pasa nada. Si alguna vez has hecho 4×4 sabrás que es fácil doblar una aleta de las metálicas y te quedan dos alternativas: intentar llevarla a su sitio a martillazos o arrancarla para que no roce con la rueda y poder seguir ruta.

La rueda de repuesto colgada del portón trasero también es un verdadero incordio en ciudad. Sobresale 20 cm más que el parachoques y está tan alta que es muy fácil destrozar el capó del coche que tenemos detrás en las maniobras de aparcamiento. Pero es que el Wrangler no es un coche de ciudad.

Podrían ponerla colgada por debajo del coche como hacen casi todos sus rivales, pero es que en el mundo del 4×4 los bajos del coche muchas veces están enterrados en el barro y es imposible acceder a una rueda en esa ubicación (salvo que tires de pala) y la rueda de repuesto se usa muchas veces y para muchas más cosas que cambiar un neumático pinchado, por ejemplo, como ancla para poder sacar el coche con un cabrestante -se hace un pozo, se ata la eslinga a la llanta y se entierra- como puntal para levantar el coche… en fin, es que cuando uno hace todo terreno de verdad a veces encuentras utilidades muy diferentes a las cosas. En muchas ocasiones hay que seguir camino a base de ingenio… y sentido común.

Si lo analizamos como si de un Hyundai Santa Fe se tratase, el Wrangler es un desastre. Las puertas hay que cerrarlas de un portazo y no tienen retenedores que las mantengan abiertas (sólo dos estrobos para que no abran más de la cuenta), el capó delantero está fijado por dos tirantes de goma, los ajustes son de herrero… pero es que el Wrangler juega a otra cosa, y en eso es perfecto.

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Rubén Fidalgo

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