Jeep Grand Cherokee 3.0 CRD

29 Enero, 2007, modificada el 24 Enero, 2011 por

Uno de los grandes todoterreno de lujo y un superviviente que cuenta con las virtudes en campo de la vieja escuela, al tiempo que en carretera ofrece un comportamiento realmente bueno.

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 El Jeep Grand Cherokee es uno de los grandes todoterrenos tradicionales de lujo del mercado; un superviviente que no ha sucumbido a la tendencia SUV y que por tanto cuenta con las virtudes en campo de la vieja escuela, al tiempo que en carretera ofrece un comportamiento realmente bueno: estable, noble y también ágil dentro de sus dimensiones.


A pesar de conservar características típicamente americanas, la mecánica está desarrollada por Mercedes Benz, toda una garantía en motores diésel, pero la trasmisión está por debajo del motor. El cambio automático funciona mejor que en la anterior generación del modelo, pero podría resulta más refinado en algunas reacciones.


En el interior, esta versión Overland destaca por un extenso equipamiento que ofrece elementos poco usuales. Lo tiene prácticamente todo, aunque palidece por calidad de materiales y ergonomía. Eso sí, lo que muy pocos pueden ofrecer es el espacio y la comodidad de sus asientos, tanto delanteros como traseros, auténticas butacas de primera clase para cubrir muchos kilómetros sin cansancio, rodeados en todo momento de un extenso equipamiento en el que prácticamente todo viene de serie.

  • Comportamiento



  • Prestaciones



  • Interior y maletero



Comportamiento

Fiel a sus principios y afinado para ofrecer buenas sensaciones en carretera, el Jeep Grand Cherokee conserva no obstante la configuración básica de un eficaz todoterreno, con eje rígido trasero. Las reacciones al pasar por baches son un poco más bruscas que las de un SUV de similares dimensiones, pero tampoco puede decirse que sean incómodas. El Grand Cherokee cumple perfectamente como coche cómodo y también como coche noble y agradable de conducir en carretera.


Las suspensiones son firmes pero no secas y los balanceos en curva son mínimos, tanto laterales como longitudinales, sin pecar de los típicos cabeceos que frecuentemente penalizan la estabilidad de muchos todoterreno (motores pesados, largas distancias entre ejes…). La dirección es precisa, muy agradable y sin recorrido excesivo -con endurecimiento progresivo en función de la velocidad muy bien calibrado-, los frenos correctos, pero podrían ofrecer algo más de firmeza al pedal.


Si en carretera me sorprendió positivamente, campo a través no hubo sorpresa. Se trata de un todoterreno grande y con una distancia libre correcta, aunque en este sentido sobra por completo el atractivo faldón delantero. La motricidad con reductora es muy buena y permite explorar mucho más que caminos, donde muchas veces debe “cortarse” un moderno SUV. La caja transfer de reductora Quadra-Drive 2 se puede accionar en marcha, permitiendo una desmultiplicación de 2,72:1. Cuenta con tres diferenciales de control electrónico, tanto el central como los de los ejes, y en definitiva en un uso off road su comportamiento permite una motricidad muy satisfactoria. El sistema es capaz de pasar el par disponible hasta en un 100% al eje con tracción en caso de dificultades, incluso este 100% puede llegar a una sola rueda.

prestaciones

El motor CRD, de procedencia Mercedes-Benz, no admite tacha. Un poco ruidoso -o quizá más bien el interior está poco insonorizado- dispone de un par consistente desde muy bajo régimen (510 Nm entre tan sólo 1.600 y 2.000 rpm) y una potencia (218 CV) que no llega de forma brusca, y sin embargo rinde con brillantez para tratarse de un diésel, tener que tirar de más de 2.000 kilos. La caja de cambios incorporada por esta generación del Grand Cherokee ya no provoca los molestos ruidos de trasmisión que su antecesora, y seguramente soporta mejor la fuerza de los motores diésel incorporados por Mercedes-Benz en el Grand Cherokee. Cuenta con cinco relaciones y posibilidad de accionamiento manual secuencial controlado mediante la palanca del selector, acabada en madera en esta versión Overland. No es lenta de reacciones a la hora de cambiar de relación ni da la impresión de resbalar en exceso, pero resulta muy brusca y da tirones ante los cambios de carga del acelerador.


El consumo medio durante la prueba en condiciones reales fue de 12,1 l/100km, realmente en la línea de sus competidores y por tanto nada criticable… o quizá lo criticable es que ninguno consuma menos.

Interior y maletero

El aspecto del interior es menos refinado que en sus rivales al tacto de los plásticos duros y de aspecto sencillo del salpicadero. Sin embargo nada se puede criticar de su equipamiento, ni de su diseño general, de aspecto muy agradable. La versión Overland es el tope de gama y dispone prácticamente de todo lo que se puede pedir: volante de cuero y madera -dos materiales que se repiten profusamente por todo el habitáculo- navegador en pantalla central de gran tamaño en la que se visualizan también los datos del ordenador de viaje, asientos de cuero con reglaje eléctrico y calefacción, cargador de CD integrado en el salpicadero, control de velocidad… hasta regulación eléctrica de la distancia de los pedales, para ajustar al máximo la postura ante el volante, que lógicamente queda perfectamente configurada a los gustos del conductor.


Este elemento tan poco común se maneja no obstante desde un sitio inadecuado, en la consola central y al alcance del pasajero. No es para pensar que alguien en sus cabales vaya a accionar adrede estos botones, pero sí puede que algún acompañante travieso juegue con ellos. Estos mandos siempre están mejor situados en lugares poco accesibles, porque además es de suponer que no se usan con frecuencia. La discutible ergonomía se plantea también en otros apartados, como las piñas de luces con una lógica de funcionamiento diferente a la usual en Europa o los botones del ordenador de viaje situados a desmano. El equipamiento de seguridad es correcto: cuatro airbags, control de estabilidad con programa antivuelco, control de tracción y sistema de frenado de emergencia…


Por espacio no se pueden poner pegas. La habitabilidad es excelente en todas las cotas y las cinco plazas son de verdad cómodas. Si Jeep quisiera no creo que tuviera problemas para ofrecer una versión de siete plazas colocando una tercera fila abatible con dos asientos, porque el maletero es portentoso, con 978 litros sin necesidad de retirar ningún asiento.

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