Jeep Cherokee

10 diciembre, 2007

Jeep continúa su frenética remodelación de la gama, y lo hace ahora con el nuevo Cherokee, un todoterreno de verdad que gracias a un completo arsenal tecnológico acentúa sus posibilidades camperas, al tiempo que mejora en aspectos como el confort o la funcionalidad

Jeep continúa su frenética remodelación de la gama, y lo hace ahora con el nuevo Cherokee, un todoterreno de verdad que gracias a un completo arsenal tecnológico acentúa sus posibilidades camperas, al tiempo que mejora en aspectos como el confort o la funcionalidad



El Jeep Cherokee, que seguirá llamándose Liberty en Norteamérica, protagoniza una profunda remodelación que permite hablar en Jeep de un coche nuevo. Y los cambios persiguen niveles de comodidad y practicidad en línea con los SUV más recientes, pero sin renunciar a la personalidad TT que los clientes desean encontrar en este vehículo, cuya actual generación, todavía a la venta, data de 2001.


Así, por ejemplo, el nuevo Cherokee introduce una nueva suspensión, además de una dirección más precisa y con menor radio de giro. Además, las dos versiones del Cherokee –Sport y Limited– equipan la nueva tracción total Selec-Trac II, que envía un 42 por ciento del par al eje delantero y un 58 al trasero, aunque puede variar ese reparto según las condiciones de adherencia, pues el sistema responde con más prontitud, llegando a anticiparse a las pérdidas de mo-tricidad. Por supuesto, existe un modo 4WD Low, que engrana la reductora a la vez que desactiva el ESP, y un modo 2WD, con tracción al eje trasero. Y en Jeep montan de serie el control de velocidad en descensos HDC –sólo con caja automática– y el asistente para salida en pendiente HSA. Con todo ello se obtiene un rendimiento «off road» notable, como pudimos comprobar en Marruecos, aunque la altura al suelo nos parece justa –19 cm– y el ángulo de ataque se reduce a 28 grados por el spoiler frontal –35 grados sin él–.


Lo bueno es que la movilidad fuera del asfalto se mantiene y crece la facilidad de manejo en ese uso, al tiempo que el confort general aumenta de modo considerable. En esto influyen las modificaciones en los motores, pues el experimentado 3.7 V6 de gasolina, ahora con 205 CV, ve suavizado su funcionamiento –sólo se combina con un cambio automático de cuatro marchas–, mientras que el turbodiésel 2.8 CRD adopta, como en el Grand Voyager, inyectores piezoeléctricos y una correa de distribución más longeva –140.000 km–, lo que se acompaña de una potencia superior –177 CV en lugar de 163–, que se aprecia al volante.

El nuevo Cherokee, a la venta antes de final de año, presume también de un diseño interior renovado y, sobre todo, de una dotación muy superior, con opciones como el techo retráctil Sky Slider, de lona dura y que abre hacia atrás o hacia adelante.

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